Vivimos en una época en la que parece que no queremos mirar hacia delante. En el plano del arte, vemos como la pintura contemporánea intenta encontrar su esencia en la reinvención o reinterpretación de antiguos clásicos. En la literatura, los lectores que se reconocen como tales prefieren tomarse magdalenas con té en un pueblo del norte de Francia en vez de pasar el tiempo junto a sus escritores más semejantes, y en el cine la técnica del remake ha invadido nuestras carteleras trayéndonos de vuelta antiguos clásicos de Hollywood pasados de maquillaje.

Así que era de esperar que esta mirada al pasado también invadiera los otros sectores de nuestra vida cotidiana: nuestras casas se decoran al estilo retro; ciertas corrientes ya no buscan comer sushi, sino fabada tradicional de sus abuelas; y la música que suena en algunos clubes no es la última de Rosalía, sino el primer éxito de los Beatles.

Algo similar ha pasado en este sector. En los videojuegos esta tendencia nostálgica se instaló al principio de la actual generación. Con muchos “remasters” y “reimaginaciones” de viejas glorias que los fans pedían volver a vivir con gráficos puestos al día. Cabe decir que con mucho mejor resultado que en el cine.

Si bien remakes de clásicos como los que ha producido Disney no han salido tan bien parados como sus obras originales, en los videojuegos títulos como “Resident Evil 2”, “Crash Bandicoot N’Sane Trilogy” y “Shadow of the Colossus” han demostrado que el rehacer algo ya enterrado puede ser toda una virtud.

Con Halloween todavía fresco, Sir Daniel Fortesque también ha convencido a Sony para revivir una vez más gracias a esta moda y hemos podido probar y acabar el nuevo “Medievil”, un remake, en el sentido más puro de la palabra, del título que arrasó durante la primera PlayStation y que, tras más de 20 años, los jugadores todavía guardan con cariño en la memoria.

Medievil es de esos tantos títulos de aquella época que marcaron a una generación entera y lo hicieron no porque fuesen un prodigio técnico (que también lo era gracias a su gloriosa capacidad de reproducir transparencias y efectos de luz para entonces), sino porque rebosaban carisma e identidad, quizás algo que se ha perdido ahora y que intentamos encontrar rehaciéndolos.

El juego nos pone en la piel del caballero Sir Daniel Fortesque, un guerrero que tras un desafortunado accidente no puede convertirse en el héroe que la falsa historia cuenta que era. 100 años después, su archienemigo, el malvado brujo Zarok regresa y mediante un conjuro resucita a un ejército de muertos para intentar someter a la tierra de Gallowmere.

Lo que no esperaba el brujo es que, con este hechizo, también reviviría a nuestro héroe Dany, dándole una oportunidad para por fin ganarse su puesto en la leyenda y así honrar a las palabras que la componen.

Con esta premisa empieza la aventura, un muerto viviente (que tiene aspecto de esqueleto con armadura y al que le falta un ojo) tiene que enfrentarse a una horda de muertos vivientes y otros seres infernales para acabar con el hechicero de turno. Cómo veis, el guion en sí no es que sea nada especial, pero todos los personajes y el mundo en el que se mueven derrochan la magia clásica de los 90, cosa que lo convirtió en un clásico instantáneo.

Su esencia se puede definir como la mezcla perfecta entre la magia del mundo de fantasía oscura en el que se sitúa y el abismal carisma de sus personajes, los cuales parecen sacados de un cuento. Medievil es esto, jugar a un cuento de hadas como los que nos contaba nuestra madre antes de ir a dormir pero que la dirección artística ha corrido a cargo de Tim Burton.

Todo esta “magia” se ha respetado y se ha decidido mantener intacta, lejos queda el remake para PSP que no tenía el mismo tono que el original y degradaba a nuestro caballero a poco más que un payaso. Toda la oscuridad que lo convertía en un cuento de Halloween sigue ahí y esto es digno de elogiar.

Pocas veces se consigue recrear esta parte más “abstracta” del arte, y Hollywood tiene mucho que contar sobre este tipo de experimentos fallidos. Además, Daniel Fortesque cruza todo tipo de escenarios durante su aventura que contribuyen a que nuestra imaginativa alimente un universo de lo más rico y variado, convirtiéndolo en una localización con vida propia en nuestra mente.

