Hace algún tiempo los redactores de Fantasymundo tuvimos el privilegio de elegir aquellos juegos que nos habían marcado, que nos hicieron enamorarnos irremisiblemente del mundo de los videojuegos, robándonos horas de sueño para soñar con mundos mágicos e irrepetibles.

Hoy os invitamos a tomar el camino contrario hablando de aquellos juegos que también nos robaron horas de sueño… por las pesadillas que inspiraron. Cambiamos los grandes clásicos por controles absurdos, historias ridículas y mecánicas molestas en este museo de los horrores.

Pero antes de empezar, aclarar que esta selección es puramente personal. Lo que a este que os escribe le parece un castigo divino para vosotros que nos leéis os puede parecer un clásico, pero para eso, y para añadir otros grandes fiascos tenéis los comentarios. Sin más y sin un orden particular, “allé voy”.

1. Marvel Némesis: Rise of the Imperfects. (Nintendo Gamecube, 2005)
Por algún motivo, cada vez que pienso en juegos malos este es el primero que viene a la cabeza. Quizá porque a pesar del título tenía muchas esperanzas puestas en él. Quizá por que en el fondo soy un Marvel Zombi. Lo cierto es que nunca jamás me he arrepentido de gastarme cinco euros como cuando me hice con el en un mercado de segunda mano.

A primera vista, esta imitación de Ergheiz (el juego de lucha de Square) promete buenos gráficos y peleas en enormes escenarios con algunos de los héroes Marvel más famosos, promesa que se va al traste tan pronto como comienza el combate. En primer lugar las animaciones se cuentan entre las peores que jamás se han visto, con personajes con menos puntos de articulación que un playmobil y unas físicas capaces de hacer que Sir Isaac Newton se revuelva en su tumba. Por otro lado, la cámara sería nuestro mayor rival de no ser por una inteligencia artificial tramposa y abusona que arruinar por completo todas las opciones de diversión que puede ofrecer el juego.

El modo historia reúne todos los peores tópicos del cómic de superhéroes con una trama sin pies ni cabeza y unos personajes completamente planos y algunos de los villanos (los Imperfectos del título) más ridículos jamás salidos de la Factoria de las Ideas. Y hay unos cuantos.

Lo único destacable del título es la inclusión de los primeros números del Ultimate Fantastic Four de Warren Ellis, pero ni eso pudo salvar el trato de colaboración entre EA y Marvel, que afortunadamente sólo nos dio este juego en los 4 años que duró. Sin duda, una prueba temprana de lo que nos traería la compañía canadiense en el futuro.

2 ToeJam & Earl. (Sega Megadrive, 1991)

Un clásico de culto para muchos, y como gran parte de los clásicos de culto, una obra sobrevalorada y sobre todo, tremendamente aburrida.
ToeJam & Earl nos cuenta la historia de dos extraterrestres que se estrellan en el Planeta Tierra y deben recuperar las piezas de su nave para poder regresar a Funkotron, su planeta natal. Bajo esta excusa encontramos una sátira surrealista y misantrópica que logra sorprender durante los primeros compases del juego, cuya acción se desarrolla en una gran mazmorra en 2D con perspectiva de tres cuartos.

Además hay que reconocer que, para tener casi 30 años, el juego tiene buenos gráficos y niveles generados proceduralmente (estos de verdad, no como los de No Man ́s Sky que no sale en la lista porque no he tenido el placer de sufrirlo), pero su humor tonto digno de películas de la talla de Dos Colgaos muy Fumaos y una banda sonora mas cercana a los ruidos de los monstruos de las películas de terror que al hip hop y funk en el que dice basarse afean el aspecto técnico final.

Pero lo peor de todo es que, pese a su premisa de un mundo lleno de peligros, lo que en realidad encontramos es una sucesión de niveles en los que andar mientras no pasa nada, ni tenemos indicación de hacia donde ir y en donde los enemigos acaban con nosotros por culpa de unos controles que hacen casi imposible hacer cualquier cosa que no sea huir. Vamos, el juego retro ideal para regalar a los hipsters aficionados a los Walking Simulator.

3. Amy. (Xbox 360, 2012)

“Por si no ha quedado claro, Amy es un mal juego. Es más, apostaría un brazo a que Amy no sólo es uno de los tres peores juegos del año, sino uno de los diez peores de esta generación.

Su mediocre aspecto técnico, su mala planificación, una historia pésimamente contada y, sobre todo, uno de los peores aspectos jugables con los que me he encontrado hacen que la única recomendación que pueda hacer sobre Amy es que os alejéis de él como de un incendio forestal. Sin duda alguna, el peor juego que jamás he analizado para Fantasymundo.”

