Tras el análisis de Estirpe, toca turno para Conquista y Revelación, dos sendas distintas que nos ofrecen desafíos únicos, a la vez que nos dan un enfoque de la historia distinto y mucho más interesante que Estirpe. Si queréis conocer las bases fundamentales del juego, las cuales se mantienen en las tres ediciones, podéis echar un vistazo a la primera parte de estos análisis, ya que es dónde nos centraremos en los elementos que hacen únicos estas dos versiones de Fates.

Comenzaremos con Conquista, la edición más dura de las tres y que intenta complacer a los jugadores más puristas de la saga, con situaciones más variadas, escenarios enrevesados y cerrados, y sin apenas la posibilidad de misiones secundarias que nos ayuden a subir de nivel.

Fire Emblem Fates: Conquista & Revelación

Eligiendo esta senda nuestro protagonista volverá con la familia que le acogió desde pequeño, Nohr, significando una traición en toda regla para los Hoshidianos, que desde ese mismo momento jurarán venganza contra nosotros. El objetivo de nuestro avatar no será combatir en una estúpida guerra, sino que, al contrario, intentará pararla de raíz haciendo entrar en razón al rey de Nohr —y nuestro padrastro—, Garon. La tarea no va a ser fácil, ya que por un lado Garon no parará de enviarnos a misiones suicidas para ponernos a prueba, y por otro tenemos a nuestros hermanos de sangre Hoshidianos, que ahora nos odian y quieren acabar con nosotros como supuestos traidores.

A una trama más interesante se le añade una jugabilidad más variada y desafiante, la cual añade un extra de dificultad en cada uno de sus niveles de dificultad, por lo que si lo pretendéis jugar en difícil o muy difícil preparaos para sudar sangre. Habrá que planificar con detenimiento cada movimiento, ya que un solo fallo, un punto débil bastará para que una IA verdaderamente voraz aproveche la situación para acabar con ese healer que habíamos dejado solo o esa unidad voladora débil a las flechas. Reconozco que no son pocas las veces que he reiniciado una misión porque un pequeño despiste me ha costado la vida de un personaje.

Fire Emblem Fates: Conquista & Revelación

Los objetivos de las misiones, como comentábamos, son más variados y divertidos que lo visto en Estirpe: En ocasiones tendremos que aguantar oleadas enemigas hasta cierto número de turnos, mientras que en otras habrá que escapar de la zona de batalla, por poner algunos ejemplos.

Por otro lado tenemos Revelación, el camino a seguir una vez hayamos completado las dos ediciones principales, y que desvelarán la auténtica verdad tras los hechos de Fates. Nosotros no vamos a desvelar ningún spoiler, así que podéis estar tranquilos.

Fire Emblem Fates: Conquista & Revelación

En Revelaciones nuestro avatar decidirá no apoyar ningún bando, quedándonos en una situación aún más complicada: apenas contaremos con aliados al inicio de la aventura y por lo tanto las primeras batallas serán bastante duras, aunque no llegarán al desafío que supone Conquista. El argumento explicará muchas de las incógnitas que habían quedado en el aire en las otras dos aventuras, con sorpresas muy interesantes.

La dificultad de Revelaciones queda a medio camino entre Estirpe y Conquista, haciendo una mezcla de ambos en muchos de sus elementos. Por ejemplo, los objetivos de las misiones pueden ser tanto eliminar a todos los enemigos como aguantar cierto número de turnos, haciendo una combinación de los dos estilos de juego. La pega es que notaremos que alguna misión es muy similar a lo que ya habremos visto en las otras dos ediciones, solo que con algún cambio importante. Podríamos criticar un reciclado de niveles, pero lo cierto es que la variedad de situaciones hace que no moleste tanto como parece. Lo bueno es que también cuenta con situaciones realmente únicas que no se han visto antes, donde el entorno y los escenarios jugarán un papel muy importante.

Fire Emblem Fates: Conquista & Revelación

Encontraremos nuevos y viejos conocidos por esta senda, pertenecientes tanto a un reino como al otro, por lo que podremos usar las clases de ambos juegos a la vez, al igual que con nuestro avatar, que podremos decidir si llevarlo por las clases de Hoshido o las de Nohr. La subida de niveles no será un problema en esta edición, ya que al igual que en Estirpe, tendremos libertad para realizar todas las misiones secundarias que queramos.

El modo Mi Castillo tiene una ligera diferencia en Revelación, ya que al no pertenecer a ninguno de los dos bandos, podremos crear edificios de ambas ediciones, beneficiándose así de los estilos de armas y hechizos con los que cuenta cada reino. Por todo lo demás, ambas entregas comparten la misma base que ya vimos con Estirpe: un sistema de combate profundo y lleno de posibilidades, Las actividades secundarias de Mi Castillo, el modo multijugador que permite tanto visitar jugadores como combatir con ellos, y el fantástico apartado técnico tanto en lo visual como en lo sonoro, con secuencias CGI que salpican la trama argumental.

Fire Emblem Fates: Conquista & Revelación

En definitiva, por un lado Conquista se convierte en una vuelta a la experiencia más clásica de Fire Emblem, desafiante y variada, mientras que Revelación es el postre que disfrutaremos tras haber completado las dos entregas principales, una especie de mezcla de los dos juegos con muchas sorpresas que explican todos esos secretos que habían quedado sin explicación. Podemos elegir jugar uno o dos de los caminos de Fates, pero la verdadera experiencia es jugar a sus tres entregas, que nos darán en conjunto más de 120 horas del mejor RPG estratégico de 3DS.

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