Legión (FOX Marvel) Primera temporada

Los mutantes han tenido una vida larga desde que Stan Lee y Jack Kirby creasen los X-Men para Marvel Comics en 1963. Han pasado por muchas manos, sufriendo todo tipo de avatares y transformaciones; y han aparecido en medios diversos: series de animación, videojuegos y finalmente han llegado al cine (“Logan” es el último capítulo de estas adaptaciones). Faltaba trasladarlos en carne y hueso a la pequeña pantalla. Y eso es lo que ha hecho Noah Hawley (“Fargo”) para la cadena FX: la adaptación totalmente personal de la historia y circunstancias de un personaje del elenco de mutantes, desconocido para el público general: Legión, creado en los 90 por Chris Claremont y Bill Sienkiewicz. “Legión” abre así las puertas al mundo de los mutantes de par en par, y con balance positivo, para la televisión.

David Haller oye voces

Como la sinopsis oficial hace un buen trabajo resumiendo la premisa de la historia, espero que no os importe si la tomo prestada con algunos retoques.

«Diagnosticado con esquizofrenia desde la adolescencia, David lleva toda su vida entrando y saliendo de hospitales psiquiátricos. Ahora, con algo más de treinta años de edad e ingresado de nuevo, se encuentra perdido en medio del régimen estructurado de la vida hospitalaria. David pasa el resto de su tiempo en silencio junto a su parlanchina amiga Lenny, una paciente cuya adicción prolongada a las drogas y al alcohol no han hecho nada para apaciguar su optimismo ilimitado. La rutina de David se rompe con la llegada de Syd, una nueva paciente con la que surgirá enseguida una inexplicable atracción que le hará replantearse su situación.»

Bien, no vemos ni rastro de los mutantes en esta sinopsis, ¿verdad? Y es que, a pesar de su peculiar estilo narrativo, no empezamos a sospechar que estamos ante algo más que un drama con romance de por medio hasta que llegamos a la parte final del primer episodio. David oye voces y ve cosas extrañas: pero tal vez no sea sólo producto de una enfermedad mental. Tal vez haya algo más, y ese algo más sea lo que los insistentes e inquisitivos hombres que le interrogan durante ese primer episodio estén buscando.

Legión (1ª Temporada, 2017)
David y Syd

A partir de aquí, nos van a contar la historia de cómo David, Syd y sus nuevos compañeros abren, capa a capa, la muñeca rusa del pasado y de las habilidades del primero. La historia contiene la premisa del primer episodio, un drama que tiene por protagonistas a dos personas con problemas que se enamoran: pero, por otro lado, también cuenta una historia se suspense llena de fenómenos maravillosos. Es una mezcla de géneros que puede alienar a algunos espectadores que empiecen a ver esta serie pensando en ella como en un simple drama. E igualmente, el peso del drama y el estilo de la serie puede alienar a los seguidores del género superheroico que esperen una producción más tradicional.

En cuanto al desarrollo de la historia propiamente dicha, son ocho episodios con un ritmo inicial lento en el que la tensión va escalando progresivamente, de manera que los conflictos entre los personajes y los misterios se resuelven en los dos últimos episodios de una manera bastante satisfactoria, aunque el último episodio sea algo menos intenso que el penúltimo.

Un reparto pequeño

Las caras que nos vamos a encontrar en esta serie son pocas: una docena larga de actores conforman el reparto nuclear, y todos los secundarios tienen su pequeño momento de gloria en algún capítulo. En muchos aspectos, “Legión” funciona como lo haría una obra de teatro, incluido el elenco limitado, lo que potencia la atmósfera surrealista de la serie.

Legión (1ª Temporada, 2017)
Lenny en el espejo

Tres personajes van a llevar el peso de la historia: Dan Stevens como David, Rachel Keller como Syd y Aubrey Plaza como Lenny. Los dos primeros como protagonistas, nudo y herramienta del desarrollo de los acontecimientos; y la tercera como figura turbia de intenciones poco claras, motivando sus acciones. Lo cierto es que estos tres personajes (sobre todo Lenny y David), cambian varias veces de registro y actitud durante los ocho episodios: de lo histriónico a lo sensible, y de lo cándido a lo violento. Y aunque puede que no sean actuaciones estelares, hacen un trabajo convincente, acorde con la dirección de cada escena. En cuanto al resto, ninguno da una mala nota, pero sí me gustaría destacar el trabajo de Jean Smart como Melanie, otro personaje que mueve el avance de la trama y que se encarga de aportar gravedad y sensibilidad a la increíble historia que nos están contando.

