Tokyo RPG Factory es a fin de cuentas uno de los estudios a los que más mimo y cariño tiene Square Enix. Fundado hace un lustro es el encargado de dar algo diferente a los jugadores detrás de franquicias más típicas de la desarrolladora como Final Fantasy o Kingdom Hearts entre otras. En esta ocasión, los creadores tras historias tan interesantes como I am Setsuna o Lost Sphear quieren sumergirnos en otra propuesta interesante y diferente poniéndonos sobre la mesa conceptos como la vida y la muerte, qué hay detrás de ella y sobretodo a dónde vamos tras perecer. Muchos nos hemos parado a pensar esto en alguna etapa de nuestra vida y ahora es el momento de romper la cuarta barrera, ir un paso más allá y disfrutar al mismo tiempo de un notable título.

En lo más trascendental en cuanto a características, no sólo debemos plantear los conceptos mencionados anteriormente sino los papeles fundamentales de sus personajes, el papel de los Watcher y las tareas que deben de realizar. Un argumento interesante sobre el papel, con una jugabilidad distinta y un estilo visual muy vistoso y agradable. ¿Estará Oninaki a la altura pese a las diferencias en género de los mencionados I am Setsuna y Lost Sphear? La respuesta inicial es sí, pero con ciertos matices.

Vida después de la muerte

El protagonista de nuestra historia es Kagachi, este pertenece a una serie de personas que son denominadas como los Watchers. Unos guerreros que tienen una tarea de lo más importante, dirigir a las almas muertas que se han perdido en el camino entre la vida y la muerte y deben de ser ayudadas en este tránsito. Una de las principales curiosidades en cuanto a su historia la encontramos en las numerosas similitudes que tiene este papel de Kagachi con el conocido festival de Obón, que se celebra en Japón una vez al año y que honra a los difuntos y se realizan plegarias para que lleguen al más allá. Esto es algo que también vemos en Oninaki, las almas perdidas que también son conocidas como Fallen son veladas y cuyos rezos de los personajes se realizan en el Seven-Day Sending.

Continuando con su historia debemos de dirigirlas, pero esto no será algo sencillo ya que como Watchers la misión será la de encaminarlas y evitar que se queden estancadas. Muchas de ellas continúan conectadas entre los vivos y no conocemos con certeza cual es el motivo que las hacen seguir ligadas. Asuntos pendientes, sentimientos a personas o mascotas o simplemente algo que no han logrado terminar son varios de los casos más habituales que iremos conociendo tras nuestro paso en Oninaki. Sea como fuere, Kagachi deberá de ayudarlas a conseguir la satisfacción de que su vida ha concluido, reconfortarlas y hacer que se reencarnen en una nueva forma. Seguir en el mundo a través de la reencarnación será la práctica en la que creen en Oninaki y que debamos de realizar para ayudar con la continuación del mundo. La muerte es una obsesión para ellos y los cultos suicidas para reencarnarse, asesinar o los diezmos serán vistas continuamente. Todo esto, además de la aparición de Linne y el Diablo de la Noche abrirá el telón de una interesante historia.

Los JRPG como Oninaki ofrece una gran importancia por la historia y sobre el papel de esta tiene un gran interés, pero esta no ha sabido explotarse de manera eficiente, dando en algunas ocasiones situaciones tópicas e incluso predecibles. En múltiples ocasiones las líneas de diálogo entre personajes, historias secundarias y relaciones personales en muchas veces carecen de importancia, hablando de temas banales y que son prácticamente insustanciales. Este es un aspecto que quizás podría haber sido más elaborado y trabajado pero que termina lastrando un poco esta experiencia. Esto afecta de manera directa también a la partida, viendo como de manera drástica pasamos de un lugar a otro sin saber qué ha ocurrido o simplemente embarcarnos en una misión a los pocos segundos de terminar una. Los personajes también se ven afectados por esto apreciando la poca profundidad que tienen e incluso la escasa información que sabemos de ellos, convirtiéndolos en unos avatares diseñados únicamente para guerrear. A esto debemos añadir que cuenta con textos completamente en inglés, algo que podría representar un problema para un pequeño sector de jugadores.

