Al final mueren los dos” de Adam Silvera, autor de “Solo quedó nuestra historia”, es, sin duda, uno de los libros más emotivos que he leído este año.

En un mundo alternativo completamente igual al nuestro, los ciudadanos de la Tierra reciben una llamada a media noche que les informa de que les queda menos de 24 horas de vida. La persona detrás de la llamada no informa a qué hora ni cómo morirán. Por lo tanto, siempre con el miedo de saber que puede morir en cualquier momento, quien recibe la llamada tiene la oportunidad de despedirse de sus seres queridos y de disfrutar de su último día, u horas, al máximo.

Mateo y Rufus son dos chicos totalmente normales. Mateo recibe la llamada a media noche, sólo en casa mientras su padre está en coma en el hospital. Rufus recibe la llamada sobre la una de la mañana, mientras pega a puñetazos al novio de su ex-novia. Perdidos, confusos y sin saber qué hacer, los dos acuden a “Último amigo” una aplicación que permite a la gente que ha recibido la llamada, tener a alguien con quién pasar su último día de vida. Este amigo puede ser tanto gente que ha recibido la llamada y también se siente sola, o gente que no morirá ese día, pero quiere ayudar a los que sí. Ya sea a causa del destino o no, Mateo y Rufus acaban en contacto a través de la aplicación y confiando plenamente el uno con el otro, deciden quedar y pasar su último día juntos.

Adam Silvera, presentado en todas sus descripciones como un chico alto a causa de ningún motivo, nos robó el corazón con su novela debut. Pero es con esta novela que decide rompérnoslo en mil pedazos justo antes de conocer a los personajes. Por alguna razón decidió titular el libro “Al final mueren los dos” y, como bien dice, los dos personajes principales mueren al final de la historia (y no es ningún spoiler). Es por eso, que, conforme vas leyendo y conociendo a Mateo y Rufus intentas encariñarte, pero no demasiado, con los personajes. Es imposible no hacerlo, pero a la vez sabes que los dos morirán y como más apego les cojas, más sufrirás en el momento de su muerte.

El lector sabe que ambos morirán y Mateo y Rufus también. El lector no solo lo sabe por el título, si no por todas las reflexiones que hacen cada uno de los personajes. Nadie se escapa de la muerte. Nadie ha conseguido sobrevivir las 24 horas después de recibir la llamada. Y ellos tampoco lo harán.

A parte de Mateo y Rufus, conocemos otros personajes que Adam Silvera relaciona poco a poco con nuestros dos chicos. Gente que también morirá ese día, y gente que no. Como Delilah, que cree que la llamada que recibe es solo una broma de su prometido con el que ha discutido, que trabaja en la empresa que se encarga de hacer las llamadas.

Aunque en el libro se habla de la muerte, Mateo y Rufus nos demuestran qué significa vivir. Y desde mi punto, la ‘vida’ es el tema principal de la novela. Durante el último día que les queda, Mateo pierde sus miedos y Rufus se da cuenta de lo que de verdad vale la pena. Poco a poco se ayudan el uno al otro y aunque no se conocen de nada, disfrutan juntos de las horas que les quedan como si hubieran crecido juntos. Haciendo locuras que no harían en un día normal, y ¿Por qué no? Saben que van a morir igualmente en unas horas y eso les hace perder el miedo a lo desconocido y arriesgado, a las acciones que les da vergüenza y a qué pensara la gente.

Otro punto a favor que tiene la novela es la variedad de personajes tanto a nacionalidades como orientación sexual que tiene. No son los típicos chicos americanos y heterosexuales de familias perfectas que se ve en la televisión. Mateo es puertorriqueño y gay, mientras que Rufus es bisexual y cubano.

Aun y tener el detalle ficticio de saber cuándo uno va a morir, “Al final mueren los dos” puede leerse como una novela contemporánea. A parte de saber que van a morir ese día, los personajes viven situaciones que cualquiera de nosotros podría experimentar.

Sin duda “Al final mueren los dos” es una novela triste. Que hace que se te salten las lágrimas más de una vez, pero no siempre de tristeza. La relación que poco a poco entablan ambos personajes entre ellos es entrañable.

El estilo de Adam y su humor negro hace que el lector pase de estar triste a que se le escape una pequeña sonrisa con solo una pequeña frase. Comentarios y bromas de los personajes que provocan que no sepas si estar feliz o tristes por ellos. Indudablemente, una montaña rusa de emociones.

Sin duda recomiendo esta lectura a todos los amantes del drama, del amor, de la amistad y en general del sentido que le damos a la vida. Adam Silvera nos enseña en esta novela que no tenemos que esperar a saber que nos morimos para intentar disfrutar de nuestra existencia al máximo. Si no que tenemos que aprovechar cada uno de nuestros días. Y nos hace replantearnos diferentes preguntas: Si supieras que es tu último día con vida ¿qué harías? Si supieras que hoy morirás, ¿Estarías orgulloso de lo que has hecho durante tus años de vida?

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