Por segundo año consecutivo Triskel Ediciones, en colaboración con Portal del Escritor, convocaron el concurso II Premio Ripley; un certamen literario que invitaba a las escritoras hispanohablantes a participar con relatos de ciencia ficción o terror, para demostrar así que nosotras también tenemos mucho que decir en unos géneros que hasta hace muy poco eran considerados cosa de hombres.

Pero nada más lejos de la realidad, como muestran tanto los 293 relatos que entraron en un concurso en el que nuestras compañeras de Fantasymundo, Patricia Llamas y Natalia Calvo, participaron como parte del jurado.

Tras una reñida deliberación, 12 obras quedaron seleccionadas (8 de ciencia ficción y 4 de terror), conformando una antología muy interesante que prologa Pilar Pedraza, y que comentaré relato a relato:

 

Niña caducada, de Beatriz Esteban

Relato ganador del primer premio, Niña caducada nos traslada a un futuro en el que a los niños no los traen ya las cigüeñas, sino que son fabricados en el Centro de Concepción Artificial, CECOA. Así, por un módico precio, cada familia puede hacerse con un hijo. Pero según su coste, algunos vienen con fecha de caducidad…

Esta historia empieza con un cuento. El de la concepción de Lyra, que su madre le cuenta cada vez que tiene oportunidad; y tras cuya aparente felicidad se ocultan tintes oscuros que nos conducen a través de una prosa eficaz y muy inteligente hacia el que es, sin duda, el final más abrumador de toda la antología.  No te dejará indiferente.

 

Buen viaje, de Ana Roux

Ana se hizo con el segundo premio del certamen con un relato cálido, tierno y contundentemente emotivo que ha sido también mi favorito del II Premio Ripley. En esta historia, una anciana enferma se dispone a cumplir el sueño de su vida.

Con una dulzura y una sensibilidad que se sienten en cada palabra, la autora construye los más preciosos pasajes, que me han hecho llorar desde las primeras páginas.

En serio, os harán falta pañuelos para leer este relato.

 

Genlisea, de Lorena Arce

Un relato críptico en el que una tripulación espacial desaparece en un planeta peculiar lleno de extraños árboles azules.

Aunque tanto la idea general como el final del relato me han gustado, su desarrollo me ha resultado demasiado confuso, y hay muchos aspectos que no he terminado de entender.

 

Los guionistas de Marte, de Almijara Barbero

Este relato me parece una auténtica obra maestra. Con un humor a veces fino, a veces más llano, sigue al aspirante nº36, un guionista de Marte que sueña con hacerse con un nombre; Sueño que se pone a su alcance cuando le encargan su primera biografía monárquica: la de la Infanta de España, Eleonor de Gorbón y Portiz.

Alternando pasajes de la vida de Eleonor con el desarrollo de la biografía por parte del aspirante nº36, Almijara critica de manera desternillante la maravillosa profesión que es escribir, así como esboza un futuro un poco atípico para la familia real española.

Simplemente formidable. Hacía mucho tiempo que una lectura no me hacía reír tanto.

 

Denominados, de Arantxa Rochet

La autora nos sumerge en este relato en un mundo en el que el trabajo ya no existe y las personas son patrocinadas por marcas comerciales que, a cambio de llevar sus logos y colores y consumir diariamente sus productos, proporcionan todo aquello que sus patrocinados puedan necesitar.

Pero las dudas asaltan a Sonyla cuando su hija Pepsia cae enferma por una dolencia que, según su patrocinador, nada tiene que ver con el refresco que patrocina.

Narrada en una segunda persona cargada de rabia, la protagonista reflexiona sobre la situación que les ha tocado vivir, y que no resulta tan descabellada si contemplamos nuestra sociedad actual.

 

Sangre oscura, de Yaiza Carrasco

El primer relato de terror del II Premio Ripley sigue a Aitana, una estudiante universitaria que empieza a experimentar cambios en su período menstrual que comienzan por un dolor terrible y constante, pasando por la pérdida del apetito y las náuseas, para luego derivar en síntomas mucho más extraños.

Pienso que la autora buscaba, con este relato, naturalizar la regla, un proceso que aún causa rechazo en muchas personas y que pocas veces aparece mencionado siquiera en la literatura; y aunque me parece una intención loable, lo cierto es que a mí tanto grafismo me ha resultado muy desagradable por momentos (aunque si esa era la intención, la aplaudo).

En cualquier caso, Sangre oscura no puede ser más original, y a pesar de que el elemento terrorífico tarda en manifestarse, le da un giro de 180º a uno de los clichés más trillados de la literatura de terror.

