Los incendios arrasaron un tercio de la selva virgen en los humedales del Pantanal de Brasil en 2020
Los incendios arrasaron un tercio de la selva virgen en los humedales del Pantanal de Brasil en 2020.

Un área de selva virgen tropical del tamaño de los Países Bajos fue incendiada o talada el año pasado. El ritmo de la destrucción de los bosques tropicales del planeta se incrementó a pesar de la desaceleración económica mundial, según una investigación publicada hoy miércoles.

Las peores pérdidas se registraron en Brasil, tres veces más altas que las registradas en el país que ocupa el segundo lugar, la República Democrática del Congo, según un informe de Global Forest Watch basado en datos satelitales. En los trópicos, el estudio registró la destrucción en 2020 de 4,2 millones de hectáreas de bosque primario, un 12% más que el año anterior.

Los ecosistemas que se extienden a ambos lados del ecuador albergan una abundante biodiversidad y almacenan grandes cantidades de carbono. En total, los trópicos perdieron 12,2 millones de hectáreas de cobertura arbórea, incluidos bosques y plantaciones el año pasado, una destrucción impulsada principalmente por la agricultura. Pero los investigadores afirman que el calor extremo y la sequía también avivaron grandes incendios que consumieron grandes franjas de bosque en Australia, Siberia y en las profundidades del Amazonas.

Estas pérdidas son «una emergencia climática. Son una crisis de biodiversidad, un desastre humanitario y una pérdida de oportunidades económicas«, asegura Frances Seymour, una de las principales autoridades mundiales en materia de desarrollo sostenible, y parte del World Resources Institute, organismo que está detrás del informe.

Los investigadores concluyen que la destrucción de la selva virgen tropical en 2020 liberó 2,64 mil millones de toneladas de CO2 en 2020

El estudio encontró alguna evidencia de que las restricciones de COVID-19 pueden haber tenido un efecto en todo el mundo, con un aumento en la tala ilegal porque los bosques quedaron menos protegidos o se produjo el regreso de un gran número de personas a las áreas rurales. Pero los investigadores dijeron que había pocas señales de que la pandemia hubiera cambiado la trayectoria de la destrucción de los bosques y advirtieron que lo peor podría estar por llegar si los países recortan las protecciones en un intento por acelerar el crecimiento económico.

Seymour también comenta que la «señal más ominosa» de los datos de 2020 son los casos en que los propios bosques son víctimas del cambio climático. «Quiero decir, los humedales se están quemando«, afirmó en una rueda de prensa. «La naturaleza nos ha estado susurrando en los oídos sobre este riesgo durante mucho tiempo. Pero ahora está gritando«.

Gráfico sobre los diez países con mayor pérdida de bosques primarios en 2020, según datos de la Universidad de Maryland
Gráfico sobre los diez países con mayor pérdida de bosques primarios en 2020, según datos de la Universidad de Maryland.

Las plantas ─especialmente en los trópicos─, y el suelo comprenden un enorme sumidero de carbono, absorbiendo aproximadamente un tercio de toda la contaminación por carbono que los seres humanos producen anualmente. Sin embargo, los bosques tropicales continúan desapareciendo rápidamente, amenazando con pérdidas irreparables a la biodiversidad crucial de la Tierra.

Los investigadores concluyen que la destrucción de los bosques primarios tropicales en 2020 liberó 2,64 mil millones de toneladas de CO2 en 2020, lo que equivale a las emisiones anuales de India o a las producidas por 570 millones de automóviles.

«Cuanto más esperemos para detener la deforestación y lograr que otros sectores tengan trayectorias netas cero en emisiones, más probable es que nuestros sumideros naturales de carbono se conviertan en humo», continúa Seymour.

Esta destrucción de biodiversidad es «desgarradora»

Brasil, donde el presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro recortó fondos para programas ambientales y presionó para abrir tierras amazónicas protegidas a la agroindustria y la minería, perdió 1,7 millones de hectáreas de bosque primario en 2020, un aumento del 25% con respecto a 2019, según el informe. «Brasil, que logró en el pasado una enorme reducción de la deforestación en la Amazonía, ahora está viendo cómo se deshace ese éxito, y es desgarrador«, comenta con preocupación Seymour.

Gran parte de la pérdida se produjo en el Amazonas, incluidas nuevas áreas que fueron despejadas deliberadamente. Bolivia registró el tercer nivel más alto de destrucción forestal en 2020. Pero las condiciones de sequía también significaron que los incendios encendidos en tierras previamente deforestadas se extendieron a bosques que fueron una vez húmedos, ardiendo sin control. Los incendios también devastaron los humedales del Pantanal, un paraíso de biodiversidad que se extiende desde Brasil hasta Bolivia, el país con el tercer nivel más alto de pérdida de bosques en 2020. Casi un tercio del Pantanal fue quemado, incluidas las tierras indígenas y los hábitats del jaguar, y según los investigadores podrían pasar décadas antes de que la región se recupere.

Apetito por la destrucción

Un área que ha llevado la contraria a la tónica mundial es Indonesia, que ha reducido su tasa de pérdida de bosques en un 17% desde 2019 y salió de los tres principales países mundiales en cuanto a destrucción de bosques por primera vez en los 20 años de controles de Global Forest Watch.

La destrucción de los bosques se ha desacelerado durante cuatro años seguidos en Indonesia y los investigadores aplauden que las políticas gubernamentales, ayudadas el año pasado por un clima más húmedo, parecían tener «un efecto a largo plazo en la reducción de la pérdida de bosques primarios«.

Los bosques cubren más del 30% de la superficie terrestre y los bosques tropicales albergan entre el 50 y el 90% de todas las especies terrestres. Investigaciones recientes han demostrado que, más allá de cierto umbral, la deforestación en la cuenca del Amazonas podría inclinar a la región hacia un nuevo régimen climático, convirtiendo los bosques tropicales en sabanas.

En enero, dos importantes líderes indígenas brasileños solicitaron a la Corte Penal Internacional que investigara a Bolsonaro por «crímenes de lesa humanidad», acusándolo de daños ambientales, asesinatos y persecución a activistas sin precedentes.

El lunes, un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution estimó que la creciente demanda en los países ricos de productos básicos que van desde el café hasta la soja está acelerando la deforestación en los trópicos.

Fuente: World Resources Institute.

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Cofundador de Fantasymundo, director de las secciones de Libros y Ciencia. Lector incansable de ficción y ensayo, escribo con afán divulgador sobre temáticas relacionadas con el entretenimiento y la cultura cercanas a mis intereses.

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