Portada de "La bella y la bestia", ilustrada Agnese Baruzzi.
Portada de "La bella y la bestia", ilustrada Agnese Baruzzi. | Fuente: Picarona.
Portada de "La bella y la bestia", ilustrada Agnese Baruzzi.
Portada de «La bella y la bestia», ilustrada Agnese Baruzzi. | Fuente: Picarona.

La bella y la bestia es un álbum ilustrado de la editorial Picarona que adapta el clásico cuento homónimo Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Gracias a sus escenas troqueladas, la publicación de la editorial Picarona es una tesoro delicado que rememora los metrajes animados de Lotte Reiniger.

Con el texto adaptado de Valeria Manferto de Fabianis y la traducción de Juli Peradejordi, los lectores podrán acompañar a la valiente Bella hasta las entrañas del castillo de la Bestia, dispuesta a todo por salvar a su querido padre.

La bella y la bestia adapta de forma bastante simple la historia homónima de Beaumont. Un rasgo que hace que, en lo que se refiere a la historia, sea un texto bastante próximo para cualquier rango de edad a partir de los tres años. Sin embargo, para hablar apropiadamente de este libro hay que dividirlo en dos partes: la narración y el arte visual. Una separación que destaca porque chocan entre sí.

El cuento está narrado de forma sencilla y resumida, el texto tiene una presencia mucho menos relevante que las ilustraciones. Si tu público es la infancia de tres años, es una decisión acertada. Las historias muy extensas pueden ser complicadas para ellos, así que comprimir la trama en favor de las ilustraciones puede hacerle la lectura más atractiva.

Así que, en lo que respecta a la historia, podemos deducir que está pensada para a partir de los tres o cuatro años. Sin embargo, ese no es el caso del apartado visual.

El trabajo artístico de Agnese Baruzzi cuenta con dos facetas fundamentales: las ilustraciones y las imágenes troqueladas. Las ilustraciones son sencillas en cuanto a líneas, texturas y profundidad. Apenas hay elementos que destaquen, una elección que hace que los personajes sean mucho más llamativos a ojo del lector. De nuevo, una elección apropiada para los más pequeños.

Sin embargo, llegamos a las páginas troqueladas, el elemento estrella de este álbum. Siendo la parte más bonita de todo el libro, consiste en siluetas y escenarios recortados en el papel, semejante al teatro o la animación con siluetas.

Da gusto observar y descubrir los detalles escondidos en la escena, pasar con cuidado las yemas de los dedos por el papel. Precioso, pero tremendamente frágil. Basta un agarre imprevisto o un jalón mal dado para que la página se rompa irremediablemente. Esto hace que el libro, automáticamente, pase a ser una lectura para niños más mayores, aunque para ellos la historia se les puede quedar plana.

Esta versión de La bella y la bestia enamora en su estilo, como una pequeña joya, a pesar del conflicto que existe entre su arte y su narrativa.

Carolina de León
Periodista, camarógrafa y escritora. Con muchas historias que ver, relatos que escribir y memorias que vivir.

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