 

Ese preciso instante, de Asun Blanco Cobelo

En ninguna antología de ciencia ficción que se precie puede faltar un relato de manipulación temporal, aunque en Ese preciso instante no nos encontraremos con una trama al uso. Si no con Lisa, una astronauta embarcada en un titánico proyecto de seis años en el espacio para encontrar ondas gravitacionales capaces de alterar el espacio-tiempo.

Una misión que transcurre con relativa calma hasta que empiezan a fallar las comunicaciones con la Tierra.

Asun nos deleita con una ciencia ficción reflexiva, metafórica, poética y también inclusiva, en un relato pausado y de gran calidad.

 

Las raíces, de Marina Tena

Marina nos regala uno de mis relatos favoritos de la antología, y el que más me ha gustado de los de terror. En Las raíces, una familia formada por un padre y sus tres hijas con nombres de flor vive en una casa antigua en el campo, donde se dedican a cultivar una tierra siempre hambrienta.

Pero tras su aparente tranquilidad y la feliz inocencia de Azalea, la más pequeña de las hermanas, se ocultan secretos y costumbres turbios.

Marina pone los pelos de punta a través de una ambientación tenebrosa que consigue describiendo la cotidianeidad de esta pequeña familia, que al final es solo aparente. Un relato que nos habla de lo poderosas que son nuestras raíces. Tanto, que a veces es imposible librarse de ellas.

 

Explorando el futuro, de Patricia Macías

Cuando Nadia Bordons entra en el Proyecto Cuerpos para que se creen androides domésticas a su imagen y semejanza, no se espera que, tras su lanzamiento, los clientes empiecen a utilizarlas para tareas que no estaban previstas…

La autora reflexiona en este interesante relato sobre la cosificación del cuerpo de la mujer y sobre el significado de ser humanos, jugando con una estructura que presenta la historia fragmentada en varios documentos recogidos en un informe policial.

 

Cuaderno de campo, de Eva García Guerrero

Cuenta la historia de Leo, un joven que sufre un accidente de coche cuando lleva consigo al bebé al que está cuidando. Pero el alivio que siente al saber que el niño está vivo se convierte en sospecha cuando vuelve a verlo y descubre algo extraño en él.

Es entonces cuando, en busca de respuestas, baja al laboratorio que su madre tiene en el sótano y a donde le ha prohibido entrar.

Así comienza una historia que pronto da un giro espectacular y que provoca escalofríos por momentos. Escrito en una poética segunda persona, esta mezcla de ciencia ficción y terror no te dejará indiferente.

 

Trascendencia, de Olga Tenorio

Cuando Clea 5 Liu Santana es elegida como trascendente, deja atrás todo lo que tiene por un bien mayor: establecer contacto con los habitantes del otro lado, donde se halla el supuesto paraíso. O al menos, eso es lo que ella cree…

Olga construye un interesante worldbuilding en un relato con un final impactante, aunque me haya dejado la sensación de haber leído historias parecidas antes.

 

El monstruo de las galletas, de Amparo Montejano

La pequeña y regordeta Matilda adora las galletas y los dulces, un placer que se le atraganta a medida que va creciendo y se vuelve víctima de las burlas y los ataques de sus compañeros. Pero hay una línea muy fina entre la niña amedrentada y el temible monstruo.

Estilísticamente hablando estamos ante el relato más original de la antología. La autora se recrea en un estilo recargado y tan azucarado que aumenta el riesgo de sufrir diabetes. Un lenguaje que, a medida que el relato avanza, va contrastando cada vez más con la crueldad y la brutalidad de la trama, creando un conjunto que da muy mal rollo.

 

Como podéis ver, el II Premio Ripley es una antología que vuelve a destacar por su notable calidad, con relatos muy originales en contenido y forma. Aunque, como es normal, unos gustarán más que otros, es un recopilatorio bien equilibrado que me ha permitido conocer nuevas voces a las que ya no perderé de vista.

Si he de poner una queja, repito la del año pasado: por mi mayor afinidad con el género, me hubiese gustado que hubiese más relatos de terror. Si bien hay uno más que en el I Premio Ripley, los de ciencia ficción siguen siendo ampliamente superiores. Espero que en la próxima edición las escritoras de terror se propongan igualar el número.

En cuanto a la edición, nos encontramos con un libro cuyo diseño respeta la línea de la primera antología. Se nota el mimo y el cuidado que la editorial ha puesto en la obra. La ilustración de portada es obra de Eva Vázquez.

En definitiva, II Premio Ripley vuelve a cumplir con creces su objetivo de darnos a conocer a esas grandes voces femeninas que aún quedan por descubrir en la literatura de género. Voces con mensajes poderosos, historias nunca leídas y reflexiones necesarias.

Y debemos darles las gracias, a ellas por hacerse oír y a Triskel Ediciones y Portal del escritor por acercarlas a los lectores.

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