Es cierto que muchos juegos como Hellpoint se nutren de la franquicia de Dark Souls, que ha ofrecido una nueva modalidad de juego que los jugadores han sabido disfrutar de una manera increíble (con mucho más tirón que Demon’s Souls). Muchos juegos la utilizan. Ya sea su dificultad o la forma de plantear su jugabilidad para sacar provecho de esta buena técnica. En esta ocasión contamos con una buena obra de Cradle Games.

Distribuido por TinyBuild, Hellpoint es una aventura repleta de misterio y ciencia ficción que se centra en un viaje hacia una desolada estación espacial llamada Irid Novo, atrapada junto a un agujero negro. En nuestra aventura tendremos algunos matices de RPG, acción y terror mientras intentamos averiguar qué ocurrió en las ruinas de la estación y qué tipo de criaturas invadieron el lugar.

Gran influencia Souls

Como mencionamos anteriormente, Dark Souls ha creado escuela en cuanto a jugabilidad se refiere. Desde el primer momento se nos invita a explorar las diferentes salas y estancias de la nave para aprender algo más del lugar y de su historia. Conforme avancemos nos vamos encontrando con criaturas según mejoramos nuestro arsenal.

Es cierto que el apartado gráfico de Hellpoint no despunta demasiado pero cumple con su función. Por lo general su aspecto es de la generación anterior, pero el ambiente y los escenarios angostos te atrapan. Hay que sumarle la poca visibilidad y la sensación de vacío y soledad en las diferentes estancias. Esta mezcla mejora junto con unos efectos de sonido que a veces consiguen ponernos los pelos de punta. Su banda sonora acompaña de una forma escalofriante, que junto con los efectos sonoros hacen de la ambientación un apartado muy interesante.

Una buena jugabilidad, clave para disfrutarlo

Según comenzamos Hellpoint tenemos un breve periodo de tiempo para hacernos con el control y las mecánicas de juego, nos explican por encima nuestra misión y a correr. Todo lo que necesitamos saber lo iremos descubriendo según le echemos horas al título.

Al principio es algo duro si no estamos familiarizados con la esencia Souls, pero tenemos la opción de bajar la dificultad haciendo el título más accesible (aunque tampoco será un paseo). Según avancemos podemos ver unas grietas donde podremos mejorar nuestras estadísticas, hacer viajes rápidos entre otras grietas y rellenar nuestra salud por completo (menos mal).

Hellpoint no es un juego de mundo abierto (obviamente), pero podremos ir explorando muchos lugares ya sea para ahondar en la historia, mejorar nuestro equipamiento y por lo general buscar un aliciente a qué ocurrió en la nave. Pudiendo llegar a perdernos entre sus pasillos debido a la repetición de ellos y el enrevesado mapeado que forma la estación.

Una variedad de enemigos que se queda corta

Quizás no han explotado del todo lo que más jugo podría tener; unos enemigos que nos aterren y sorprendan conforme avanzamos por las dependencias de la estación. Es cierto que algunos son más entretenidos, como los hechiceros o los soldados que protegen a los jefes, pero la variedad es escasa y se hace algo repetitiva. Los enemigos varían bastante poco y se pierde ese potencial de sorprendernos una vez hayamos descubierto sus carencias.

En este aspecto me gustaría compararlo con Dead Space, ya que además de jugar con la sorpresa y lo inesperado de las emboscadas, los enemigos se diferenciaban entre sí tanto en diseño como en funcionalidad. En Dead Space tenías que afrontar los combates de diferente manera según el enemigo que nos asediaba. Este aspecto podría haber dado mucho juego al título y creo que es la mayor pega que se le puede poner. La variedad es bastante pobre y nos apena que un elemento tan importante en una entrega de estas características no haya sido tratado más a fondo.

Los movimientos lo son todo

Aunque hayamos dicho que toma de ejemplo la jugabilidad Souls, entraremos un poco en detalle. Para atacar tenemos el ataque rápido o ligero junto con el ataque fuerte, más lento pero contundente. También poseemos un botón para bloquear los ataques entrantes, y otro para esquivarlos. Todas estas acciones se pueden utilizar gracias a la barra de resistencia. Tendremos que vigilar y calcular sabiamente para no gastarla por completo o nos quedaremos exhaustos y expuestos a ataques enemigos varios segundos, pudiendo llegar a ser una muerte más que asegurada.

También es verdad que a pesar de sus similitudes, la acción en este título es algo más lenta y tosca, con un combate menos pulido que dificulta la jugabilidad. Por tanto aunque seamos expertos en Dark Souls tendremos que acostumbrarnos a la manera de reaccionar del juego. Tendremos algo de ventaja, pero no tanto.

La cámara es algo complicada y a veces, sobre todo cuando los enemigos nos acechan desde varios blancos, tiende a hacer cosas raras, pero a eso también deberíamos estar acostumbrados. El tema multijugador es algo que chirría demasiado, ya que podemos jugar de manera local y online, pero no podremos conectarnos abiertamente a partidas online ya que tendremos que ser invitados. Además de sufrir un retraso considerable en las acciones debido a una conexión que no está pulida demasiado, por tanto no lo recomiendo al menos hasta que lo mejoren.

Jefes finales que pasan a ser enemigos normales

Esto es algo que me llamó realmente la atención, pues es una característica más bien de juegos antiguos y de otro estilo que de este calibre. Conforme avancemos en la historia nos encontraremos con jefes finales que nos costará más esfuerzo vencer, pero en el momento en que conseguimos ganarle se convierte en un enemigo común más, algo triste que resta espectacularidad e importancia al propio jefe.

Otra cosa que chirría bastante en Hellpoint es el sistema de crafteo, más típico de un RPG que de un juego de estas características. Además de actualizar las armas y el equipamiento podemos encontrar planos para crear equipos nuevos, con recursos variados que podemos obtener eliminando enemigos, descomponiendo armas o sencillamente ser encontrados a nuestro paso. Si bien es cierto que este aspecto aumenta el interés por explorar las zonas de juego, es una vertiente que recomiendo encarecidamente pues el daño que conseguimos con los objetos de los planos es abismal en comparación con la subida de nivel normal.

Un universo cambiante, gracias al agujero negro

Otra cosa muy llamativa es el efecto que produce en la jugabilidad el agujero negro, variante siempre disponible en la parte superior izquierda de nuestra pantalla. La ubicación del agujero negro respecto a nuestra posición es fundamental, ya que cuando se alinea sufrimos cambios como enemigos más fuertes, apertura de caminos ocultos y emboscada de hordas enemigas, por tanto es una variante a tener en cuenta.

Conclusión

Te apasiona el mundo de Dark Souls, Bloodborne apenas esconde secretos para ti y quieres darle una oportunidad a algo similar. La jugabilidad es algo tosca pero ya solo por la ambientación merece la pena darle una oportunidad. Sus puntos fuertes son la inspiración de ciencia ficción, su exploración y la capacidad de crear nuevos y devastadores elementos de equipo.

En la parte mala, una experiencia multijugador lenta y desfasada, enemigos que pueden sabernos repetitivos y un aspecto gráfico algo chocante para los más exquisitos. Pudiendo haber hecho algo muy grande, Hellpoint se queda en un juego más al que echarle unas horas sin despuntar como una joya oculta, el cual podremos disfrutarlo sin llegar a recordarlo dentro de unos años.

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