House of cards y la Filosofía: un acercamiento a la serie de Netflix desde el pensamientoHouse of cards y la Filosofía” (Roca editorial, 2017) de W. Irwin y J. Edward Hackett, que actúan tanto de autores como de compiladores de los ensayos del volumen. Se trata de la segunda entrega de esta colección de publica Roca, tras “Star Wars y la Filosofía” de los mismos autores. En el libro vamos a encontrar reunidos una serie de ensayos que buscan ahondar en la serie de Netflix “House of Cards”, protagonizada por Robin Wright y Kevin Spacey, a la luz de diferentes pensadores y corrientes filosóficas. Cabe avisar que el libro cuenta cosas hasta la tercera temporada de la serie, por lo que si no has visto “House of Cards” hasta ese punto, lo mejor es que dejes de leer en este momento. Porque en el libro se tratan con profundidad situaciones y argumentos que pueden ser considerados como spoilers.

Uno de los primeros artículos nos habla sobre el cinismo de Frank Underwood, el personaje protagonista, en “House of Cards”, parecido al que plantea plantea Platón que deben tener los gobernantes. En este sentido se comenta si el carácter y los actos de Underwood en su capacidad de hacer lo que sea para obtener lo que quiere es bueno o malo, llegando a la conclusión que si, en el puesto de poder que ostenta Frank, es necesario ser injusto y dar golpes bajos para ganar.

En otro ensayo se diserta sobre los apartes de Underwood cuando mira a cámara para hablar, hablarnos a los espectadores y relacionarlo con la filosofía de Sócrates. Una distinción entre el ser y el parecer. Es mejor ser el malo que parecer bueno. Todos los actos de Frank son premeditados, no fruto de la improvisación.

En cambio, según Adam Smithcada individuo se caracteriza por su egoísmo y su rapacidad naturales”, por lo que Frank se vería empujado por “deseos vanos e insaciables”, porque sería equiparable a un ave de presa, tanto en política, como en su vida personal.

Uno de los personajes que van cobrando importancia hasta convertirse en coprotagonista, es el de Claire Underwood, la mujer de Frank, interpretada por Robin Wright. En otro de los artículos se apunta que Claire sería una supermujer resentida, buscando satisfacer su propio sueño americano, sometido al de su marido, en un principio. Porque, cada uno de los personajes aspiraría a obtener su propia versión sueño americano. Hablando en la retorcida representación de sueño americano que nos muestra “House of Cards”. Lo que se propone en este ensayo critica y cuestiona el comportamiento de Claire Underwood, cosa que si el autor hubiera visto la cuarta temporada de la serie al escribir el ensayo, quedaría desestimada, porque el personaje le da la vuelta completa a su argumentación.

Más adelante nos comparan a Frank Underwood con el superhombre de Nietzsche, el posmodernismo y el nihilismo. El superhombre siempre lucha por ser más poderoso, como Underwood. En el siguiente, en cambio, nos contraargumentan, explicando por qué no es un superhombre de verdad. Según este ensayo el superhombre de Nietzsche no necesita dar rodeos para manipular a los demás, como hace Frank. Y además cuando las cosas no salen de la forma que quiere, lo único que hace es destruir su creación, por lo tanto, según este autor, jamás podría ser un auténtico superhombre.

House of cards y la Filosofía: un acercamiento a la serie de Netflix desde el pensamiento No hace falta saber mucho sobre filosofía para llegar a disfrutarlo, porque uno de sus grandes éxitos es el afán de divulgación y el didactismo que proyectan todos los ensayos. House of cards y la Filosofía: un acercamiento a la serie de Netflix desde el pensamiento

Una comparación que se repite en varias ocasiones a lo largo del libro es la citar a Maquiavelo para explicar el comportamiento del personaje de Frank Underwood. Underwood sería una especie de Maquiavelo americano moderno e inmoral. Porque provocar demasiado miedo en tus adversarios, podría resultar peligroso. Underwood no conseguiría impresionar a Maquiavelo, porque solo es honrado en apariencia. El Francis Urquhart, el personaje original de la serie británica, sería un mejor ejemplo de político maquiavélico que el Frank Underwood estadounidense. Otra cuestión aparte sería si Maquiavelo realmente creía las recomendaciones que escribió en “El Príncipe”.

¿Podemos decir si Frank Underwood es adecuado para el puesto que ocupa? Hablamos de un tipo que no duda en ensuciar las manos cuando es necesario que objetivamente es un corrupto, que ha fomentado una red de corrupción a su alrededor para conseguir sus metas personales. Según Sartre se pregunta: “¿qué tiene la política que obliga a hacer el mal para conseguir el bien?” De acuerdo con esto, se argumenta que Underwood resultaría la persona equivocada, colocada justo en el lugar indicado. Lo cual puede convertirse en una buena virtud en un líder.

Otro autor habla sobre las ideas de Hobbes que plantea que en el estado natural debe existir un contrato social entre los gobernantes y el pueblo para que todo funcione. Frank usaría las ventajas de ese contrato social para romperlo cuando le conviene para su propio beneficio. El insensato tiende a sobrevalorar su capacidad intelectual respecto a los demás. Según Hobbes y Underwood la democracia estaría sobrevalorada.

