Bienvenidos a la ciencia ficción

Desde que en el ya muy lejano año 1999 Triumph Studios diera vida a Age of Wonders, muchos han sido los juegos que han seguido la estela de esta saga de estrategia por turnos. Age of Wonders siempre se ha caracterizado por saber mezclar con acierto la gestión de recursos y civilizaciones junto a combates estratégicos tipo X-COM en los que nos jugábamos la integridad de nuestro equipo y el futuro de todo nuestro pueblo.

Hasta ahora, la saga siempre se había movido en el terreno de la fantasía clásica cercana a El Señor de los Anillos donde los magos, arqueros y espadachines eran los principales protagonistas. Ahora, con Age of Wonders: Planetfall, Triumph Studios ha decido dejar a un lado esa temática para abrazar la ciencia ficción en un título que recoge todo lo bueno de entregas anteriores y le aporta una capa de novedades con las que nos tendrá pegado a la pantalla durante horas.

Age of Wonders: Planetfall es ese tipo de juego con el que es muy difícil dejar de jugar. Para conseguir ese efecto, los desarrolladores tienen que medir muy bien el ritmo de las partidas, tienen que ofrecernos pequeños retos y misiones constantes que no agobien pero que no dejen tiempo para el descanso y, aquí, disfrutaremos de esa fórmula refinada hasta el más mínimo detalle.

Estrategia por turnos y gestión de recursos

Cómo decíamos, el juego sustituye la fantasía por la ciencia ficción y, ahora, tendremos la oportunidad de controlar a seis nuevas razas y civilizaciones completamente diferentes entre sí. Los humanos, por ejemplo, son la raza más tradicional, con ciudades reconocibles sin problemas y con soldados con armaduras que atacan a distancia y utilizando coberturas durante los combates, pero también tendremos Cyborgs, Amazonas o los Kir’ko, unas criaturas muy rápidas que atacan cuerpo a cuerpo.

Pero vayamos por partes. Age of Wonders: Planetfall se divide en dos partes bien diferenciadas. Por un lado, tenemos la pantalla de gestión de territorios, recursos y tecnologías y, por otro, los combates.

La sección de gestión recuerda inevitablemente a un Civilization. En esta pantalla tendremos a nuestra disposición un mapa general del planeta dividido en territorios adyacentes entre sí que tendremos que ir conquistando – o aliándonos con sus habitantes – para ir creciendo hasta hacernos con el control total del planeta y aniquilar a nuestros adversarios.

Es crucial seguir una estrategia de expansión constante para obtener ventajas sobres nuestros adversarios mediante la obtención de nuevos recursos, energía, conocimientos o soldados y, es que, tendremos que especializar cada territorio en la obtención de un material específico o en la creación de soldados para ir ampliando nuestras arcas y nuestro ejército de una forma orgánica que no produzca desequilibrios entre un recurso y otro.

Civilizaciones con falta de diplomacia

Cada uno de los mapas estará poblado por varias civilizaciones diferentes y, por supuesto, cada una tendrá unos planes y políticas distintas, por lo que, en algunos casos, podremos optar por la vía de la Diplomacia para conseguir que sus territorios y soldados se unan a los nuevos sin pasar por el proceso de lanzar una bomba atómica sobre sus hogares. Mejorar la Diplomacia requiere tiempo y recursos, pero pronto comprobaremos que merece la pena dedicar algo de tiempo a ello para ampliar nuestros territorios sin perder soldados en el proceso. Además, durante las partidas, muchas facciones nos pedirán ayuda en forma de misiones secundarias que, si cumplimos, ampliarán las posibilidades de llegar a acuerdos pacíficos con ellas.

Sin embargo, Age of Wonders: Planetfall no llega a los niveles de diplomacia o negociación que podemos ver en otros títulos 4X como la saga Civilization y, en muchas ocasiones, comprobaremos que la única vía para crecer será hacer desaparecer la sociedad que tenemos justo enfrente.

Una vez conquistado un territorio, podremos construir nuevos edificios y obtener recursos para mejorar nuestro amplío árbol de tecnologías y conocimientos que nos permitirán maximizar la productividad de toda nuestra sociedad. Por desgracia, la mayor parte de las razas se centran demasiado en mejoras que tienen que ver con el combate y se dejan de lado algunos elementos de gestión que habrían terminado de redondear esta sección del juego.

Combates muy bien medidos

Al igual que creemos que Planetfall podría haber dado algo más de juego en la pantalla de gestión de territorios, en el combate no tiene nada que envidiar a otras propuestas similares. Una vez que empecemos a combatir, la pantalla se convertirá en el clásico tablero dividido en celdas que hemos podido ver en otros juegos como X-COM o Wastelands, en el que tendremos que mover por turnos a nuestras unidades para acabar con el ejército rival.

