Cuando hablamos de Don’t Starve tenemos una cosa muy clara desde el principio: el objetivo es no morir. Lo difícil es conseguirlo. De la mano de Klei Entertainment (Eets, Shank, N+, Mark of the Ninja, Invisible Inc…) nos llegó en 2013 esta tremenda aventura de acción donde la premisa es sobrevivir en un entorno claramente hostil y bastante desolado que al principio puede parecer no muy peligroso, hasta que llega la noche (o hasta que exploramos más de la cuenta).
Al año de su salida llegó su primer DLC, Reign of Giants, nuevos personajes y problemas que añadir al ya más que complicado mundo de Don’t Starve. Al mes de su lanzamiento nos llegó la noticia de Don’t Starve Together, donde podríamos sobrevivir cooperando con nuestros compañeros en un multijugador plagado de sorpresas y novedades que todavía se implementan, posible gracias a la petición de los fans más jugones. Finalmente el último DLC sería Shipwrecked, donde nos encontramos en medio de un archipiélago y encontramos cuatro nuevos personajes jugables además de poder surfear para conseguir moverte entre las islas.

Entrando un poco en la historia, manejamos en un primer momento a un científico llamado Wilson que se encuentra en un mundo oscuro y tenebroso al más puro estilo lovecraftiano, si bien va de la mano con el aspecto de las ideas de Tim Burton. La finalidad es conseguir que Wilson sobreviva la mayor cantidad de tiempo posible haciendo frente, además de a los peligros físicos y la supervivencia, al hambre. Además, como en todo juego que se precie, tendremos nuestro propio antagonista llamado Maxwell, al que tendremos que hacer frente durante nuestra estancia en este mundo, aguantando su bravuconería día tras día.
El juego apenas da instrucciones más allá de «arréglatelas tú solo para sobrevivir», teniendo que construir un refugio antes de que llegue la noche, pues irremediablemente moriremos si nos quedamos al aire libre. Además de refugio, deberemos conseguir comida y evitar que nos maten los enemigos que encontraremos en un mundo en principio aparentemente desierto, pero que no lo está para nada. Una de las cosas que más nos llamará la atención es el ambiente musical además de las «voces» de nuestros personajes, un detalle absurdo y divertido totalmente opuesto a lo que podemos sentir viendo el panorama del juego que hace que sea mucho más absurdo, si aún cabe.

En el apartado visual, de nuevo Klei consigue algo maravilloso dotándolo de una inmersión directa que te cautiva y entra por los ojos con solo ver las primeras escenas cinemáticas, así como el juego en movimiento; colores apagados pero vívidos que nos convierten en parte de esa paleta oscura y siniestra, en un constante movimiento plagado de detalles tanto en objetos como en animales y entornos en general, llegando a diferenciar por completo los biomas disponibles de una manera magistral. Aún así, la belleza no debería de ocuparnos demasiado porque Don’t Starve es un juego frustrante, supongo que así es como debe ser, pero puede conseguir chocar a los jugadores más novicios en este aspecto llegando a arruinar la experiencia que puede llegar a ofrecer. Quizás lo más frustrante sea la elección de decisiones, como pretender pensar que golpear a un enemigo para intentar conseguir algo de comida es una buena idea hasta que te persiguen en manada para darte caza a ti y acabar con todo lo avanzado en tu aventura hasta el momento; todo perdido por un bocado.

Y es que en el mundo procedural de Don’t Starve no hay nada más odioso que la muerte total y permanente, sobre todo cuando descubres que no puedes pasar dos noches sin comer nada y que la luz es algo vital a la hora de sobrevivir. Con todo esto y asegurando varias muertes antes de comenzar a entender la mecánica del juego, llegamos a la conclusión de que no importa lo cauteloso que seas a la hora de conseguir recursos, pues en este mundo que nos presenta Klei hay que tomar riesgos, la experiencia a lo largo de todas las partidas/muertes te dirá cuáles son los más asequibles y menos arriesgados que te puedes permitir (aunque siempre puede salir mal, nunca estamos exentos de peligro en este universo). Para no morir miserablemente en nuestro intento por la supervivencia tenemos una lista de elementos para fabricar que nos hará la experiencia un poco más accesible (tampoco demasiado, la dificultad sigue estando presente), pero igualmente tendremos que jugárnosla para conseguir los recursos, aquí nadie regala nada.

