Parece que los zombis no pasen de moda. Cada poco tiempo vemos un nuevo lanzamiento en cualquier medio que haga referencia a los no muertos. A los usuarios, sin embargo, no parece importarles demasiado. ¿Qué tendrán estas criaturas que las hacen tan irresistibles? Quizá sea la versatilidad de las temáticas: otros monstruos y criaturas de leyenda tienen un contexto más limitado; sin embargo, en gran parte de los casos, los zombis implican un escenario de apocalipsis global en el que lo que cobra realmente importancia es la supervivencia, el enfrentarnos a esa nueva situación desde cero. ¿Quién no ha imaginado cómo actuaría frente a una catástrofe de ese calibre?

Hace unos cuantos meses que How to Survive 2 está disponible para PC, pero no ha sido hasta ahora cuando podemos jugarlo en PlayStation 4 y Xbox One. 505 Games no explora la faceta del terror, sino la que acabo de comentar, la supervivencia. Realmente, si lo pensamos bien, si cambiáramos a los zombis por otro tipo de enemigos, no cambiaría mucho la finalidad principal del título que nos ocupa. Pero claro, siempre ayudan a conquistar al jugador.

How to Survive 2

Nos encontramos en un bosque desconocido cercano al Misisipi en un mundo ya destruido y dominado por nuestras criaturas favoritas. Como uno de los pocos supervivientes, tendremos que crear un campamento de la nada, mientras recolectamos todo aquello que nos pueda ser útil y realizamos misiones para diversos personajes que nos encontraremos por el camino. El primero de ellos es Kovac, viejo conocido de la primera parte, que nos ayudará desde su bunker a empezar a conocer los entresijos del juego.

Realmente estamos ante una aventura con bastante acción, pero donde prima más la gestión de los recursos y la estrategia a largo plazo que el pegar tiros con buena puntería. Misiones aparte, el sistema de juego se basa en tres pilares: el primero, conseguir elementos básicos para nuestra supervivencia: comida, bebida, medicinas, absolutamente necesarias para sobrevivir, ya que nuestro personaje empezará a pasar hambre y sed, perdiendo facultades poco a poco. El segundo es la recolección de todo tipo de objetos que puedan sernos útiles en un futuro, aunque no sepamos nunca muy bien para qué nos pueden servir unos adoquines o unas latas de aluminio vacías. El tercero, conseguir experiencia eliminando amenazas para poder aumentar nuestras capacidades y las de nuestro campamento.

Me centro un momento en este último pilar del juego. Los puntos de experiencia, conseguidos como cabe esperar cumpliendo misiones y rematando muertos, se van acumulando y tendremos que gastarlos, pero en un orden curioso. Lo primero, subir el nivel base de nuestro campamento, pudiendo con ello crear nuevos edificios y objetos y a su vez aumentando el nivel de dificultad del juego alrededor de donde tengamos nuestras construcciones. Después y solo cuando hayamos subido el nivel del campamento, podremos subir de nivel a nuestro personaje. Con ello no subimos nuestras capacidades, eso es imposible, un humano es un humano y no tendremos más fuerza e inteligencia según subamos de nivel. Esto solo sirve para desbloquear la capacidad de aprender nuevas habilidades que tendremos que conseguir gastando más puntos de experiencia.

Como veis, un trabajo lento y que tenemos que coordinar de forma razonable para que no nos creemos nosotros un problema que no podamos solucionar. Si somos imprudentes y aumentamos de nivel un elemento descuidando el resto, nos veremos muertos antes de tiempo.
Para poder avanzar en el juego según aumentamos nosotros solos el nivel de dificultad subiendo de nivel el campamento, tendremos que saquear todo lo saqueable. En todas las misiones y alrededor de nuestro campamento habrá decenas de objetos diferentes que no deberemos dudar en coger. Al menos, hasta que nuestra mochila se vaya llenando. A diferencia de la mayoría de juegos donde tenemos unos slots definidos en la mochila y al llenarlos no podremos coger más, aquí no es el caso. Lo que vamos aumentando es el peso, que depende de cada objeto; así, las hierbas medicinales pesan apenas unos gramos, pero un adoquín son unos cuantos kilos. Tenemos que contar además con el peso de todas las armas, armaduras y munición que llevemos, así como bebida y alimentos. Todo ello conlleva un peso que va subiendo y subiendo y, según lo hace, perdemos la capacidad de correr y, más adelante, de andar con una velocidad mínima.

A esto se suma que no todos los zombis son lentos, los hay muy rápidos. Una mochila llena impide ni siquiera pensar en huir, así que las posibilidades de muerte aumentan considerablemente.

Por suerte, al llegar al campamento podremos meter todo lo que no vayamos a usar en las misiones en un cofre, lo que facilita, a veces demasiado, esta tarea. Al final no importa mucho tener cinco machetes y cuatro martillos en el inventario, aunque solo necesites uno, lo cual es un poco contradictorio con el propio sistema de juego. How to Survive 2 nos mete en situaciones de supervivencia bastante interesantes pero luego nos la simplifica en exceso. Explicaré esto con más detalle más adelante.

