
Ahora todo es mejor es la última novela de Neal Shusterman. Conocido autor de la saga Siega, editada también por Nocturna. Ha sido traducida por Laura Feijóo Sanchez.
Supongo que casi todos recordareis una frase muy manida que se decía mucho durante la pandemia del Covid. Dos palabras esperanzadoras que no se han cumplido en absoluto, quizá hasta ha sido todo lo contrario: «saldremos mejores».
Pues esta frase se cumple literalmente en Ahora todo es mejor.
Años después de la pandemia de Covid 19 una nueva epidemia asola a la humanidad. Se llama Corona real y aunque sus síntomas y mortalidad son parecidos al anterior coronavirus tiene una consecuencia muy diferente. Todos los recuperados sin excepción sienten una felicidad embriagadora.
No sienten ansiedad ni depresión, ni culpabilidad, ni ira, prácticamente ninguna de las emociones negativas que sentimos cada día. Todos tienen una empatía y una necesidad de ayudar al prójimo legítima.
Los millonarios reparten sus fortunas y se van a vivir una vida sencilla. Otros acaban viviendo en comunas, sin consumismo frenético ni envidias. Lo que tiene unas consecuencias graves y devastadoras para el sistema capitalista en el que vivimos, ya que nadie necesita cosas nuevas para ser feliz. Son felices con vivir y ayudar a los demás.
Ron es un recuperado del corona real y por una condición genética suya se ha convertido en un supercontagiador. Mariel por el contrario tiene inmunidad natural al virus, otra condición tan extraña como la anterior. Juntos emprenden un viaje por el país con una clara misión: contagiar a todas las personas posibles y extender la felicidad por el mundo.
Si bien muchas personas se contagian deliberadamente para vivir esa alegría pura e inquebrantable, también hay personas que no quieren contagiarse por nada del mundo.
Sin embargo, hay otras personas como Morgan Willmon-Wu con el cometido contrario. Encontrar una cura o una vacuna para el virus y evitar que el mundo colapse con tanta armonía.
Las líneas argumentales de los tres acaban colapsando en un desenlace vertiginoso.
No tengo muy claro en que género catalogar Ahora todo es mejor. Podría ser una distopía, ciencia-ficción o una ficción especulativa. Es más bien una mezcla magistral de los tres.
La narrativa fluye entre los puntos de vista de los diferentes protagonistas. Estos cambios son muy fáciles de seguir y no se siente la necesidad de volver a tu personaje favorito, porque todas las visiones son igual de interesantes.
Ahora todo es mejor es la historia de un mundo dividido en dos. Por un lado, los «recuperados» son ONGs andantes. Personas que abren sus casas a los que lo necesiten, que no ven lo malo de los demás y desean compartir su felicidad.
Por otro lado, los «desamparados» (así llaman a los que aún no se han contagiado). Conspiranoicos que creen en la teoría de los ladrones de cuerpos, que les molesta tanta alegría. Piensan que el mundo no puede funcionar con el altruismo como base. O puede que solo tengan miedo del cambio que el virus pueda operar en ellos. Yo tengo claro a que bando querría pertenecer. ¿Y tú?
Ahora todo es mejor es una novela que invita a reflexionar. Y aunque su ritmo es lento la narración acaba por convertirse en la exploración de la moralidad, la ambición y la naturaleza del ser humano.
¿Es la felicidad el enemigo del capitalismo? ¿Es la pobreza necesaria para que la sociedad siga funcionando cómo lo hace?.
Ahora todo es mejor es uno de esos libros que siguen resonando en la conciencia tiempo después de haberlo leído. Es una novela ligera, divertida a ratos y muy estimulante. No obstante, debo haceros una advertencia. Aunque en mi opinión el libro acaba bien tal y cómo lo hace y yo me voy a conformar con ese final, éste queda un poco abierto. Dejando varias preguntas sin respuesta, no sé si con la intención de un segundo libro.























