Rabbit School

Rabbit School” es el escueto pero descriptivo título internacional de este largometraje de animación alemán que recupera un cuento de principios del siglo XX. No se trata de una adaptación, ni de una modernización, pero recoge los elementos del cuento para contar su propia historia: conejos, huevos de pascua y malvados zorros.

Cartel de "Rabbit School"
Cartel de «Rabbit School»
  • Sección 55 edición del FICX: Enfants Terribles / AnimaFICX
  • Nacionalidad: Alemania
  • Año: 2017
  • Duración: 76 min.
  • Dirección: Ute von Münchow-Pohl
  • Guion: Katja Grübel, Dagmar Rehbinder, basado en el libro de Fritz Koch-Gotha, Albert Sixtus
  • Música: Alex Komlew
  • Dirección de arte: Heiko Hentschel
  • Intérpretes: Gustav Bergold (Max), Penelope Batel (Emmy), Dulcie Smart (Madame Hermione), Darren Smith (Mr. Frizt)
  • Productora: Akkord Film Produktion GMBH

Max, un conejo adolescente y urbano que aspira a entrar en una de las bandas más guays de su ciudad, es transportado, por un golpe de mala suerte, lejos de allí, acabando en un bosque en medio de ninguna parte. Por fortuna o por desgracia, se topará con lo que hasta aquel momento había sido un cuento de hadas: la escuela de conejos, los mismos conejos que dicen los cuentos mantienen la tradición de los huevos de Pascua con los humanos, y los mismos conejos que le salvarán de las garras de la familia de zorros que habitan los alrededores de dicha escuela. Max tendrá que convivir con los cándidos y aparentemente aburridos aprendices de conejos místicos ninja si quiere volver a casa, a la vez que traerá un aire de modernidad a la arcaica institución, ayudará a proteger el Huevo de Oro y aprenderá un par de cosas o tres de compañeros como Emmy.

Se trata de una historia muy sencilla, con mensajes claros y transparentes: es una fábula moderna, la de un chico de ciudad en el campo, o la de un extranjero que ayuda a salvar una comunidad, un tanto maniquea. La película muestra, entre otros aspectos, las virtudes de la vida sencilla, la importancia del trabajo en equipo, lo superficial de la vida moderna, el valor y el respeto a las figuras adultas y responsables… Con matices, claro, porque hasta en el grupo de pastoriles conejillos crecen las semillas de la envidia y el mal hacer, y los adultos no siempre están en la razón. Pero a todas luces son mensajes de una moralidad tradicional, para bien o para mal.

Pasando a un plano más técnico, es un buen trabajo en 3D que, aunque es sencillo y no hace alardes de efectos, texturas o animaciones complejas, espectaculares, también es cálido, bonito y accesible si no estás acostumbrado a esta clase de animación. La música también es adecuada, aunque no destaca, y el doblaje en inglés, el idioma en el que fue proyectado la película en el festival, es claro y fácil de seguir para los que quieran abstenerse de dividir su atención a los subtítulos, si bien en general el nivel de actuación es un poco menor al esperado en una película para cine.

En definitiva, se trata de una película de animación que, aunque pueda estar pensada para un público juvenil, preadolescente, resulta mucho más adecuada por su contenido y su forma para un público infantil, de primaria. A pesar de sus flaquezas, es una producción de bastante calidad y perfectamente amistosa para los más pequeños.

Patricia Suárez
Ciencia ficción, fantasía, suspense, misterio, aventuras... En cualquier formato y en cualquier lugar. Redactora de Cine y TV, con ocasionales incursiones en otras secciones, aspiro a ser bibliotecaria: porque los bibliotecarios molan. Los arqueólogos también, pero me gusta más el papel.

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