“El cuerpo que llevas puesto era mío”.

Así comienza La Torre, el thriller sobrenatural de Daniel O’Malley que la editorial Nocturna ha tenido a bien traernos el pasado marzo. Así, y con una mujer que despierta totalmente amnésica y rodeada de cadáveres con guantes de látex en un parque de Londres.

Ella es Myfanwy Thomas (o al menos lo era), y, siguiendo las instrucciones de su antiguo yo, descubre que trabaja en una agencia secreta británica solventando casos sobrenaturales. Y eso no es todo: alguien de dentro de la organización ha intentado eliminarla. ¿Pero podrá descubrir quién fue entre tanta gente a la que ya no conoce al mismo tiempo que protege el secreto de su amnesia? Solo lo descubriremos adentrándonos en las casi 600 páginas rebosantes de humor y suspense, mucho suspense, de La Torre.

Y hasta aquí voy a contaros del argumento. Porque esta novela se disfruta mucho más cuanto menos sepas de ella, aunque te aseguro que te dará numerosas sorpresas. Y esa es una de las claves del libro: la originalidad, su capacidad para innovar en un subgénero como el sobrenatural, siempre tan trillado de vampiros y zombis. Y sí, en La Torre también hay vampiros y zombis, pero son los menos en una historia donde hay patos profetas, moho sectario, gente con cuatro cuerpos y toda una serie de poderes a cada cual más inventivo.

Una inventiva que no se queda solo en el worldbuilding, si no que alcanza también a una trama muy bien llevada, llena de giros sorprendentes y nuevas pistas que te animan a intentar desentrañar quién intenta cargarse a Myfawny (yo sospeché absolutamente de todos), lo que hace que como thriller funcione muy bien. Sin olvidarse en ningún momento, claro está, de su vertiente sobrenatural y añadiendo a su vez unas cuantas dosis de espionaje.

Todo ello impregnado de un humor fino, muy británico, pura ironía diplomática que se aparta del absurdo por el que apuestan muchas obras de fantasía cómica y que personalmente me ha encantado. No es un humor que te haga reír a carcajadas (excepto por lo del pato, lo del pato está a otro nivel), pero sí que te saca muchas sonrisas. Y felicito al traductor, Manuel de los Reyes, por saber mantenerlo tan bien en español. La verdad, es uno de los puntos más característicos y disfrutables de La Torre.

Pero lo mejor del libro son, sin ninguna duda, sus personajes. Pocas veces me he topado con un elenco tan rebosante de carismática locura. No hay una sola persona normal en esta novela, lo cual se agradece.

Emma Greenwell será Myfawny Thomas en la serie de La Torre.

Con las protagonistas (y digo las por una buena razón que tendrás que descubrir leyendo) conectas muy fácilmente. A pesar de sus poderes, rebosan humanidad, son un cúmulo de matices con sus continuos errores y aciertos, sus inseguridades, sus miedos y sus triunfos. La facilidad con la que el lector se identifica con ellas lo mantiene en vilo en cada página, esperando el siguiente obstáculo que tendrán que afrontar. Su desarrollo y evolución paulatinos y bastante naturales.

Pero el resto de los personajes no se quedan atrás. Cada cual más estrafalario que el anterior, Daniel O’Malley resalta con habilidad una sola de sus características que les da personalidad y nos los hace reconocibles; aparte, claro está, de sus poderes únicos. La flexibilidad grimosa de Gubbins, la efectividad de Ingrid, la galantería de Grantchester, la franqueza y fortaleza de Shantay o la regia calma tan británica de lady Farrier hipnotizan y atrapan.

Y luego está Alrich. Del cual solo diré que es uno de los personajes más interesantes de La Torre, y que se ha convertido en mi nuevo crush literario cuando yo ya creía que eso era algo exclusivo de la literatura juvenil y de los libros de Brandon Sanderson. En serio, vale la pena descubrirlo por uno mismo.

El estilo de Daniel O’Malley es elegante y fluido, descriptivo en su justa medida, y permite una lectura ágil. Es verdad que sobre todo en el primer cuarto peca un poco de infodumping, pero es algo necesario para entender las reglas de la agencia sobrenatural y del mundo en el que opera, y se presenta de forma bastante amena, con lo que no se hace especialmente cuesta arriba.

Estamos, en definitiva, ante un libro diferente, original e inventivo. Con una trama ágil, cargada de suspense y de giros sorprendentes que te mantienen en vilo. Cuyo humor británico es uno de sus principales atractivos y cuyos personajes rebosan carisma. Que te deja un sabor de boca muy agradable a té con pastas y que, en lo personal, se coloca como una de las mejores lecturas del año.

La Torre supone el inicio de una (de momento) bilogía conocida como The Checquy files, cuya segunda parte, Stiletto, fue publicada originalmente en 2016, y la cual espero que Nocturna se anime a traer a España. Yo la estaré esperando.

Por otra parte, el libro está siendo adaptado a serie por Lionsgate para el canal Starz, la cual será emitida en algún momento de 2019. La que sería, a su vez, la fecha perfecta para continuar con la publicación (ejem, ejem). Yo ahí lo dejo.

 

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