Fabián Plaza Miranda con su Premio Minotauro 2021 por Más fría que la guerra
Fabián Plaza Miranda con su Premio Minotauro 2021 por Más fría que la guerra.

La novela «Más fría que la guerra», de Fabián Plaza Miranda, se ha alzado con el XVI Premio Minotauro, superando a otras dos propuestas que han alcanzado la última etapa, «Coraje» y «Proyecto Karón». El título galardonado recibirá 6.000 euros y se publicará el próximo 6 de octubre.

El certamen ha recibido un total de 377 manuscritos procedentes de diferentes países, principalmente España, México y Argentina. También desde Chile, Colombia, Brasil, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Puerto Rico o EEUU. El jurado de la presente edición está compuesto por cinco miembros con amplio conocimiento de la literatura de género: Elia Barceló (escritora), Sabino Cabeza (Premio Minotauro 2020), Isa J. González (portavoz de Pórtico), Roberto Jiménez (periodista de Xataka) y Antonio Runa (director del podcast La Órbita de Endor).

Fabián Plaza Miranda (Madrid, 1973) es abogado especializado en Derecho Informático y escritor. Tiene un posgrado en Estudios Internacionales y es Experto en China Moderna y Relaciones Internacionales, además de haber sido opositor al Cuerpo Diplomático español. Su novela «Con otros ojos» fue finalista del Premio Minotauro en 2010. También fue finalista del Premio Andrómeda en 2008 con su relato «Piezas de museo». Ha publicado las novelas «Magumba» y «Übermenschen«, y las guías divulgativas Diplomacia tomando un café y Los mundos que escribes. Sus historias suelen tratar dilemas morales basados en la aplicación de los derechos fundamentales, aspecto en el que es un destacado activista.

Es aficionado a los juegos de estrategia, simulación y rol. Le gusta aprender idiomas extranjeros y siente predilección por Asia Oriental. Actualmente vive en Vigo con su mujer y sus dos hijas. También ha vivido en Barcelona, Texas y Mallorca. Hoy le entrevistamos para Fantasymundo…

Alejandro Serrano: En primer lugar, desde Fantasymundo te damos la enhorabuena por el Premio Minotauro. Después de ser finalista en 2010 con tu novela “Con otros ojos” este galardón ha de saberte a gloria, quizá a revancha literaria. ¿Cómo se asimila esta atención mediática tan repentina?

Fabián Plaza: ¡Muchas gracias! Pues la verdad es que no se asimila. Hace poco un cliente (de mi faceta de abogado) me decía que me había visto en la prensa. Así es difícil disimular mi lado friqui, je, je. Y ya no es solo que salga en los medios: el mero hecho de que los miembros del jurado hayan votado a favor de mi novela da vértigo. Quiero decir ¡mirad sus nombres, mirad quiénes son! Es algo que aturde. En cualquier caso, trato de disfrutar de cada segundo. Esto es una experiencia mágica, un sueño para cualquier persona que escriba.

Alejandro Serrano: Comentaste en la gala de presentación del Premio Minotauro 2011 que tu novela, “Más fría que la guerra”, tiene como hilo conductor el fanatismo, la polarización y la falta de diálogo como guía de conducta, no sólo de muchos personajes a nivel individual, sino también de las diferentes entidades y gobiernos que tienen parte en la trama. Tu novela es una ucronía y dibuja otro contexto geopolítico, pero ¿qué distancia la separa de nuestra realidad en ese sentido?

Fabián Plaza: “Más fría que la guerra” es, de hecho, una metáfora de nuestra realidad. Es un mensaje evidente del libro. No estoy hablando de lo que pasa en una realidad alternativa de 1989, estoy hablando de lo que pasa en nuestro mundo hoy día. Visto a cada facción con un disfraz diferente, pero en el fondo la esencia es la misma. El fanatismo del que hablo está aquí, igual que la polarización y la falta de diálogo que mencionas. Es de lo que pretendo avisar. La señal de alarma que quiero encender. Porque a lo largo de la Historia, cuando el fanatismo y la intolerancia han tomado el control, el resultado ha sido desastroso. Intento que seamos conscientes de ese riesgo que estamos corriendo.