Es cierto que podemos personalizar nuestro mundo para hacernos la experiencia un poco más llevadera, porque si no fuera suficiente con el hambre, los enemigos y el desamparo de la noche, también tendremos que hacer frente a los cambios meteorológicos que nos pondrán las cosas aún más difíciles si cabe, como por ejemplo el azote de la nieve o una lluvia que termine con el gran apoyo de esas hogueras que tanto te ha costado conseguir, acechando una y otra vez con la pérdida de todo tu progreso. A pesar de la personalización seguimos contando con dificultad, simplemente podemos ajustar un poco a nuestro favor, pero el mundo no quedará exento de peligros.

Centrándonos un poco en los personajes, todos tienen sus pros y sus contras, a día de hoy contamos con un total de 16 diferentes, desbloqueables en el juego base, pero desbloqueados en Together, aunque no dispondremos de los de Shipwrecked, pero contaremos con uno exclusivo, Winona.

Wilson (le sale barba, sin efectos)
Willow (inmune al fuego, tiene un mechero)
Wolfgang (fuerte pero tiene miedo de los monstruos y la oscuridad)
Wendy (no pega mucho pero se siente bien en oscuridad; encantada por su gemela)
WX-78 (se carga con rayo pero débil al agua, modificable con engranajes)
Wickerbottom (autopublica libros, no puede dormir y odia la comida podrida)
Woodie (tiene un hacha)
Wes (no habla, difícil para sobrevivir, hace globos)
Maxwell (nuestro antagonista)
Wigfrid (DLC 1, solo come carne, absorbe poder de enemigos derrotados)
Webber (DLC 1, monstruo, se alía con arañas, le sale barba)
Winona (Together, buena constructora, trae herramientas, aguanta un ataque de oscuridad)
Walani (DLC 2, surfea, se deshidrata pronto)
Warly (DLC 2, paladar refinado, cocina personalizada, trae una bolsa de chef)
Wilbur (DLC 2, no habla, lento bípedo pero rápido cuadrúpedo)
Woodlegs (DLC 2, puede oler los tesoros)

En mi experiencia personal, la versión Mega Pack está bastante bien pulida y casi todo el tiempo se mueve de una forma suave y rápida, si bien a veces consigue desquiciarnos un poco a la hora de cambiar de biomas por esos saltos de varios segundos que pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte siendo acechados por enemigos. Tras cinco años el juego se sigue viendo espectacular gracias a un apartado gráfico sencillamente genial que evita la obsolescencia del 3D que suele envejecer mucho peor que este apartado artístico, que a lo largo de los años se sigue viendo increíblemente bien. La experiencia es ardua y tediosa pero reconfortante y la recompensa a lo largo de los días es bastante gratificante (solo si vas avanzando, cosa difícil pero más amena si elegimos bien nuestras jugadas) sobre todo si utilizamos el apoyo de Together, ya sea online o en modo local para dos jugadores, donde cuatro manos siempre construyen más rápido y eficiente que dos.
El apartado técnico es brillante tanto en la música ambiente como en los desternillantes efectos sonoros, un cuidado aspecto que se agradece tanto como el sentido del humor de los subtítulos, algo muy apreciado a día de hoy (aspecto muy trabajado en Nintendo con sus traducciones locales, pero vemos que no es la única opción disponible).
Quizás en su parte negativa diría que, a pesar de comprender que estamos tratando con un inmenso mundo procedural, no recordaba tanto tiempo de carga antes de nuestra partida en la versión de PC primitiva a la que pude medirme en su día, por sacarle punta a algún aspecto en general. Algunas personas pondrán en contra la dificultad, pero eso es algo que sabemos que está presente desde el primer momento ya que nunca se ha dicho que fuera un juego fácil; hay que saber qué se está haciendo y cómo sobrevivir, si los juegos de este aspecto no te entusiasman he de decir que realmente este no es tu juego. No es un juego para echar una partidita cada cierto tiempo, hay que dedicarle muchas horas y esfuerzo como para que un jugador ocasional pueda disfrutarlo.

En definitiva, Don’t Starve es un juego complicado que sabe frustrar a los que más sufren para conseguir avanzar a lo largo de las noches, un juego que sabe recompensar el esfuerzo si sabes qué riesgos debes correr en un mundo solitario y hostil donde se prima la supervivencia con astucia antes que la avaricia recolectora. Su personalización y todas las diferentes formas de jugar hacen de él un título con un alto grado de rejugabilidad (eso sin contar las muertes y reinicios de todo nuestro progreso), creando así una experiencia de juego digna de ser probada al menos una vez en la vida jugona de todos, ya sea para caer enamorado de la forma de juego o simplemente para frustrarte y tener un amago de ragequit que puedas redirigir hacia una nueva estrategia para sobrevivir más tiempo o no.

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