Buenas ideas ejecutadas ineficientemente

Su jugabilidad se encuentra muy a la altura de las circunstancias, proporcionándonos una experiencia JRPG o traducida a términos más básicos, acción a raudales con tintes de rol en tiempo real. Tokyo RPG Factory nos ha tenido acostumbrados a sistemas por turnos pero en esta ocasión deja las raíces de I am Setsuna para darnos batallas fluidas y muy entretenidas. Algo muy interesante dentro de los combates lo encontramos en el sistema de Daemons, unos seres que puede controlar Kagachi. Estos demonios son almas que se han perdido en el camino y no pueden reencarnarse ni recordar su pasado, por lo que pasan a ser clases y habilidad tanto activas como pasivas con el fin de luchar. Cada uno de estos demonios posee habilidades y conjuntos de movimientos eficientemente diferenciados, al igual que un árbol de habilidades que expandiremos con el paso de los combates y que potenciarán algunas de ellas además de dar acceso a otras totalmente nuevas. Es cierto que desde un inicio puede resultar algo aburrido comenzar con un equipo de demonios con las habilidades más básicas pero pronto veremos cómo gradualmente estas irán apareciendo y proporcionando un abanico muy variado.

Otra parte interesante y que nos llama mucho la atención es la variedad de armas que es posible equiparles, haciendo la experiencia aún más personaliizada. Por ejemplo, tendremos la posibilidad de mejorarlos con la aparición de un hacha o una lanza, potenciando así su daño físico. La lástima de este buen planteamiento es que se queda aquí, sin proporcionar mucho más y resultando ser algo más parecido a una experiencia hack’n slash que un JRPG con todas las de la ley. Conforme vayamos pasando enemigo tras enemigo nos daremos cita con un jefe final que nos pondrá las cosas más difíciles. Por último, mencionar que se incorpora un sistema de debilidades por lo que descubrir cuál de nuestros Daemon produce más daño a un enemigo será otra tónica interesante que puede llevarnos a la victoria de manera más práctica.

Fuera del sistema de combate encontramos la parte de exploración con la que ir descubriendo distintos rincones de los mapeados e ir hablando con todos los seres que nos crucemos, ya estén vivos o muertos. Algunos de ellos no se encuentran en el plano existencial que normalmente pueda verse, es decir, estarán en el más allá y deberemos de transportarnos a esta dimensión para charlar con ellos y desbloquear más misiones.

Una banda sonora digna de grandes producciones

En cuanto a lo técnico, nos parece muy llamativo el cambio en cuanto a estilo que se ha realizado con Oninaki. Nuevamente se opta por algo muy parecido al anime pero con ciertos matices, al mismo tiempo que deja atrás lo visto en I am Setsuna entre otros. El colorido, la limunosidad de sus escenarios y los múltiples elementos que se encuentran en ellos son llamativos y atractivos. No podemos decir lo mismo de los diseños de mapas, tornándose aburridos, lineales y careciendo de sentido en algunas ocasiones. En cuanto a diseños de personajes estos han sido bastante acertados, mostrándonos avatares que se encuentran fuera de lo normal y sorprendiéndonos con sus movimientos y animaciones. En cuanto a efectos de iluminación y partículas poco que destacar, cumpliendo sin hacer grandes alardes.

Shunsuke Tsuchiya y Mariam Abounnasr son las dos personas que se encuentran tras la banda sonora de Oninaki, trayendo una gran variedad de piezas que ambientan prácticamente a la perfección el título y las situaciones que se vayan originando. Shunsuke Tsuchiya es conocido por haber trabajado en entregas como Sushi Striker: The Way of Sushido o Stella Glow mientras que Mariam Abounnasr cuenta con una carrera muy holgada, habiendo trabajado en Final Fantasy XV, Xenoblade 2 o distintas ediciones y re-orquestaciones de obras de Square Enix. Notas que aportan seriedad y dosis de adrenalina en los combates creando un cóctel perfecto.

Los caminos de la vida y la muerte son inescrutables

Oninaki es un buen juego a rasgos generales pero que no termina de alcanzar los grandes resultados que ofrecieron Lost Sphear o I am Setsuna. Su sistema de combate es divertido y su historia interesante, pero lo limitado de los Daemon, sus habilidades y posibilidad de hacerlos crecer al mismo tiempo que sus personajes no terminan de hacerse valer nos dan una de cal y otra de arena. Es un juego con buenas ideas pero que no terminan de arrancar y de ser explotadas. A esto debemos sumar que llega con textos en inglés, algo que no podría gustar a algunos usuarios. Así pues, Oninaki ya se encuentra disponible en PlayStation 4, Nintendo Switch y PC con una aventura entretenida pero que no termina de despuntar, aunque si termina divirtiendo y es más que disfrutable por parte de los aficionados al JRPG y ARPG.

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