Un escenario atemporal

Uno de los aspectos que le dan un carácter propio a la serie es el apartado artístico: desde el diseño de escenarios, que son pocos, pero se reutilizan constantemente con mucha inteligencia, hasta el vestuario o la fotografía. Todos los frentes del diseño de producción trabajan los diferentes ambientes y tonos, a veces muy contrastados entre escenas consecutivas, de manera uniforme, pero diferenciándolos entre sí. Es como si la propia historia tuviera leitmotiv visuales para que el espectador se sitúe mejor en cada tipo de escena.

Pero de manera general, se puede describir al diseño de producción en conjunto como atemporal, surrealista y económico. Son pocos los escenarios que vamos a ver en la historia: la mayoría son platós cerrados con un diseño poco convencional, y los escasos escenarios al aire libre o son en entornos que ofrecen una visión limitada, como un bosque, o tienen una presencia muy breve en pantalla. Pero esos espacios se reutilizan satisfactoriamente gracias a la manera en la que cambian los elementos que lo decoran, la luz empleada, o incluso el propio tono de la escena: como ya he mencionado, de manera no muy diferente a lo que ocurriría en una representación teatral.

Legión (1ª Temporada, 2017)
Oliver en su refugio de hielo

Este reciclaje contribuye a la sensación de atemporalidad que crea la mezcla de atrezo y vestuario de diferentes estilos y épocas, y que hacen difícil ubicar la historia en el pasado, el presente o el futuro. Eso sí: en cualquier caso, una historia de ciencia ficción. Además de utilizar efectos especiales para algunos elementos concretos, como algunos paisajes astrales y mentales, también se utilizan para mostrar o insinuar los efectos de los poderes de David.

Dirección peculiar, música excepcional

Al igual que el diseño de producción, el montaje es un poco personal. Aunque la dirección y los planos me han parecido convencionales, en momentos puntuales la imagen cambia de aspect ratio con una finalidad que, si soy sincera, aún no acabo de comprender. Un detalle pequeño, pero que merece la pena comentar porque realmente no es que pase desapercibido.

Lo que tampoco pasa desapercibido, por su calidad en este caso, es la música que va a acompañarnos esos ocho episodios. Jeff Russo, que ya se encargó de los scores de “Fargo” (también creada por Noah Hawley) y de “The Night Of” (para la HBO), ha compuesto una música diferente a lo que solemos escuchar en televisión partiendo de unos elementos bastante comunes en el medio como son la música electrónica y la de una orquesta clásica. Junto a pistas de corte tradicional, nos encontramos con otras más experimentales que reflejan los vaivenes mentales de los personajes y ayudan a crear las atmósferas más psicodélicas de ciertas escenas. También han sido elegidos con buen tino las canciones incluidas en la banda sonora propiamente dicha.

Esta historia se acaba, pero continuará

El balance de esta primera temporada, en lo que a mí respecta, es muy positivo. No es una serie perfecta y no gustará a todo el mundo: pero a determinado público le va a maravillar. Con un estilo alejado de lo habitual en el género de los superhéroes, consigue contarnos la historia de un personaje en unas circunstancias extraordinarias de una manera interesante, fácil de seguir y sin llegar a dar el salto del tiburón. Es un drama lento y muy teatral, que cuenta una historia seria pero que no renuncia a tener un tono divertido y excéntrico, salvo cuando la sensibilidad del momento pida educadamente abandonarlo.

El final de la temporada acaba con sorpresa y deja abiertos varios frentes. Por suerte para los que hemos disfrutado de ella como pitufos, FX ha renovado la serie para una segunda temporada de 10 episodios y volverá en menos de un año: la fecha de estreno es febrero de 2018.

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