Una nueva y cuidada edición ilustrada de la novela fundacional del género de dinosaurios, un clásico de la literatura de aventuras con aspectos de ciencia ficción. Emocionante e hilarante, es buena prueba de que el autor escocés no debe ser recordado solamente como el creador de Sherlock Holmes.

La reedición de un clásico siempre es una buena noticia. Aunque solo sea por el hecho de que nuevas ediciones suponen devolver las obras a un lugar visible en las mesas y estantes de las librerías. Una visibilidad que ayuda a atraer las miradas de antiguos y – más importante- nuevos lectores.

Y si, como ocurre con esta edición de «El mundo perdido», publicada recientemente por la editorial Literatura Random House dentro de su colección Grandes Clásicos, está muy cuidada e incorpora al texto nuevas ilustraciones, creadas expresamente para ella, la noticia es aún mejor. Las ilustraciones son obra del artista Sergio Mora y la traducción del inglés ha corrido a cargo de Amando Lázaro Ros.

El narrador de esta novela es Edward Malone, un joven periodista que es rechazado por su amada Gladys, quien no ve en él un hombre heroico del que poder enamorarse.

Espoleado por ese rechazo y determinado a mostrar su valía, Malone decide incorporarse como voluntario a una expedición a Sudamérica.
Su propósito será probar o refutar las tesis del extravagante y cuestionado profesor Challenger, quien sostiene haber encontrado allí una meseta en la que aún sobreviven especies extintas en el resto del mundo.

Acompañan a Challenger (uno de esos personajes “más grandes que la vida”) no solo el periodista Malone, sino también un escéptico científico, el profesor Summerlee, y un aventurero cazador que ha combatido en aquella zona el tráfico de esclavos, Lord Roxton.

Una lectura refrescante por la agilidad de su ritmo, lo emocionante de su acción y lo pintoresco de sus personajes. Y por el socarrón sentido del humor que impregna sus páginas.

Alcanzada la meseta y atrapados en ella -tras el abandono de sus guías indígenas y la traición vengativa de uno de ellos- deciden explorar ese mundo perdido. Encuentran en él, como Challenger sostenía, dinosaurios y otras criaturas prehistóricas, en lucha por la supervivencia.

Entre ellas, una tribu de hombres primitivos y otra de homínidos simiescos, en cuya secular guerra entre sí se ven involucrados.
Tras muchas peripecias, lograrán regresar a Londres, donde se encontrarán con algunas sorpresas que dejan un final abierto a nuevas aventuras, pues no hemos de olvidar que éste es el primero de los cinco relatos que Doyle escribiría con el profesor Challenger como protagonista.

La lectura (o relectura, en mi caso) de esta novela resulta tremendamente refrescante por la agilidad de su ritmo, lo emocionante de su acción y lo divertido de sus personajes. Y por el peculiar y socarrón sentido del humor que impregna sus páginas.

Doyle escribió esta novela en 1912, con más de cincuenta años, y para entonces contaba con sobrados recursos literarios y conocimiento del mundo para ofrecer a sus lectores un relato de aventuras emocionante y un retrato perspicaz de la naturaleza humana.

Aunque, todo hay que decirlo, no hay que olvidar que fue escrita hace más de cien años por un autor británico. Algunos pasajes de la novela llaman la atención del lector actual por incorporar notables dosis victorianas de racismo, sexismo y elitismo.

Además del relato de Doyle, el gran atractivo de esta edición son las ilustraciones de  Sergio Mora, creadas específicamente para ella. Los divertidos títulos con los que Doyle encabeza cada capítulo de la novela van acompañados de un dibujo a plumilla de Mora tan ingenioso como el texto.

El libro incluye también escenas a todo color impresas en papel satinado, algunas a página completa y otras a doble página (el reverso de las páginas ofrece detalles ampliados del anverso) de un estilo muy personal: con un toque naif, parecen homenajar a las ilustraciones clásicas, imprimiendo al mismo tiempo un toque de modernidad.

El estilo del artista Sergio Mora, con un cierto toque naif, parece homenajar a las ilustraciones clásicas desde la modernidad de una mirada cariñosamente irónica.

Eso es algo que transmite también la edición del libro en su conjunto, pues da cierta impresión de homenaje a aquellos libros de aventuras ilustradas que heredábamos de nuestros tíos en la infancia: tapa dura, colorista imagen de un dinosaurio en la cubierta, guardas ilustradas, lomo imitando la textura de la tela, papel ahuesado, cinta señala páginas, fuente tradicional…etc.

Todo ello impregnado de un espíritu de modernidad que parece dejar traslucir una mirada cariñosamente irónica.

 

 

Arthur Conan Doyle (1859, 1930) fue un médico y escritor escocés, nacido en Edimburgo, en cuya universidad estudió medicina desde 1876 hasta 1881.
En 1882 se trasladó a Portsmouth, donde abrió su consulta médica. Como al principio no le iba demasiado bien con ella, en su tiempo libre comenzó a escribir historias. Tal fue su éxito que en pocos años abandonó la práctica de la medicina y se dedicó por entero a la escritura.

Creador del más famoso detective de ficción, Sherlock Holmes, su personaje le hizo mundialmente famoso y con él popularizó el género detectivesco.
Fue un autor prolífico cuya obra incluye novelas y cuentos de misterio, relatos de ciencia ficción, novelas históricas, crónicas de guerra, ensayos políticos, teatro, poesía y hasta textos sobre espiritismo.

Sergio Mora (1975), también conocido como MAGICOMORA, es pintor, ilustrador y dibujante. Su trabajo figura en prestigiosas revistas nacionales e internacionales y su obra ha sido expuesta en diferentes lugares del mundo, como Barcelona, Londres, Nueva York o Dubái, entre otros.

Mora ha recibido recientemente un Grammy al mejor diseño por el disco “El Poeta Halley”, de la banda de música Love of Lesbian, ha colaborado con el diseñador Philippe Starck en “Bazaar Mar”, el restaurante que el chef José Andrés ha inaugurado en Miami y ha trabajado con la firma de moda Gucci. También ha realizado campañas publicitarias para otras marcas, ha publicado cómics propios e ilustrado numerosos títulos con las mejores editoriales de nuestro país.

El humor es una constante en su obra, así como las referencias a los personajes y el imaginario de la cultura pop.

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