Alfredo Rodríguez López-Vázquez
Alfredo Rodríguez López-Vázquez.

Cuando estaba mirando al calendario de octubre y pensando en qué libro podría leer y reseñar para ti, mis dudas se disiparon por completo cuando vi que Cátedra editaba ‘Crotalón’ (Cátedra, 2021). Pocas obras de nuestro glorioso y nunca suficientemente leído Siglo de Oro son tan injustamente ignoradas por el gran público como ésta. Una joya de la crítica moral de la España del XVI, un reflejo de una sociedad disoluta y carcomida por la corrupción y el relajo de las costumbres, además de una muestra de la filosofía calvinista de corte erasmista en contraposición con el catolicismo vaticano corrupto; como pocas hay en nuestra historia literaria.

Entonces, pensarás, si tan bueno y brillante es, ¿cómo es que (muy posiblemente) no has oído hablar de ella? Varios motivos lo explican.

El primero es que su género se aleja de los tres grandes conocidos (narrativa, lírica y teatro) y, por ende, no es ni lo que se recomienda en las escuelas ni lo que más asequible resulta al público lector; fiel a los géneros acostumbrados. En este caso estamos ante un diálogo de intención que mezcla los personajes costumbristas, los elementos fantásticos y las reflexiones filosóficas para desenvolver una obra de fuerte intención crítica y fin moralizante.

Si estás pensando en qué leer de una literatura de época poco conocida, entretenida, sagaz e inteligente, sin duda, ‘Crotalón’ es tu libro

Además, este género tiene claras conexiones con los modelos grecolatinos desde los que el diálogo surgió, siendo claras las deudas con Luciano de Samósata, Homero, Virgilio… Ah, y es bueno que sepas que en el Renacimiento, época cultural en la que se encuadra el s. XVI, los seguidores de la reforma eclesiástica, como nuestro autor, recuperaron este género para explicar sus ideas y contrarrestarlas con la cotidianidad en la que vivían; objetivo plenamente coherente con este ‘Crotalón’.

Un segundo motivo es lo discutido y curioso de su autoría. Aquella no era una época fácil para escribir libros pues, con la imprenta todavía muy limitada en su alcance y capacidad, muchos libros dependían aún de copistas que interviniesen en su reproducción… e incluso en su edición. Aquí tenemos uno de estos casos dónde el copista, además, interviene en la producción del texto de forma distinta a la del propio autor haciendo cambios sin su autorización y puede que, incluso, sin su conocimiento.

Portada de Crótalón, de Cristóbal de VillalónPara más inri, Cristóbal de Villalón, que así se llamaba el autor, había dos en la misma época; uno estudiaría en Salamanca y el otro en Alcalá de Henares. ¿Cuál es el autor de esta obra?, ¿a quién corresponde? La edición de Alfredo Rodríguez López-Vázquez entra de lleno en esta cuestión con una investigación que nos ayudará a dilucidar quién es quién y, de paso, presentarnos métodos de trabajo novedosos con los textos para resolver este tipo de dudas.

Como tercer motivo, el texto posee una temática e, incluso, unas referencias, terriblemente contemporáneas. Ya no solo por la crítica al mercantilismo y al egoísmo y a la vanidad (¿el poder corruptor de las redes sociales?), al papel del ocio en el deterioro de las costumbres (¿los botellones?), la descripción de la corrupción en la Iglesia Católica a través del arriendo de sus bienes (¿C. Tangana y la catedral del Toledo?) y poderes eclesiásticos (¿las nulidades matrimoniales a la carta para la gente forrada de pasta?).

El texto posee un valor literario intrínseco tan elevado que bien merece una oportunidad

El texto desarrolla también un contexto histórico y unas referencias clásicas que tienen una innegable lectura actual. Por ejemplo, me he quedado patidifuso ya en el “primer canto del gallo” con las referencias a “que en los tiempos passados huvo en Castilla una gran pestilencia que un año entero y más fue perseguido todo el reyno de una gran mortandad.” (págs. 99-100). El retrato de los acontecimientos que sigue a estas líneas podría ser del 2020 y tener plena vigencia y veracidad. ¿En serio hemos cambiado tan poco transcurridos casi quinientos años desde entonces? (el texto es, presuntamente, de 1555).

En todo caso, aunque el diálogo sea un género bastante distante en el tiempo e infrecuente a las costumbres de nuestros días, leído, resulta plenamente dinámico por la capacidad que tienen sus personajes de interactuar entre ellos, de soltarse divertidas pullas, de introducir referencias tanto clásicas como actuales (de su tiempo), y de desarrollar ideas interesantes y actuales a ojos de una persona lectora de hoy. Y es que la literatura del Siglo de Oro, en su mayor parte, conserva una vigencia y actualidad que otras tradiciones literarias quisieran para sí.

A la vista de todo esto, si estás pensando en qué leer de una literatura de época poco conocida, entretenida, sagaz e inteligente, sin duda, ‘Crotalón’ (Cátedra, 2021) es tu libro. No tiene un estudio editorial inicial asequible a todo el mundo, pues se centra en cuestiones sociohistóricas y gramático-textuales académicas bastante específicas. Pero, pudiendo saltarse esta “Introducción”, el texto posee un valor literario intrínseco tan elevado que bien merece una oportunidad.

De paso, podrás también ampliar tu nómina de autores y textos respecto a una época luminosa como pocas tradiciones literarias tienen, pero de las que solo podemos nombrar un pequeño ramillete de autores y obras respecto a su inmensa riqueza y variedad. Apunta otro nombre a tu lista, Cristóbal de Villalón, y otro título, ‘Crotalón’, tan hermoso como imprescindible.

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Filólogo, politólogo y proyecto de psicólogo. Crítico literario. Lector empedernido. Mourinhista de la vida.

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