nine perfect strangers

Después del gran éxito de “Big Little Lies” (2017-2019), serie de HBO basada en una novela de Liane Moriarty, no ha habido que esperar mucho por la adaptación de otra obra de la autora australiana, que esta vez llega a España de la mano de Amazon Prime Video. “Nine Perfect Strangers” tiene en común con su antecesora, además de su origen, la presencia de Nicole Kidman en el reparto. Por desgracia, está vez la fórmula no ha dado el mismo resultado.

Compuesta por ocho episodios, la miniserie sigue a nueve personas que asisten a un costoso retiro de transformación de cuerpo y mente, de diez días, en Tranquillum House, un centro situado en un escenario idílico y dirigido por una mujer rusa llamada Masha (a quien interpreta Kidman).

La idea de unir en un mismo lugar a un grupo de personas de distintas edades y circunstancias y ver cómo reaccionan al tratamiento, cómo interactúan, evolucionan y se hacen evolucionar, descubrir por qué han ido allí, que problemas o secretos esconden… sobre el papel no suena mal. Sin embargo, lo que prometía ser un drama profundo con dosis de sátira va perdiendo fuerza capítulo a capítulo. Cuanto más se explora el pasado de los protagonistas, cuanto más emotivo o sorprendente trata de ser el guion, menos consigue atrapar.

nine perfect strangers

El nivel de “Nine Perfect Strangers” es oscilante, sube y baja continuamente, dependiendo de quienes protagonicen cada escena concreta. No falta talento ni química entre el elenco, pero unas buenas interpretaciones (Michael Shannon, en particular, está fantástico como Napoleón Marconi) no son suficientes para elevar una serie lastrada por su falta de foco. Destaca el tema de la pérdida, ya sea de un ser querido o de quienes los mismos personajes fueron y quisieran volver a ser, de una relación pasada o una vida que ya no tienen. Pero la mezcla de ideas, tonos narrativos y puntos de vista, unido todo ello a una buena cantidad de drogas, es inconstante. A ratos explosiva y a ratos insípida.

A pesar de todas sus pretensiones, o precisamente por ellas, “Nine Perfect Strangers” decepciona.

Melissa McCarthy en el papel de la escritora Frances Welty es uno de los puntos fuertes. Su trama logra el equilibro que a las demás les falta, aunando con frescura humor y sentimiento. La de la familia Marconi, por otro lado, tiene algunos momentos de brillantez y honestidad  al abordar el sentimiento de culpa ante una tragedia y sus efectos devastadores, pero se vuelve más y más melodramática con el paso de los episodios, y arrastra la serie con ella. Regina Hall como Carmel Schneider demuestra potencial, pero de nuevo se estanca en su desarrollo. El resto de personajes, en mayor o menor medida, son poco más que atrezzo. Sus tramas secundarias, más que aportar ligereza, distraen… o aburren. Y sus personalidades, a priori intrigantes, se disuelven en la nada de la inconsecuencia.

Lo peor es el misterio central, que no resulta ni la mitad de cautivador de lo que se pretende. Para cuando todo se resuelve, el impacto es mínimo. Y es que, por más que Nicole Kidman cumpla, Masha simplemente no es tan interesante.

A pesar de todas sus pretensiones, “Nine Perfect Strangers” no pasa de ser un entretenimiento superficial y, aunque su calidad no baja nunca de lo aceptable, no consigue dejar huella en el espectador. No es mala serie, pero sí decepcionante.

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