«El ritmo y la agilidad son algo que he buscado a propósito. Era uno de mis objetivos al empezar la novela, así que me alegra que el jurado me diga que lo he conseguido. Lo que he hecho ha sido copiar descaradamente a quien considero el maestro actual del ritmo en las novelas de fantasía: Brandon Sanderson»

Alejandro Serrano: “Más fría que la guerra” está ambientada en 1989, en una España ultracatólica y aún franquista de manera abierta, un mundo gris en el que los matices y la diversidad están sofocados. El teniente Arturo Crespo, del CESID, se ve obligado a trabajar junto a enviados de EEUU y la URSS en plena guerra fría, y que vienen de sociedades radicalmente distintas. ¿Cómo logran entenderse más allá de los intereses de cada bando y qué lección encierra para nuestro día a día? ¿Cómo podemos huir de la polarización extrema?

Portada de Más fría que la guerraFabián Plaza: Lo cierto es que los protagonistas tienen muchísimas dificultades para entenderse a lo largo de la novela. Es la gracia de la historia, creo yo. El gran conflicto que tienen sobre sus cabezas es esa dificultad para entenderse. No voy a revelar si consiguen superarlo o no, porque es una parte importante de la trama, pero sí que es cierto que las cosas se les complican mucho más por esta polarización que sienten entre ellos. De no haberla tenido, quizá los obstáculos externos les serían más fáciles de solucionar. Tal vez haya una lección útil ahí.

Respecto a nuestro mundo, creo que salir de la polarización extrema es una decisión personal. Pero una que debes adoptar siendo consciente de lo difícil que es. Yo muchas veces me he metido en internet en charlas tranquilas (o que yo creía tranquilas) con otras personas solo para descubrir que de inmediato pasaban al insulto conmigo. Luego, claro, te preguntas ¿esto merece la pena? A ver, que no me pagan ni nada para charlar con la gente de temas políticos. Y frustra ver que la otra persona caiga en descalificaciones cuando tú estás tratando de ser educado.

Pero a veces funciona. A veces, una entre mil, encuentras a alguien en tu misma onda. Alguien que tiene ideas políticas diferentes pero que sabe hablar sin faltar al respeto, buscando una posición constructiva. Y esos momentos hacen que merezca la pena el resto, aunque esa persona y tú no lleguéis a ningún entendimiento. Porque es la prueba de que dialogar sigue siendo posible.

No sé, quizá es que he visto demasiados capítulos de “Star Trek”.

Alejandro Serrano: Durante la presentación, el jurado destacó de tu novela que, pese a tratar temas de calado y destacar por su toque detectivesco y mordaz, resulta ser divertida y ágil de leer, con un punto de originalidad. ¿Cómo has logrado que esa mezcla fluya de esa forma?

Fabián Plaza: ¡No lo sé! Je, je. Ahora en serio, el ritmo y la agilidad son algo que he buscado a propósito. Era uno de mis objetivos al empezar la novela, así que me alegra que el jurado me diga que lo he conseguido. Lo que he hecho ha sido copiar descaradamente a quien considero el maestro actual del ritmo en las novelas de fantasía: Brandon Sanderson. Releí libros suyos estudiando su estructura y seguí las clases que tiene colgadas en internet. Con todo eso, al ahora de planificar la novela, tuve claro desde el principio el esquema que debía seguir. Que esa es otra, que yo lo planifico todo. Soy escritor de mapa, o arquitecto como nos llama George R. R. Martin. Sé lo que va a pasar en cada momento, dónde están los puntos de giro, en qué partes sube de intensidad cada conflicto. Tengo en mi Scrivener detalladas carpetas de todo. Eso me ayudó a la hora de conseguir el ritmo, porque sabía en qué momentos cojeaba la trama incluso antes de ponerme a teclear.

Respecto a la mordacidad, se lo debo todo al personaje de Arturo Crespo. Es la mordacidad hecha carne (o tinta). Sin sus intervenciones seguramente el libro sería mucho más soso. Pero bueno, eso también lo puedo achacar a la fase de diseño, donde me esforcé mucho por profundizar en los personajes y sus distintas maneras de expresarse y enfrentarse a la vida.

Sobre la originalidad… bueno, es que tengo una mente muy retorcida y llena de ideas de lo más raras.

La mezcla de todo esto, el tono final de la novela y su hibridación de géneros, tampoco ha sido algo buscado. Como digo, lo que hice fue centrarme mucho en el desarrollo de los personajes y dejar que interactuaran entre sí. El resultado ha sido esta curiosa mezcla.

En otra entrevista comenté que quizá pasó porque trataba de imitar a la vida. Y la vida no es de un solo género literario.