Si hablamos del apartado más técnico del juego, Medievil es un remake fiel a la obra original, esto quiere decir que solamente altera sus gráficos y mejora un poco su jugabilidad. Se nota que sus creadores no han querido retocar nada del clásico de PSX y se han limitado a mejorarlo visualmente y a adaptar (sin cambiar) su jugabilidad a los tiempos actuales.

Los gráficos no son ningún prodigio técnico, pero lucen muy bonitos y como he dicho antes respetan esta aura de cuento oscuro que envuelve al título. Ver recreados en HD los escenarios de la vieja y gloriosa tierra de Gallowmere es un placer visual para los ojos y te recordará a la experiencia de estar viendo una película animada como “Pesadilla antes de Navidad” o “La Novia Cadáver”.

Si bien el juego corre fluido y a 60 fps, sí que en algunos niveles se notan caídas de frame que para un motor gráfico tan modesto como este te hace pensar que a lo mejor los programadores no lo han pulido tanto como deberían, pero si obviamos estas pequeñas caídas puntuales, Medievil es precioso y la armadura de Sir Daniel nunca le ha sentado mejor.

Quizás algo que no ha salido tan bien parado es su jugabilidad. La decisión de Other Ocean Interactive de mantener la jugabilidad como era y solamente añadir una cámara sobre el hombro como extra no ha acabado de calar entre aquellos que nunca habían probado el título. Medievil se juega como cualquier producto de la era de PlayStation y esto quiere decir que el sistema de control de cámaras no es tan refinado como los que tenemos hoy en día.

En aquellos tiempos, los juegos 3D acababan de aterrizar y todavía se estaban pensando e implementando los sistemas para poder manejar los ángulos y las perspectivas que los jugadores veían mientras controlaban a los personajes. Medievil lucía de una cámara problemática, con algunos puntos muertos y con una necesidad de ser reajustada todo el momento manualmente, como la de casi todos los juegos de acción de 32 bits.

Other Ocean Interactive la ha refinado un poco y es más suave de manejar, pero sigue siendo el mismo sistema y a aquellos jugadores que nunca habían jugado al original les ha impactado y han criticado que el esquema jugable sea el mismo que el del 97.

Curiosamente, Final Fantasy VII Remake ha optado por un camino totalmente distinto y también ha recibido este tipo de críticas. Personalmente, el sistema de manejo de cámaras es correcto y no me ha dado ningún problema una vez me he habituado a él, cumple perfectamente y no he tenido nunca la sensación de que mi mando no respondía a algo que quería hacer.

Si nos centramos en otros aspectos de su jugabilidad, Medievil es un juego de acción en tercera persona en el que utilizando distintas armas (espadas, arcos, magia, etc) tenemos que abrirnos paso por un escenario repleto de enemigos y resolver puzzles para seguir avanzando y así completar los diferentes niveles que lo componen.

Además, está repleto de coleccionables por conseguir y tiene un toque de plataformas que hace que cada nivel sea nuevo y diferente desde un punto de vista jugable. La duración es de alrededor de unas 10-15 horas si queremos conseguir todo, y una vez lo hagamos se nos desbloqueará una sorpresa que hará que nos dure incluso más. Por el precio reducido al que ha salido no se le puede pedir más y cumple perfectamente con lo que promete.

La banda sonora es fantástica, es una actualización de la original que queda muy bien y le sigue dando esa atmósfera única de la que disfruta el juego. Sus temas son únicos y llenan los niveles con misterio y magia, transportándonos instantáneamente al mundo de fantasía medieval oscura que se nos enseña en la pantalla. A España el juego ha llegado doblado al español, utilizando el doblaje del año 1998, una decisión bastante acertada ya que el juego tiene un doblaje soberbio y los actores hicieron un gran trabajo personalizando cada uno de los personajes.

En conclusión, Medievil es un remake excelente. Respeta todo lo bueno del original y trae de vuelta el carisma de los 90 a un mundo que todavía está intentando encontrar el suyo. Su renovado apartado gráfico combinado con su original dirección artística, lo convierten en un título muy a tener en cuenta dentro del catálogo de PlayStation 4 y marca las líneas de cómo hacer un buen remake.

Esperemos que el próximo Halloween también traiga de vuelta su tan no conocida secuela y podamos recorrer una vez más, el Londres victoriano que Sir Daniel Fortesque llegó a conocer por travesuras del destino. Mientras tanto, nunca ha habido mejor momento para recorrer la mágica y misteriosa tierra de Gallowmere.

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