Tsutomo Nihei amaga con iniciar el penúltimo número de Blame! Master Edition contándonos la historia de Dhomochevsky e Iko, la salvaguardia de emergencia que recibió a Cibo y Killy en la megaestructura no oficial a la que fueron a parar en los capítulos finales del tomo 4. Finalmente, fiel a su estilo, el mangaka de Chiba sólo se detiene en el lejanísimo pasado de los salvaguardas el tiempo justo y necesario para aclararnos el porqué de su origen, volviendo de inmediato a coger el pulso de la trama que cruzó su destino con el de Cibo y Killy.

La Científica Jefa ha convencido a Dhomochevsky de que sus habilidades pueden serle de utilidad, uniendo sus fuerzas para hacer frente al grupo de silíceos que reside en la megaestructura no oficial y cuyo objetivo es usar la cápsula con información genética que Cibo rescató antes de que  Industrias Pesadas Tôa  desapareciera,  para llevar a cabo una conexión transitoria con la Netsphere: una conexión limitada para la que bastan los genes humanos comunes, sin necesidad de que sean genes de conexión a la red.

Sin embargo, para librarse de la poderosa Pcell les hará falta la ayuda de Killy, que reaparece ante nuestros ojos intercambiando golpes con una criatura digna de la saga Terminator, en un enfrentamiento electrizante en el que cada golpe parece el final del duelo.

Pero… ¿cómo encontrarse en la inmensidad de la megaestructura? Ayuda mucho tener un lanzador de partículas gravitacionales. El arma de Killy —ahora en manos de Cibo— le hace saber a la Científica Jefa que su legítimo dueño anda cerca justo a tiempo para que Killy y Dhomochevsky obliguen a Pcell a batirse en retirada. El problema es que con tanto salto, golpe y explosión, los silíceos han conseguido hacerse con la cápsula de información genética, por lo que el grupo tiene que ponerse de nuevo en marcha para recuperar la cápsula antes de que Davinel, el líder silíceo del nivel no oficial, complete la conexión provisional que ya ha comenzado.

El afán de los silíceos por hallar el modo el modo de conectarse a la Netsphere refleja su determinación por controlar la megaestructura y la necesidad de conocer aquello en lo que habitan, la razón de ser de su existencia. Un objetivo que acerca a los seres de silíceo a otros habitantes de la megaestructura y a nosotros mismos, en nuestra incansable búsqueda de respuestas a quiénes somos y de dónde venimos.

Para detener a Davinel y sus secuaces el cuarteto tendrá que sortear la inmensa trampa en que los silíceos —y Nihei— han convertido sus dominios. En cada rincón de la construcción acecha el peligro de ser tragados por un muro súbitamente transformado en una criatura gigantesca o atacados por una escalera que muta en una especie ciempiés aterrador. Tsutomu Nihei consigue dotar de vida las toneladas de acero y hormigón, demostrando una vez más su extraordinaria capacidad para crear mundos sin fin que podrías recorrer durante miles de años sin cruzarte con nadie (al menos en apariencia), pero en los que en cualquier momento y lugar puedes ser víctima de una emboscada mortal.

Superando todas las dificultades, el grupo consigue impedir la conexión provisional de los silíceos, aunque el coste será muy alto. Cibo se ha transcrito en sí misma la información genética de la cápsula interfiriendo lo suficiente para expulsar a Davinel pero dejando su cuerpo a merced de una unidad de salvaguardia de nivel 9, que aprovecha la ocasión para parasitarla y desarrollarse a partir de Cibo.

El poder desatado es tan inmenso que tendremos que esperar hasta el próximo y último número de Blame! Master Edition para comprender las auténticas consecuencias de la transformación de Cibo. Por ahora, las llamas que incineran la guarida de Davinel provocan despedidas y confirman algo que sospechábamos desde hace tiempo: Killy es más que humano. Quizá sea la única forma de sobrevivir a lo que está por venir…

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