El pasado octubre llegaba a librerías una novela sobre el pasado, la pérdida y los sueños. Se trata de El pasado es un cazador paciente, primera novela corta de Laura S. Maquilón que publicaba con la editorial Sportula.

Una novela que nos lleva a un futuro cercano, o tal vez a un presente alternativo; a una época de posguerra en la que la falta de recursos ya no es una amenaza, sino un peligro real, y en la que la diferencia entre clases se ha acentuado, concentrándose todo el desarrollo tecnológico en las grandes ciudades, mientras en los pueblos de las afueras incluso las cosas más básicas son difíciles de obtener. Un escenario donde los sueños (entendidos estos como la voluntad o la ilusión por lograr algo), son material de compraventa.

Precisamente Marina, la protagonista, es una cazadora de sueños. A raíz de su trabajo debe viajar a Cobertera, el pueblo de Murcia donde creció y del que huyó siguiendo su propio sueño de tener una vida mejor. Un lugar que le trae recuerdos amargos, esos que parecen acosarla y acusarla cuando un sueño errante que se queda pegado a ella la lleva a encontrarse con Roberto, un joven que tiene relación con quienes dejó atrás al marcharse.

Y durante el periplo de la protagonista para deshacerse de ese sueño errante, El pasado es un cazador paciente nos habla, a través de sus escasas 100 páginas, sobre el peso de nuestra historia pasada, sobre el sacrificio que en muchas ocasiones supone tomar tu propio camino. Pero también sobre las personas que perdemos, que la muerte (o la misma vida) nos obliga a borrar, a dejar atrás.

Y, a través del marco en el que se sucede la historia, se tratan temas como la muerte de la esperanza, el valor de los sueños (de nuestra voluntad) o del futuro desalmado que nos espera si no empezamos a respetar nuestro planeta; un futuro donde esos sueños ya no tienen lugar porque, como bien dice el libro, «para soñar primero hay que tener el estómago lleno».

Esa crueldad queda perfectamente retratada en el epílogo de la novela, un relato titulado Cazadora de sueños, que podría servir también como prólogo y que además está disponible gratuitamente en la web Libros Prohibidos.

La narración de Laura S. Maquilón nos conduce de forma directa y cruda por un paisaje que se vuelve vívido y absorbente ante los ojos del lector; nos hace acompañar a unos personajes bien desarrollados, que lo hacen lo mejor que pueden con aquello que tienen a mano. Personajes grises, cuya moralidad cuestionable los hace más humanos.

A caballo entre la distopía y lo onírico, El pasado es un cazador paciente pinta un paisaje costumbrista y árido, que recuerda innegablemente al realismo mágico.

En definitiva, una novela corta muy solvente de la que se pueden extraer una miríada de reflexiones actuales. Una lectura ágil y más que disfrutable.

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