«Aunque la novela no entra a fondo a estudiar las estructuras franquistas de esta época, se intuye que no son muy diferentes de las nuestras»

Alejandro Serrano: En “Más fría que la guerra” la humanidad sufre el ataque de los “malosviajes”, indestructibles criaturas de otra dimensión, lo que obliga a la colaboración internacional para combatirlos. Algunas personas desarrollan magia y son utilizadas por los diferentes gobiernos y organismos para librar su particular guerra fría. ¿Se “respetan” los derechos humanos en tu novela de la misma forma en que ocurre en nuestro mundo con la excusa de la lucha contra el terrorismo? ¿El fin justifica los medios?

Fabián Plaza: Buena pregunta. Quien ya haya leído alguna obra mía (en particular “Con otros ojos” y “Übermenschen”) sabrá que el respeto a los derechos humanos es una obsesión en mis novelas. Suelo plantear momentos en los que los personajes quieren respetar esos derechos, pero se encuentran ante situaciones que se lo ponen muy difícil. Porque respetar los derechos humanos no tiene mérito cuando es fácil, cuando hacerlo no te supone ningún problema. El verdadero mérito es respetarlos cuando lo más fácil sería no hacerlo. Cuando la situación es tan convulsa que te tienta el recurso fácil de criminalizar a todo un colectivo, o privarles de algunos derechos “por el bien común”.

“Más fría que la guerra” no profundiza tanto en este tema como, por ejemplo “Übermenschen”, pero aun así tiene algunos de esos momentos de duda. Momentos en los que los personajes se ven ante la encrucijada y deben decidir: ¿Es mejor respetar esos derechos, a costa de grandes sacrificios, o suprimirlos cuando eso suponga una mayor estabilidad social? ¿Dónde está el límite? De esto sí que habla “Más fría que la guerra”.

Alejandro Serrano: ¿Qué diferencia a la España franquista que dibujas en tu novela de la postfranquista en la que vivimos?

Fabián Plaza: Pues te responderé con una anécdota: uno de los lectores de prueba, al comenzar su revisión me dijo algo como: “Fabián, esto no es fantasía. Para ver una España gobernada por franquistas solo tengo que mirar por la ventana”.

Aunque la novela no entra a fondo a estudiar las estructuras franquistas de esta época, se intuye que no son muy diferentes de las nuestras. De hecho Sabino Cabeza, el anterior ganador del Minotauro, me dijo una cosa que me encantó. Él es militar de profesión, y ya lo era en los ochenta. Y me dijo que había plasmado muy bien lo que eran las relaciones militares que uno podía encontrarse en un cuartel en los ochenta. No en una realidad alternativa, no, en nuestra España tangible.

Quizá no haya tantas diferencias, después de todo.

Alejandro Serrano: ¿Los “malosviajes” son una alegoría del mismo fanatismo en nuestro mundo, de esas personas que, en busca del poder, dividen sociedades y las polarizan?

Fabián Plaza: No nacieron con esa finalidad. De hecho, tengo un montón de “lore” sobre los malosviajes que no he revelado en “Más fría que la guerra” pero que me ha servido como guía narrativa. Dentro de ese conocimiento del mundo no estaba su función como alegoría del fanatismo. De hecho, su razón de ser primigenia es más concreta y tangible, aunque en el libro no llegue a tanta profundidad.

Pero a medida que fui escribiendo la novela me di cuenta de que, “lores” aparte, podían cumplir también esa función. Al fin y al cabo son seres con los que no puedes dialogar, que todo lo que buscan es destruir y no aportan nada constructivo. Así que abracé esa nueva dirección de los malosviajes y la incorporé al canon oficial.

Alejandro Serrano: Con la poca información de la que disponemos aún sobre la novela, parece tener ciertas conexiones con “Übermenschen”, tu anterior obra. ¿Es cierto, y de serlo, habría algún tipo de continuidad, no ya en el mundo que dibujan, sino en temática y objetivos?

Fabián Plaza: Son dos mundos diferentes, aunque inspirados por las mismas obsesiones personales mías. Quizá “Más fría que la guerra” tiene un tono más desenfadado que “Übermenschen”. Hay incluso varios momentos cómicos y algunas escenas un tanto peliculeras. “Más fría que la guerra” se puede leer como novela de puro y simple entretenimiento, sin profundizar más. O también se puede leer entre líneas y ver el mensaje subyacente. Ahí sí que aparece un eco de la misma temática de “Übermenschen”, aunque contada de otra manera.

