Salvo Nintendo, Square Enix y Bandai-Namco los grandes estudios japoneses que dominaron el mercado hasta la mitad de la primera década del nuevo siglo llevan un par de generaciones en las que su relevancia es cada vez menor. Atrás quedaron los días en los que los tops de juegos más vendidos estaban copadas por títulos producidos en el País del Sol Naciente y los grandes creativos nipones han dejado las grandes empresas para tener mayor libertad creativa en sus propios estudios. Eso no evita que las compañías otrora grandes sigan luchando por su cuota de mercado con constantes lanzamientos y reediciones de clásicos, ámbito este último en el que Capcom se ha convertido en toda una experta.

En este sentido y tras el reciente lanzamiento del maravilloso Okami, hoy toca revisitar los tres primeros Devil May Cry, cuya primera entrega vio la luz en PlayStation 2 en 2001 y que, tras ser recopilados para la anterior generación, regresan para PlayStation 4 y Xbox One.

Para aquellos que no la conozcan, la saga creada por Hideki Kamiya y producida por Shinji Mikami, presenta la historia de Dante, un cazador de demonios que, en su ambición de vengar la muerte de su madre, continúa con el trabajo de su padre, el mítico ser del inframundo Sparda. Esto llevará al carismático semihumano a una serie de peligrosas y divertidas aventuras de las que seremos testigos, en la que la influencia de la “Divina Comedia” no va más allá de algunos nombres y la temática infernal.

En resumen, una historia de venganza que se extiende por los tres juegos y que no cuenta nada que no hubiésemos visto antes en infinidad de ocasiones. Además, en parte por las limitaciones de PS2 y en parte por una falta de dirección en condiciones la narración de la trama deja mucho que desear, más aún si la comparamos con Bayonetta, sucesor espiritual del título que hoy nos ocupa, e inevitable foco de comparaciones que aparecerá en más de una ocasión en este artículo.

Sin embargo, lo que hizo especial a DMC fue la arrolladora personalidad del propio Dante, personaje llamado desde su creación a pasar a la historia de la industria. Bien es cierto que muchos de los llegados después han conseguido superarle en muchos aspectos, pero al igual que Spike de Cowboy Bebop, Dante fue el primer gran ejemplo de protagonista molón con un pasado conflictivo pero que pese a ello mantiene la calma en todo momento, lo que creó una legión de fans incondicionales disparando las ventas de un título “menor” en el proceso.

Porque no nos engañemos, el primer Devil May Cry nació de un prototipo de Resident Evil 4 (otro juego de Mikami) lo que se deja notar en las cámaras y el decrépito castillo en el que se desarrolla la acción. Incluso el segundo deja notar la falta de confianza de la compañía productora con el juego y no es hasta la última entrega incluida en este recopilatorio que encontramos cierto respaldo económico y avance técnico de reseñar.

Toda esta falta de innovación se vio compensada por el hecho de que Devil May Cry practicamente creó un nuevo género como es el Hack ‘n’ Slash. Este tipo de juego, basado en la acción desenfrenada y los combates en los que se premia más la fluidez que la potencia encontró en Dante y sus aventuras su hábitat natural, y gracias a esta recopilación podemos ver la evolución del propio estilo desde la timidez de sus inicios hasta la orgía de acción que es la tercera entrega.

Por desgracia, el uso de las cámaras deja mucho que desear en los tres juegos, causando en muchas ocasiones que el combate ocurra con los enemigos fuera de campo e incluso dificultando en extremo muchos momentos en principio simples, problema que ha lastrado a la gran mayoría de H’n’S y que probablemente hasta el lanzamiento de Bayonetta 2 hace 4 años no ha sido solucionado de forma satisfactoria.

La música por su lado carece de la calidad y el nivel que siempre hemos relacionado con Capcom. Canciones machaconas que parecen inspiradas por lo peor de la música electrónica que nos recuerdan mucho más a las últimas películas de Resident Evil que a los grandes clásicos de los japoneses.

Y una vez hemos establecido todo lo que hizo grande a la saga y el porqué sigue siendo interesante en 2018 queda una última gran cuestión que resolver, y no es otra que la referida al propio remake en si mismo.

Y en este caso, las sensaciones no podían ser peores. Todo lo bueno que se hizo con Okami HD está ausente en este Devil May Cry HD Collection. Visualmente el reescalado y los filtros aplicados para aumentar la resolución crea un aspecto borroso y oscuro, dominado por unos horribles dientes de sierra especialmente apreciables en los vídeos. Y todo esto en un televisor de 10 años. Por si esto fuera poco, la imagen ha sido “estirada” sin ningún tipo de consideración para cumplir con los nuevos formatos ultra panorámicos, lo que causa una distorsión que termina por destrozar cualquier recuerdo que tuviésemos del apartado artístico de la obra.

La remezcla de sonido tampoco es la mas acertada, y el paso de los 6 (5+subwoofer) canales comprimidos de PlayStation 2 a los 8 (7 + subwoofer) sin compresión de Xbox One revelan la baja calidad de las grabaciones originales y crean aberraciones sonoras que no estaban presentes en las entregas originales.

En el lado bueno se encuentra una gran adaptación a los controladores actuales y una galería de contenido extra que hará las delicias de los mitómanos, pero poco más que llevarse a la boca.

Conclusión

Las tres primeras de Devil May Cry son historia reciente de los videojuegos. Crearon un genero propio, y hasta el lanzamiento de Bayonetta eran incontestablemente los mejores en el mismo.

Y por ello duele aún más ver como Capcom los ha maltratado con un remake que en ningún momento cumple con los mínimos exigibles para un título actual. Por ello, el mejor consejo que se puede dar para aquellos que quieran disfrutar de esta saga en todo su esplendor es que intenten disfrutar de los originales y solo se acerquen a esta colección como última opción. E incluso en esa situación, mejor acudir a Bayonetta.

Sp1ke
Maestro de inglés que recomienda cómics en español, ex estudiante de Dirección Cinematográfica que escribe sobre videojuegos y no películas y en general una contradicción andante. Mis primeras palabras fueron dos insultos, y de ahí, solamente he ido a peor.

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