Reyka (Filmin)

Serie sudafricana de ocho episodios, disponible en Filmin, que goza de una factura y una producción que se ven muy resultonas pero que, según van pasando los capítulos, vas descubriendo que son, solamente, fachada. Porque la serie se ha esmerado tanto en conseguir una forma exportable, en resultar agradable a la vista de un público que no es el de su propio país o entorno sociocultural, que se ha olvidado de esforzarse en lo fundamental: la historia que quiere contar.

‘Reyka’ quiere contar muchas cosas, pero no parece que jamás haya tenido claro cómo quiere contarlas. A tal punto es así que, lo que queda cuando llegas al final, es un batiburrillo inverosímil de personajes puestos ahí con la única intención evidente de presentar un retrato crítico de la Sudáfrica contemporánea postmandela. A partir de esta certeza, todo lo demás son signos de interrogación.

‘Reyka’ es un totum revolutum de ideas, más o menos claras, todas orientadas a hacer un retrato crítico de la sociedad sudafricana actual

La mayor incógnita es la mismísima Reyka (Kim Engelbrecht), una agente policial que comienza la serie siendo perfilista criminal, pero que después parece más un agente de campo, que tuvo problemas de joven con el granjero Angus Speelman (Iain Glen) hasta el punto de traumatizarla, pero que después parece que supo reconducir su trauma (falso) en pos de ser mejor en su trabajo, y que está en una unidad llena de problemas incluso entre los propios compañeros. Y sí, siempre con el racismo a ras de piel.

Otro gran interrogante es el caso criminal de la serie. Aunque inicialmente sí es verdad que la aparición de las primeras muertes eleva algo la tensión y el tono de la serie, a media que el trauma de Reyka y la exploración de su relación con Speelman van copando mayor protagonismo, y los absurdos paréntesis sociológicos para hacer retratos descarados de perfiles de la sociedad sudafricana llenan minutos, la trama criminal se va diluyendo poco a poco hasta conseguir que ya ni te importe quién anda por ahí matando gente…

Que también, digo yo, hay que ser muy hijo de puta para que deje de importarte. Pues la serie lo consigue.

Referentes que se imitan con mucho descaro

Y después están los distintos tonos conque juega la serie, resultado de sus desquiciados referentes a los que, a veces, para más inri, se imita con bastante descaro. Así, puedes pasar de estar en un thriller psicológico de los noventa con un color saturadísimo y ruidito desquiciante, a un diálogo presuntamente existencial que tú encuentras bastante absurdo, pasando por alguna sonrojante escena que casi calca ‘El silencio de los corderos’ (1991) y que tú ves con más vergüenza ajena por querer apagar la pantalla que con interés por querer saber qué pasa.

O sea, que ‘Reyka’ (Filmin) es un totum revolutum de ideas, más o menos claras, todas orientadas a hacer un retrato crítico de la sociedad sudafricana actual. Así, al ser la trama principal de la historia un accesorio en este objetivo general, lo que nos queda es, al final, una (muy) mala imagen de Sudáfrica y nada más porque, en cuanto a la serie, el resto (trama, argumentos, personajes… todo) se percibe como, solamente, ruido.

Nota: 4/10

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Filólogo, politólogo y proyecto de psicólogo. Crítico literario. Lector empedernido. Mourinhista de la vida.

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