En la entrega anterior  de la Colección Jim Starlin de Panini Cómics habíamos dejado a Estela Plateada atrapado en Ciudad Dinamo, sin poderes y desprovisto también de posibilidades de salida, lo que le aboca a una situación de mendicidad. Jim Starlin aprovechará que Estela intente vender sus recuerdos e historias en un intento de lograr abandonar la ciudad, para hacer el típico repaso a su origen y principales aventuras y de paso seguirá ahondando en la locura de Ciudad Dinamo: Estela Plateada quedará desprovisto también de su intimidad, compartida con miles de espectadores.

Ciudad Dinamo no deja de ser una crítica a la burocracia, a los reality shows, al capitalismo salvaje y a sus dirigentes: no hay nada más que ver a su líder, el Gran Yo, ese ojo gigantesco ciego, sordo y mudo, un órgano de los sentidos totalmente inútil, un títere de otros, verdaderos depredadores del sistema. Personalmente me ha recordado en cierto modo al Mago de Oz antes de que se descubriese que en realidad era un don nadie.

Huelga decir que nuestro héroe logrará encontrar la salida a tan enloquecedora situación. Y una vez fuera sabrá por Drax que los rumores sobre la muerte de Thanos fueron exagerados: el Titán Loco vive y sigue adelante con su plan de diezmar a la mitad de la población del universo. Pero antes hará gala de sus nuevos poderes, jugando a ser un dios caprichoso, alardeando ante Estela y Drax de su nuevo control sobre alma, poder, espacio, tiempo, mente y realidad, para acabar arrojando a sus dos némesis al interior de la Gema del Alma, lo que tendrá dos consecuencias. En primer lugar atraerá la atención de Mefisto, quien empezará a tejer sus planes para hacerse con las gemas. Y además Starlin aprovechará la visita a Mundo Alma para acabar de incorporar al resto de jugadores al tablero de juego, trayendo de nuevo a la palestra a personajes tan suyos como Warlock, Gamora o Pip el Troll. Por cierto, ese Adam Warlock en plan místico con capucha, solitario en lo alto de una montaña… ¿no os ha recordado a Luke Skywalker?

Una vez más Estela logrará sobre ponerse al encierro. Y al salir irá en busca de su antiguo amo, Galactus, encuentro del que saldrá más completo que como acudió, sin embargo ¿será suficiente para hacer frente al Titán Loco? Viendo que Thanos se atreve a amenazar a entidades de la talla del Devorador de Mundos, todo hace pensar que no. Más aún si tenemos en cuenta que tras un enfrentamiento entre Estela y el gólem pétreo de Thanos nuestro protagonista queda tocado, defectuoso, consciente de su imperfección, Thanos ha sabido tocar su lado humano con maestría, asestando un buen golpe a la moral de su oponente. Será en este estado en el que llega a la Tierra para advertir a la comunidad superheróica de lo que se avecina.

Otros pequeños detalles que enriquecen la historia son las pullas entre Starfox y Estela Plateada o el destino de Nebula, quedando un conjunto muy compacto y bien construido, siendo el único punto débil el dibujo. No es que Ron Lim sea mal dibujante, pero no es lo suficientemente grande para lo que aquí se está contando.

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