Pero ya que preguntas, voy a explicarte una cosa en exclusiva. Desde “Con otros ojos” he hecho un juego oculto con mis novelas. Es este: todas están conectadas por algo.

Te daré un ejemplo: “Con otros ojos” estaba protagonizada por un policía que leía mentes llamado Raimón, al que todo el mundo llama Mon. En “Übermenschen”, por su parte, había una telépata llamada Mònica, a la que todo el mundo llama Mon. No es casual.

Eso ocurre en otras novelas que todavía no han sido publicadas; también tienen conexiones entre sí y con lo que ya tengo editado. Y “Más fría que la guerra” también tiene estos vínculos. Por ejemplo, hay uno entre esa novela y “Übermenschen”. Pero como es un juego, dejaré que lo busquen quienes lean el libro, como parte de la diversión.

Alejandro Serrano: ¿Tu postgrado en Relaciones Internacionales te ha ayudado en la hechura de la novela? ¿Qué papel tiene China en “Más fría que la guerra”, es ya el gigante despierto o aún sigue dormido, parafraseando a Napoleón?

Fabián Plaza: Quienes me conocéis sabéis que tengo una especial obsesión con Asia Oriental. Y que la Historia Antigua de China cada vez me atrae más. Ya en tiempos de “Con otros ojos” hice que el protagonista fuera de origen chino. Así que siempre tengo esta zona en mi pensamiento.

Sin embargo, en “Más fría que la guerra” la presencia china es muy sutil. Hay un momento, en un diálogo entre personajes, que mencionan al Reino Medio de pasada, pero poco más. Se presupone que está ahí y, como en mi mundo el bloque soviético está ganando la Guerra Fría, se supone que tiene poder. Pero se da a entender que está a la sombra de la URSS, el verdadero gigante de este universo.

Respecto a mis estudios internacionales, han tenido un papel más importante. La estructura del mundo, incluso conceptos como la Organización de Defensa Interdimensional, los he basado en el funcionamiento de estas instituciones en la realidad. Por citar otro ejemplo, hay un momento que se habla de la importancia estratégica de España desde el punto de vista internacional. Esto lo tomé, casi tal cual, de mis apuntes de cuando preparaba las oposiciones a Carrera Diplomática. O sea, que no todo es fantasía.

De hecho, este libro tiene una parte importante de novela histórica. Aparecen situaciones y personajes que existieron de verdad, solo que colocados en lugares insospechados. Tuve que hacer un buen trabajo previo de documentación.

Alejandro Serrano: Sólo nos queda desearte una buena acogida entre los lectores con esta novela, y preguntarte sobre tus próximos proyectos. ¿Qué tiene en mente Fabián Plaza para el futuro inmediato, aparte de disfruta de su premio y ahogarse en entrevistas como la presente?

Fabián Plaza: Pues mira, sobre todo tres cosas que están a punto de salir.

Para noviembre se publicará el tercer volumen de la serie “Agencia Kronos”, creada por Jacobo Feijoo. Es una serie de librojuegos (tipo “Elige tu propia aventura”), pero orientados a enseñar Historia a los más jóvenes de la casa. Ya han salido “Misión: Pandemia” y “Misión: Caribe”. Como digo, el tercero (“Misión: Jade”) saldrá en noviembre. Y es obra mía, gracias a que Jacobo decidió confiarme la tarea, cosa por la que le estoy agradecido.

A principios del año que viene saldrá también “Seda y bronce”. Se trata de un suplemento de la antigua China para el juego de rol “Karma Zero”. Para quien no lo sepa, se trata de un juego que también busca divulgar la Historia. Y todo su material es de descarga gratuita, así que “Seda y bronce” también lo será.

Por último, a lo largo del primer trimestre de 2022 saldrá publicada en Readuck “En la noche estaré”. Es un proyecto al que le tengo mucho cariño. De hecho, lo escribí para el Minotauro, pero cuando me quise dar cuenta me pasaba cien páginas del tamaño máximo permitido, así que tuve que buscar otras opciones de publicación. Es una novela romano-fantástica que explora temas de feminismo e identidad de género.

Alejandro Serrano
Cofundador de Fantasymundo, director de las secciones de Libros y Ciencia. Lector incansable de ficción y ensayo, escribo con afán divulgador sobre temáticas relacionadas con el entretenimiento y la cultura cercanas a mis intereses.

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