Entre las novedades de junio de Norma Editorial llegaba Last Game de Shinobu Amano, su nueva gran apuesta en la categoría shojo. Y lo hacía por partida doble, ya que los dos primeros tomos salieron juntos a un precio promocional de 4 euros cada uno (aplicable a la 1ª edición). Es por ello que también los comentaremos juntos en esta reseña sin spoilers.

Last Game 1 narra la historia de Yanagi, un niño que en primaria lo tenía todo: era popular, rico, atractivo y el primero en los estudios y en los deportes, el absoluto rey de su escuela. Hasta que apareció una niña llamada Kujo que, sin darle la menor importancia, comenzó a superarlo en todo. Con un cabreo monumental, Yanagi decidió que conseguiría superar a aquella niña que ni siquiera parecía reparar en él. Ya en el instituto, y sin haber conseguido recuperar el primer puesto en nada, Yanagi maquina otro tipo de desafío: hacer que Kujo se enamore de él para después rechazarla y demostrar así su superioridad. Pero las cosas no le salen demasiado bien y su plan termina dando una vuelta de tuerca… que terminará con un último y definitivo juego. ¿Quién será el ganador?

Last Game nació como una historia de tres partes (un solo tomo) que la autora escribió para la revista Lala. Fue debido a la insistencia de los fans que prosiguió con el manga, convirtiéndolo al fin en 11 volúmenes. Por ello el primer tomo sirve como introducción para los 10 restantes.

Es en el segundo cuando comienza la verdadera historia: Kujo y Yanagi ya son alumnos universitarios. Yanagi decide tomarse el último juego con calma, al tiempo que ella comienza a tomar al chico más en consideración. Pero en el campo de batalla comienzan a aparecer nuevos enemigos, como Soma, un chico que coincide con ellos en el club de astrología y que parece muy interesado en Kujo.

Por la sinopsis, Last Game puede parecer el típico shojo, con la determinación del protagonista de enamorar a la chica, la aparición de rivales amorosos, los festivales escolares con sus momentos cuquis, etc. Y en cierta forma lo es, pues tiene ese sabor a romance clásico que nunca nos cansamos de leer. Pero a su vez también tiene personalidad propia, y aporta las suficientes diferencias como para no resultar solo un cliché. Por ejemplo, que el grueso de la serie tenga lugar en la etapa universitaria, o que se acompañe a los protagonistas desde la infancia.

El punto más fuerte de Last Game, no obstante, son sus protagonistas. Tanto Kujo como Yanagi rebosan carisma, cada uno a su propia manera: el continuo despiste y la poca habilidad emocional de Kujo, que es incapaz de ver más allá cuando se enfoca en un objetivo, la convierten en un adversario muy difícil de vencer para Yanagi. Él, por su parte, es una mezcla entre un príncipe perfecto de shojo y un ricachón caprichoso; sus repentinos estallidos de ira y frustración son realmente divertidos, y sus momentos más emocionales y vulnerables conquistan.

Juntos tienen una química perfecta, enamorando al lector con su continua evolución: es una delicia ver cómo se dan cuenta de sus sentimientos, y cómo estos hacen que sus objetivos varíen, llevándolos a afrontar situaciones muy diversas.

Quizá lo más flojo por el momento sean los personajes secundarios, que parecen estar ahí para cumplir su función en el entorno de la pareja. Pero como el manga acaba de empezar les concedo el beneficio de la duda. Veremos cómo siguen evolucionando en los próximos volúmenes.

En cuanto al tono de la historia, hay un buen equilibrio entre emoción y comedia. Last Game es un manga ligero, con el puntito justo de drama. Un shojo muy entretenido, sin más pretensiones que las de disfrutarlo, algo que consigue con creces.

El dibujo de Shinobu Amano ayuda. Estilizado y elegante, su estilo bebe del shojo clásico, predominando los personajes frente a los fondos. La narrativa consta de numerosas viñetas y mucho diálogo, reservando los dibujos a media página o página completa para los momentos más emotivos. De esta forma se aligera la lectura, dejando respirar al lector en las pausas dramáticas.En conjunto, estamos ante un buen shojo. Su tono ligero, su humor y sus grandes protagonistas hacen de él un manga con sabor clásico pero con personalidad propia, capaz de enganchar al lector y no soltarlo.

Otra buena licencia de Norma, que nos llega en una edición de calidad a las que la editorial ya nos tiene acostumbrados.

Estoy deseando hacerme con los siguientes tomos para continuar esta último juego de rivalidad y amor.

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