Alzheimer
Tomografía por emisión de positrones de un cerebro humano con la enfermedad de Alzheimer. Crédito: dominio público

Científicos de University of Southern California aseguran que el Alzheimer podría ser diagnosticado de forma temprana si los doctores se centran en una advertencia que lanza el sistema circulatorio del cerebro. Esto es importante porque los investigadores creen que cuanto antes se diagnostique el Alzheimer, hay más oportunidades para evitar la extensión de la enfermedad.

El deterioro cognitivo, y la acumulación en el cerebro de las proteínas anormales amiloide y tau, son las señales que permiten hoy día diagnosticar el Alzheimer, pero la degradación de la barrera hematoencefálica y los cambios en el flujo de sangre en el cerebro pueden verse mucho antes”, asegura Berislav Zlokovic, cátedra Mary Hayley en el equipo de investigación contra el Alzheimer en la Escuela de Medicina Keck de USC. “Ésto muestra por qué unos vasos sanguíneos sanos son tan importantes para el funcionamiento cerebral normal”.

En un nuevo artículo del 24 de septiembre de Nature Neuroscience, Zlokovic y sus compañeros de investigación recomiendan que la barrera hematoencefálica sea considerado un importante biomarcador -y potencial diana terapéutica- para el Alzheimer. El Alzheimer es irreversible, pero la ciencia todavía no comprende esta enfermedad del todo, así que es crucial entender el paso inicial que lo desencadena para poder combatirlo con eficacia.

En 2015, había más de 47 millones de personas diagnosticadas de Alzheimer en el mundo, y se calcula que para el año 2050 el número de afectados ronde los 130 millones de enfermos de esta patología.

La barrera hematoencefálica es un sistema de filtrado, que permite que las sustancias consideradas benignas, como la glucosa y los aminoácidos, pasen al cerebro, y mantiene fuera lo considerado nocivo, como los virus, las bacterias y el torrente sanguíneo general. Se compone principalmente de células endoteliales que recubren casi 650 metros de arterias, venas y capilares, que alimentan nuestros cerebros.

Algunas evidencias indican que las fugas de esta barrera permite a una proteína llamada amiloide llegar al cerebro, donde se fija a las neuronas. Esto desencadena la acumulación de esta proteína amiloide, lo que llega a abrumar y matar a las células cerebrales.

Algo falla en el sistema cuando esto sucede”, asegura Arthur Toga, director del Laboratory of Neuro Imaging (LONI) y del Mark and Mary Stevens Neuroimaging and Informatics Institute en Keck School of Medicine de USC. “Las personas sanas tienen proteína amiloide en sus cuerpos. Cuando el sistema está desregulado, esta proteína puede acumularse y matar a las células”.

Estas fugas pueden verse en otras enfermedades neurodegenerativas, como el Huntington, el Parkinson y la esclerosis múltiple. Estas fugas pueden ser detectadas con una sustancia de contraste y un sistema de resonancia magnética por la imagen. Las microhemorragias cerebrales, otro signo de fuga, pueden ser detectadas con resonancia por la imagen. Una disminución en la absorción de glucosa por parte del cerebro, visible a través del escaneo PET, puede ser otro resultado de la falla de la barrera hematoencefálica.

Zlokovic señala que estas pruebas no se ofrecen de forma rutinaria en la consulta del doctor, y sin embargo serían de mucha ayuda para diagnosticar señales tempranas de una enfermedad neurodegenerativa.

Fuente: Nature.

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