How to Survive 2

Para sobrevivir, como cualquier humano que se precie, necesitaremos comer y beber. Nuestros medidores de hambre y sed bajan rápidamente y necesitaremos contar con provisiones suficientes en la mochila para aguantar sin depender de lo que podremos, o no, encontrarnos sobre el terreno. Si pasamos mucho tiempo sin atender estas necesidades perdemos fuerza, capacidad de apuntar, resistencia, etc. En la práctica es relativamente sencillo conseguir alimentos y bebida, pero no suelen sobrar tampoco.

En resumen, tenemos que tener cuidado con la forma de gastar nuestra experiencia, tendremos que saquear, pero con cuidado de no cargar demasiado la mochila y estando atentos a alimentarnos correctamente. Estos son los elementos de supervivencia con los que cuenta How to Survive 2, aparte del obvio hecho de tener que matar criaturas poco amistosas.

El problema principal de este sistema de juego es que se queda a medias. Es entretenido, pero esta premisa, al igual que en el primer título, se merece algo más radical. Hubiera ganado mucho más puntos si el cofre tuviera fondo razonable, si el sistema de generación de nuevos elementos llevara cierto tiempo para realizarse (podemos crear 10 flechas con un machete y un palo, cosa que no me parece mal, pero es instantáneo), si fuera más difícil conseguir agua y alimentos (purificando agua de estanques y cazando, por ejemplo, en vez de mirar estanterías de tiendas) y dejándonos libres en cuanto a gastar nuestros puntos de experiencia, creando situaciones mucho más descompensadas a la mínima que no tuviéramos cuidado. Digamos en definitiva, que una vez te acostumbras, es un modo de supervivencia «nivel fácil».

How to Survive 2

Otro motivo para incidir en este problema es el sonido. Los zombis gruñen del modo típico, más cuando te ven. Eso te permite saber que ronda alguno cerca aunque no lo veas aún. Digamos que tu oído es el mejor radar disponible. A su vez, los zombies tienen mejor oído que vista y normalmente se lanzan a por ti por el ruido de las armas o de tus pasos (incluso una flecha hace algo de ruido, todas tienen en sus propiedades un radio sonoro). Es algo que podía haberse aprovechado mucho más para tender emboscadas. La idea es que tu tengas mejor vista que ellos y peor oído, pero en la práctica les oyes tú antes por los gruñidos.

Los controles son sencillos y una vez te acostumbras al sistema de apuntado no tiene ningún misterio. Es lo mejor que podemos decir de un juego, que los controles no suponen ningún problema. No necesita aprendizaje y es bastante intuitivo. El único problema son los menús, que son un port demasiado directo de la versión de PC. Tenemos la flecha del ratón y hay que moverla por los botones. A veces hay sistemas de pasar páginas con los botones del mando, pero otras veces no. Para más inri, no hay pausas en el juego, los zombis avanzan inexorablemente hacia ti, mientras miras en el inventario o te pasas un rato por las opciones.

La variedad de objetos es bastante amplia, como cabe esperar, pero sí que es cierto que las armas están algo limitadas y que no tenemos posibilidades de personalizarlas o aumentarlas demasiado. Arco, ballesta, armas de fuego de dos calibres y unas cuantas armas cuerpo a cuerpo es todo lo que tendremos disponible.

Técnicamente correcto pero sin ningún alarde. Nos movemos en una vista isométrica relativamente cercana que a veces nos juega malas pasadas con algún zombi colocado en el ángulo muerto, pero en general la ambientación es buena y corre de modo fluido en todo momento. Los escenarios necesitarían algo más de variedad, pero también es cierto que en un caso así lo único que veríamos sería ciudades asoladas y bosques. El campamento base se encuentra en una zona de bosque sin ningún tipo de civilización, cosa que puede ser un poco repetitiva a largo plazo. Los variantes efectos climatológicos ayudan bastante, sobre todo las partes nocturnas y en momentos de tormenta, pero una vez más no afectan a tu supervivencia real.

How to Survive 2

La variedad de zombis es escasa y los gráficos son un poco simplones, como si fuera de hace unos pocos años, pero queda claro en términos generales que su objetivo esta más centrado en la ambientación que en  una calidad gráfica superior, cosa de la que no podemos quejarnos vista la temática del título.

El sonido tiene sus puntos controvertidos. Aparte del tema del gruñido de los zombis, la música durante el juego es nula salvo en los momentos en los que aparece una gran cantidad de enemigos junta. Si bien hay opiniones para todo, yo lo veo bastante acertado en un juego con temática apocalíptica, que lo único que oigas sean tus pasos, gruñidos por todos lados y el viento meciendo las ramas de los árboles. Muy poético todo. En el menú principal y en algunas simpáticas escenas pregrabadas a modo de tutorial la música es bastante decente.

Por último no puedo dejar este análisis sin tratar el tema más interesante de este juego, que es la posibilidad de jugar tanto offline como online con varios jugadores simultáneos, compartiendo objetos y creando un campamento común. Jugar solo es entretenido y puede enganchar durante un cierto número de horas, pero donde realmente podemos exprimir el título es con unos cuantos amigos. La ambientación mejora bastante en este caso y se hace mucho más llevadero eso de cumplir misiones, a veces repetitivas, para los diferentes personajes locos que nos encontraremos en nuestra aventura por la supervivencia.

En definitiva, es un juego entretenido, con algunas virtudes importantes y que puede merecer nuestra atención, pero algunas carencias gráficas y sobre todo que no esté tan centrado como debiera en temas de supervivencia lo lastra más de lo debido. Aún así, los aficionados a los zombies deberían echarle un ojo.

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