Portada de la edición ilustrada de "Frankestein", obra de Mary Shelley.
Portada de la edición ilustrada de "Frankestein", obra de Mary Shelley. | Fuente: Alma Editorial.
Portada de la edición ilustrada de "Frankestein", obra de Mary Shelley.
Portada de la edición ilustrada de «Frankestein», obra de Mary Shelley. | Fuente: Alma Editorial.

Frankenstein o el Moderno Prometeo se nutre de los pensamientos, filosofía y motivaciones científicas del siglo XIX a través de la mirada del propio Victor Frankenstein, un hombre privilegiado en cuanto a estatus, familia e intelecto. Podría añadir que también en salud, pero se pasa la mitad del tiempo postrado en cama y se da de bruces un par de veces con la muerte.

Tenemos entre manos la edición ilustrada de la obra de Mary Shelley. Como parte de la colección Jardín Secreto de Alma Editorial, cuenta con una traducción muy limpia y cruda de Rubén Martín Giráldez.

Frankenstein está tan seguro de su intelecto superior y del futuro eterno —como científico— que le espera que no escucha a nadie. Sí, busca información de otras fuentes para proseguir en sus investigaciones, pero no hace parte con nadie de sus experimentos ni descubrimientos. Es él el único que puede comprender el valor de lo que está buscando y es, también, el único capacitado para conseguirlo. Parece admirar la vida, pero siempre lo hace desde el prisma del yo. Son esas mismas expectativas las que pesan siempre sobre sus actos y lamentos, quedando en una toma de responsabilidad a medias que se trastorna por completo cuando su búsqueda de venganza guía su vida.

Ejemplo de ello es que cuando son otros los condenados a sufrir por sus silencios y secretos, a sus ojos quien más padece no es otro que él mismo. La intención tras esto no es negar ni ignorar su dolor, sino resaltar hasta qué punto su ego —sustentado por estar en una situación tan privilegiada— le ha vuelto incapaz de empatizar de verdad con nadie más que con él mismo.

Eso no elimina su voraz hambre de conocimiento y su deseo por un futuro más pacífico y pleno. Cualidad que, quiera o no, comparte con su creación. Y ahí llegamos al otro protagonista de la novela: la Criatura. Un ser pensante y sintiente que llega al mundo mediante la mano imprudente e insensata de su creador y que se ve abandonado a su suerte apenas segundos después de despertar a la vida.

Frankenstein lo ideó con una altura muy superior a la humana, gran fuerza y elasticidad, así como la piel desprolija en sus costuras. Pero es solo cuando vive que se horroriza con el aspecto de su creación. Y se desliga totalmente de ella, como si se tratara de un mal sueño. Es la Criatura la que debe lidiar con las consecuencias de sus decisiones en medio del desamparo, el hambre y la soledad.

Pese a ello, la Criatura intenta abrazar la bondad de espíritu y la pureza del alma. Aún cuando el rechazo le duele y le aterroriza, intenta aproximarse a una humanidad que lo encuentra horroroso en apariencia, animal en sus conocimientos y una pesadilla en todo lo demás. Representa las voces de aquellas personas que no encajan en el sistema e intentan encontrar su sitio, su paz.

Contenido extra de la edición ilustrada de "Frankestein", obra de Mary Shelley.
Contenido extra de la edición ilustrada de «Frankestein», obra de Mary Shelley. | Fuente: Alma Editorial.

Las ilustraciones pertenecen casi en su totalidad a bancos de imágenes, lo que podría parecer una elección cuanto menos extraña en una edición ilustrada. No obstante, como las utilizan como elementos para hacer collages, la verdad es que funciona. La editorial se decantó por jugar mucho con el blanco y negro, la anatomía, la ciencia y la pesadilla, convirtiéndolo en una experiencia inmersiva. Además, cuenta con muchísimos tesoros escondidos a modo de cartas entre sus páginas.

Sigo echando en falta un bolsillo de papel al final del libro. Es un detalle menor, pero se me hace presente en toda la colección Jardín Secreto.

Frankenstein es una historia que se debate en la moralidad, la soledad y la incertidumbre. Que ahonda en la valentía desmedida de los que luchan por encontrarse y la cobardía calculada de quienes rechazan la posibilidad. Una novela que pasa por lo funesto y terrible, tanto por su tristeza como por su añoranza. Aún dos siglos después, las palabras de Shelley siguen removiendo pensamientos, inquietudes y sentimientos encontrados.

Carolina de León
Periodista, camarógrafa y escritora. Con muchas historias que ver, relatos que escribir y memorias que vivir.

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