Así cerraba el artículo sobre este intento de Survival Horror que me tocó sufrir hace un lustro, y tras regresar a él hace unas semanas mientras preparaba este artículo, las cosas no han mejorado. Amy es un survival horror en el que tendremos que colaborar con una niña autista para sobrevivir y escapar de una ciudad asolada por una misteriosa enfermedad que convierte a la gente en zombies. Perdón, infectados, que por aquel entonces la palabra que empieza por Z era tabú para los culturetas.

Para lograr escapar, contamos con los poderes psíquicos de la niña, porque aparentemente, el sufrir un trastorno del espectro autista nos puede convertir en superhéroes capaces de vencer enemigos monstruosos y curar aliados, unidos a las habilidades de muñeco de madera de nuestra protagonista y cuidadora de la niña, Lisa, tan incapaz de esquivar un ataque como de decir una maldita línea de dialogo coherente. Imaginamos que el creador tenía algún tipo de trauma con los trabajadores sociales para escribir un personaje tan mediocre. O eso o quería hundir VectorCell, compañía productora del juego.

Algo que consiguió, por cierto, pues tras este aborto jugable y un remake del mítico Flashback la compañía cerró sus puertas sin que a nadie le importará lo más mínimo.

Deberíamos haberlo celebrado.

4. Final Fantasy IX (PlayStation, 2000)

Y llegamos al que será el título más polémico de la lista. Y es verdad que, objetivamente, es infinitamente mejor que cualquiera de los títulos que encontramos aquí. Pero esto no es una lista objetiva y en lo personal, la novena entrega de la saga representa lo peor de los JRPG. Y a mi me encantó Final Fantasy XV.

La que para muchos es la mejor entrega de la saga nos lleva hasta Gaia, un mundo rodeado por una niebla habitada por monstruos y que se encuentra en su mayoría inexplorado. Allí conocemos a Zidane (Yitán en España, e imagino que en todos los países futboleros) un pícaro que acaba secuestrando a la princesa Garnett y huyendo por medio mundo mientras escapa de las fuerzas de la Reina Rahne.

Un comienzo de cuento de hadas para una historia que es sencillamente eso; un cuento de hadas de 80 horas de duración. Y ese es quizá su mayor problema, ya que esta condición de historia infantilona da como resultado unas líneas de diálogo indignas de un juego que pretende contar una trama que nos quitará algo más de tres días de nuestra vida. A esto se le une que algunos personajes como Amarant y Quina tienen menos fondo que un charco y ningún atisbo de coherencia en su desarrollo, cambiando su forma de
ser de una mazmorra a otra debido a una serie de eventos que, una vez más por culpa del tono elegido para el juego, carecen del dramatismo necesario para crear un catarsis de ese tamaño.

El sistema de juego también sufre de esta simplificación excesiva y convierte a la epopeya de Zidane en un auténtico carrusel brillante y bonito que emocionará a los pequeños de la casa pero demasiado ñoño para resultar atractivo a algunos de nosotros. Sin duda, el principio de la caída de la saga de JRPG por excelencia.

5. Rodea: The Sky Soldier (Nintendo Wii U 2015)

Terminamos cerrando el círculo con otro juego publicado en una consola de Nintendo que pese a su buen catálogo fue un fracaso comercial. El juego elegido para la noble labor de acabar con esta galería de los horrores con una obra que falla en lo que no suelen fallar los de Kyoto: el control. Y es que al contrario de los demás miembros de esta lista, tanto la historia como los personajes están bien resueltos, con el toque del mítico Sonic Team impregnando una historia en la que seremos un robot (el titular Rodea) que viaja en el tiempo para evitar que el imperio mecánico de Naga conquiste la idílica tierra de Garuda.

Sin embargo, el principal fallo de Rodea The Sky Soldier se encuentra en que fue creado para Wii… y lanzado para Wii U. Y es en este cambio del sistema de control de movimiento del WiiRemote al control tradicional del GamePad donde encontramos todos los problemas de un juego que lejos de ser intuitivo y ágil se siente tosco y poco refinado. El protagonista se convierte así en una especie de Sonic con las piernas rotas que debe enfrentarse a todo un ejercito. Todo un castigo para el jugador que, pese a todo, puede ver que en el fondo hay un buen juego atrapado que nunca vio la luz.

Y hasta aquí mi personal museo de los horrores. Ya sólo queda invitaros a ayudarnos a hacer crecer esta galería terrible con vuestras propias aportaciones. Recordad, la terapia de grupo es el mejor método para superar los traumas.

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