Cada ejército está formado por seis unidades, pero hay que tener en cuenta que las unidades de territorios adyacentes también pueden unirse al combate, por lo que, lo que en un principio parecía una batalla de 6 contra 6, puede convertirse en un auténtico combate en el que lleguen a participar más de 40 unidades.

Cada una de las unidades puede personalizarse hasta el extremo. En todo momento tendremos la opción de decidir qué arma llevará cada clase de soldado, con que tecnología irá equipado e incluso añadirle accesorios especiales como mochilas propulsoras. Así, un soldado básico puede pasar de hacer mucho daño a distancia, pero ser muy débil en el cuerpo a cuerpo a convertirse en un tanque capaz de resistir varios impactos y con la capacidad de curarse cuando tenga poca vida.

De nosotros depende el rol que jugará cada clase de unidad en el combate y, por suerte, el juego nos dará la opción de crear plantillas personalizadas para no tener que estar modificando a cada soldado cada vez y agilizar las partidas todo lo posible.

Los mapas de combate se generan aleatoriamente en cada ocasión, por lo que siempre tendremos un nuevo lugar en el que combatir y, por suerte, la formula ha funcionado bien. Es cierto que en algunas ocasiones el diseño del mapa no es para tirar cohetes, pero en general da la sensación de ser un mapa orgánico en el que los objetos, coberturas y zonas destruibles están bien colocados.

Dejando eso a un lado, en los combates tendremos que seguir las reglas de siempre, es decir, medir muy bien las distancias que podemos recorrer con cada unidad, utilizar las habilidades especiales en el momento correcto, proteger a las unidades detrás de coberturas – las que pueden usarlas, claro – y mantener al grupo unido para evitar emboscadas y acabar con los ataques cuerpo a cuerpo que pueden destrozarnos en un par de turnos.

Lo único que sí echamos en falta es una mayor variedad de objetivos en los combates y, es que, lo único que tendremos que hacer para vencer es acabar con todas las unidades del mapa. Nunca tendremos que defender a una unidad concreta, resistir un número de turnos o conquistar una zona del mapa para ganar y eso resta variedad a unos combates en los que pasaremos horas luchando. De hecho, existe la opción de automatizar los combates para saltarlos, pero creemos que son lo suficientemente divertidos y adictivos como para compensar la falta de variedad en los mismos.

En lo que respecta a la I.A. aliada y enemiga, cabe destacar que reaccionan con bastante lógica en todo momento. Tanto en las secciones de gestión de territorios como en los combates tendremos que estar atentos en todo momento para que no nos ataquen en el momento en el que estamos más desprotegidos. Además, no hemos encontrado una sola situación en la que hayan tomado una decisión política falta de lógica. Nos han declarado la guerra cuando tocaba, se han aliado con nosotros cuando les convenia y se han mantenido al margen cuando creían que no podían sacar nada de provecho.

Age of Wonders: Planetfall cuenta con un completo modo campaña en el que pasaremos un par de docenas de horas jugando y, una vez completada, tendremos a nuestra disposición un modo de partidas personalizadas y multijugador que alargarán la vida del juego hasta el infinito. En nuestro caso hemos probado el multijugador en Xbox One y no hemos tardado demasiado en encontrar partidas online.

Gráficos de otro mundo

A nivel técnico, Planetfall nos ha sorprendido gratamente con su apartado artístico. Es cierto que a nivel gráfico el juego no destaca entre otros títulos del género, pero el diseño de personajes y escenarios nos ha parecido fantástico. Cada mapa está repleto de detalles y elementos únicos que nos transportan sin problemas a ese mundo desconocido que estamos tratando de conquistar a toda costa.

Además, el diseño de las unidades de las diversas civilizaciones es muy variado y rico en detalles, por lo que en ningún momento tendremos la sensación de estar controlando al mismo ejército, pero con otra skin.

En lo que respecta al apartado sonoro, Age of Wonders: Planetfall cuenta con una banda sonora variada repleta de temas en los que los sintetizadores son los principales protagonistas. Además, el juego cuenta con textos en castellano, por lo que no tendremos ningún problema a la hora de jugar. Eso sí, como viene siendo habitual últimamente, el tamaño de los textos es ridículamente pequeño, esperemos que empiece a instaurarse la opción de poder regular el tamaño de los mismos.

Conclusiones sobre Age of Wonders: Planetfall

Age of Wonders: Planetfall ha demostrado haberse adaptado con soltura a su nueva ambientación. Su amplia campaña, sus modos multijugador y la posibilidad de utilizar mods en la versión de PC convierten al nuevo título de Triumph Studios en una opción muy interesante para todos los fans de la estrategia por turnos.

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