Un ensayo de los más interesantes es el que plantea lo siguiente: ¿Qué entiende Underwood por bien y mal? La pareja Underwood, Frank y Claire serían estereotipos de villanos. Según esto, los Underwood solo serían personajes posibles en la ficción. Aunque cometen actos ilegales, se molestan en que parezcan lo más legales y legítimos posibles. Sus actividades serían una destrucción desde el corazón mismo de la democracia, algo que según Platón resultaría inherente a cualquier sistema democrático. Frank Underwood es un tirano en los términos de Platón. Esta organización convierte a la democracia en objetivo perfecto para individuos como Underwood. Frank, entonces sería el tirano.

En relación con esto, hay que preguntarse si la democracia liberal está sobrevalorada. Libertad y democracia. Underwood es capaz de obtener información de sus rivales por cualquier medio. Vigilancia masiva. Entonces, ¿qué pasa con la privacidad? ¿Y con nuestras libertades? Bauman y Lyon hablarían de vigilancia líquida, porque la sociedad está siempre en movimiento, sin certezas ni vínculos duraderos, porque se monitorizan los movimientos de todo el mundo. Por lo tanto, no está clara la separación entre lo público y lo privado en esta sociedad líquida.

Estaríamos ante “Prison of Cards” (prisión de naipes en lugar de castillo de naipes), el autoritarismo puede existir en una democracia. Doug, el personaje que es la mano derecha de Frank, es como “la policía del pensamiento” del “1984” de Orwell. Hablaríamos de la erosión de la privacidad en una sociedad basada en la vigilancia. Entonces no existe libertad en el mundo en el que sucede “House of Cards”, por miedo a ser escuchado. En la democracia es necesario crear espacios para discrepar y poner en cuestión a los gobernantes. En la serie existe una cultura del miedo, los que disienten son considerados traidores. La seguridad debe estar al servicio de la libertad y no al contrario.

Un tema muy interesante es la sexualidad en la serie y en especial en el matrimonio Underwood. Los Underwood tienen un matrimonio abierto, la no monogamia es un pilar en su relación. Cuando alguno de los miembros de esta sociedad se acuesta con otra persona, no es considerado como adulterio al no haber engaño. Por ejemplo, la relación de Frank con Zoe Barnes. Aunque esta premisa no está tan clara en cuanto a su mujer y a Adam, el antiguo amante de Claire se refiere. Por lo tanto, Claire y Frank practicarían un adulterio moral.

Otra cuestión a tener en cuenta es que en la serie los políticos son representados como inmorales y corruptos, en algún u otro grado. Según Rousseau hay que realizar una serie de concesiones necesarias para obtener el favor del pueblo. En política, entonces no cabrían las relaciones de afinidad o amistad por intereses políticos comunes. De nuevo de acuerdo a Rousseau en una república democrática es muy sencillo confundir el bien común con el bien corporativo.

Según la ética que sigue Frank, solo se sirve a él mismo. La ideología es para los militares. Por lo que todo está permitido. ¿Si supieras que a pesar de cómo obres no recibirías ningún castigo al final de tu vida, seguirías actuando igual? Frank no es un inmoral absoluto, si no que es enormemente pragmático. Pero entonces, ¿cuál es la virtud de Underwood? Es importante parecer virtuoso sin serlo. Sus cualidades serían saber mantener las promesas, ser un león y un zorro al mismo tiempo. Frank está dispuesto a usar la crueldad en situaciones específicas, bien utilizada, no porque sí. El amor a sí mismo, porque su mayor bien es él mismo. El egoísta y falto de escrúpulos como Frank cree que un acto es bueno si le beneficia. ¿Por qué nos atrae como personaje, si se comporta como un villano? ¿Cómo logra que empaticemos con su causa si somos testigos de su inmoralidad? En este sentido, los apartes mirando a la cámara para contarnos lo que piensa de verdad, lo humanizarían. La rotura de la cuarta pared lo acerca a los espectadores, nos habla directamente a nosotros que estamos viendo la serie.

Por último, ¿cuál de los dos Underwood es peor: Claire o Frank? Está pareja tan poderosa están labrados tomando el modelo de los Cheney y de los Clinton. La respuesta es que son mucho peor juntos, que cada uno por separado.

House of cards y la Filosofía” es un libro tremendamente accesible y ameno, igual que su predecesor en la colección. No hace falta saber mucho sobre filosofía para llegar a disfrutarlo, porque uno de sus grandes éxitos es el afán de divulgación y el didactismo que proyectan todos los ensayos. Cada uno de ellos está diseñado para estar integrado y apoyarse en las tramas y en los personajes de “House of Cards”, por lo que resulta muy sencillo seguir las argumentaciones que proponen los autores. No hay sesudas reflexiones, ni áridos debates como en otros volúmenes sobre series de televisión que he leído, si no que constituyen un complemento perfecto si ya eras fan de la serie. Y si no era así, después de leer esta magnífica colección de artículos, lo serás.

Cada una de las partes está dividida de forma temática con unos textos que no se extienden demasiado, pero que tampoco se andan por las ramas. Además que en ellos invita a la reflexión, al pensamiento y a la crítica sobre la democracia, la corrupción y la moralidad de los gobernantes y no se queda en el mero artificio de ficción que es una serie de televisión.

Según nos muestran los autores en “House of cards y la Filosofía” la democracia estadounidense les parecería horrible a Aristóteles y a Platón. Y más teniendo en cuenta quién es ahora el presidente de los Estados Unidos.

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