Hoy vengo a hablarte de “Kakegurui”. ¿Y qué es “Kakegurui”? Pues una pasada de anime. Sobre apuestas. En un colegio de élite. Y te preguntarás (o quizás no, porque si eres fan del anime ya sabrás la respuesta, pero imaginémonos que te preguntas): ¿qué tiene de genial un anime de apuestas? Las apuestas tienen su riesgo y pueden ser entretenidas pero tampoco son para tanto. Al menos, claro, que unos japoneses las animen. Con su manía de recrearse y extender hasta el más mínimo detalle, consiguen volverlas épicas… y orgásmicas. Sí, orgásmicas de que se te quede la cara tal que así (fotograma 100% real del anime):

Y ala. Con esto ya debería quedarte claro por qué debes ver “Kakegurui”. O tal vez no. Escribiré un poco más, por si acaso.

Este seinen psicológico se emitió en Japón en la temporada de verano de 2017, pero desde hace unas semanas también se encuentra disponible en Netflix. Creado por el estudio MAPPA, cuenta con 12 capítulos, y ya ha sido confirmada una segunda temporada.

Kakegurui” sigue a Jabami Yumeko, una chica de secundaria un poco particular que llega a la Academia Hyakkao, un colegio de élite donde se reúnen la crema y nata de la sociedad japonesa: jóvenes de buena familia que en un futuro deberán dirigir las empresas de sus padres. Pero no te creas que para ello estudian economía o marketing, no (de hecho, en todo el anime no se ve un solo libro o profesor): apuestan. Con el dinero de sus familias. Los mejores apostadores entre ellos dirigen el cotarro de la academia desde el consejo estudiantil, y los que pierden todo su capital… bueno, se convierten en una especie de esclavos cuya vida pasa a ser propiedad de la escuela. Gajes del oficio.

Esto es lo que le sucede a Ryota Suzui (un joven demasiado inocente como para sobrevivir en Hyakkao) poco antes de que Yumeko entre a la escuela y dé la sorpresa del siglo revelándose como una gran apostadora. A medida que avanzan los capítulos, la veremos enfrentarse a diferentes rivales, a cada cual más loca.

Y esto es lo que más me ha gustado de “Kakegurui”: casi todas las jugadoras son chicas, capaces de hacer cualquier cosa para seguir en la cima, que disfrutan de forma exagerada de apostar. Y se les nota. Mucho. Así, nos encontraremos con la loca de las uñas, la loca de las pistolas o la idol majara, entre otras.

Pero la ama es Yumeko. Ninguna supera su insana obsesión por las apuestas y el riesgo que estas conllevan, hasta el punto de no importarle nada más (literalmente).

Toda esa pasión se ve reflejada en los juegos, sencillos en apariencia pero a la vez inteligentemente pensados y, sobre todo, impredecibles. Unos juegos que dependen tanto del azar como de la habilidad del apostador para engañar a su rival y predecir su comportamiento. El fuerte componente psicológico de las partidas, el suspense que generan y el riesgo cada vez más alto al que se enfrentan los participantes elevan cada capítulo a la categoría de épico. Además, las apuestas son lo suficientemente variadas y sus resultados lo bastante sorprendentes para que la historia enganche y no se haga repetitiva.

El fallo que le veo a “Kakegurui” es que resulta una montaña rusa de emociones. Empieza con un par de capítulos fortísimos, mientras que a medio anime pega un bajón importante. El enfrentamiento contra la idol, por ejemplo, me pareció un poco insulso. Por no hablar del último capítulo: [SPOILER] quitando el momento donde dejan lucirse a Suzui, que no ha hecho nada en todo el anime [FIN DE SPOILER], lo que debería haber sido una explosión gloriosa de ahegao (que viene siendo una expresión de placer exagerada) y epiquismo me dejó bastante fría.

En cuanto al apartado visual, “Kakegurui” es una maravilla. Su diseño de personajes es bellísimo, especialmente el de las poderosas y voluptuosas féminas. Y, créeme, saben cómo deformar una cara. También la ambientación está muy bien lograda, imbuida de oscuridad y erotismo. Aunque hay ecchi, no lo meten con calzador, sino que es la misma historia y sus protagonistas quienes lo piden en la gran mayoría de los casos. De esta forma, el anime puede gustar tanto a los que disfrutan de este género como a quienes no les gusta (soy de estos últimos).

Finalmente, el apartado musical complementa a la perfección la tensión y el epiquismo de “Kakegurui”. Su opening es, para mí, uno de los mejores del pasado año, y refleja a la perfección lo que te vas a encontrar. Se titula “Deal with the devil”, y lo canta Tia. Por su parte, el ending, “LAYon-theLINE”, lo interpreta D-Selections.

https://www.youtube.com/watch?v=9WB938n2Rmk

Y, ahora sí, hasta aquí llega la reseña de un anime que logró resaltar en su temporada por su magnífico manejo de la tensión narrativa y por sus carismáticas y locas protagonistas. Una serie que seguro te gustará si disfrutas de los juegos inteligentes con una fuerte base psicológica, y de los animes muy visuales y oscuros. ¿Apostamos?

Cris Carou
Profundamente enamorada de las historias y de cualquier formato que sirva para contarlas (especialmente el papel). Cuando no estoy creando mis propios mundos de fantasía, analizo y reseño los de los demás. Admito dragón como animal de compañía.

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