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Una película entretenida que aún viniendo con muchas esperanzas, lo único que ha dejado claro en cuanto al cine fantástico es que El Señor de los Anillos de Peter jackson dejó el listo demasiado alto. |
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Por fin se estrena en las salas españolas “Eragon”, esperada película para los amantes de la fantasía, las aventuras épicas y los dragones, gnomos y elfos. Esperada película que dio que hablar debido a que se basaba en un libro escrito por un muy joven autor, y con el que todo el mundo se preguntaba si sería un nuevo mito de la literatura fantástica o simplemente un imitador más. Eragon, como película, no resuelve esa duda, pero deja algo bien claro: El Señor de los Anillos puso el listón muy alto.
La película, que narra las aventuras de Eragon, un joven granjero que se ve envuelto en una peligrosa aventura sin buscarlo. Una peligrosa aventura donde interviene un rey cruel acompañado de un peligroso brujo vendido al Diablo y practicante de magia negra, y cuyo centro de atención es un dragon. Un dragón que representa el regreso de los viejos y buenos tiempos, donde el cielo era surcado por dragones con sus jinetes (se dice que jinete y dragón son uno solo, y si el jinete muere, el dragón también) y donde la prosperidad abundaba. Pero todo se torció cuando un rey despota llamado Galvatorix decidió que quería ser el único soberano y se dedicó a exterminar a todo aquel que se opusiera a su poder.
Ahora, y gracias a Eragon, que se ve convertido en un jinete de dragón sin pretenderlo,y a Brom, un viejo con gran conocimiento de lucha, magia y dragones, el rey verá que no puede conseguir todo lo que pretende.
Basicamente ese es el argumento de la primera película (y digo primera por que se ha dicho ya que habrá trilogía, y no hay más que ver el final para darse cuenta que lo han dejado totalmente abierto). Con más nombres, más detalles, pero esa es la historia central. Una historia que no difiere mucho de las cientos de historias sobre caballeros, dragones, mazmorras y dragos malvados. Y aquí viene el problema de “Eragon”: no ofrece ningún tipo de originalidad, ni en la narración ni en la estructura de la historia. El joven es un granjero que acaba convirtiéndose en héroe y salvando a la chica. El viejo oculta un pasado mítico y le enseña al protagonista todo cuanto sabe (al estilo de Karate Kid, pero mezclado con El Señor de los Anillos). El rey es muy despótico, el mago negro invoca a muchos seres demoniacos y vemos como la historia se repite otra vez más.
Con un gran (grandisimo) presupuesto y buenos efectos digitales, Eragon solo expone otra historia más, repetida. El apartado técnico es muy correcto, conserva más o menos el ritmo de la historia y sabe aprovechar bien el filón de las películas sobre mitologías medievales y fantasía. Pero arrastra la condena de ser comparada (como todas las de ese género) con el Señor de los Anillos, película y libro que marcaron un antes y un después en este género.
Hay películas que tratan de ofrecer argumentos más enrevesados, originales o extraños, para evitar ser comparadas con los grandes títulos de este género. Pero Eragon no hace eso. A Eragon le salva un buen elenco de actores (sobre todo Jeremy Irons), una muy correcta labor por parte de los encargados de atrezzo, decoración y efectos especiales y un gran presupuesto. Pero detrás de todo esto no está la pluma de Tolkien, si no la mano de un joven escritor que no es malo, pero no le llega (aún) a los grandes del género. La narración muestra demasiados clichés típicos de este género - y ni siquiera resulta graciosa o curiosa como homenaje -, y todo resulta demasiado copiado: joven humilde que acaba siendo un héroe, rey muy malvado que pretende conquistar todo (en general) pero que algo le sale mal...incluso las escenas de acción, lucha y guerra (parte fundamental de esta película) no son de las mejores que se han visto. Eso si no hablamos del vestuario, mezcla de ropa árabe con estética kitsch “años 60”, que poseen los rebeldes (el ejército de los buenos de la película); un vestuario que en ocasiones roza lo ridículo, ya que rompe con lo que se espera de un paisaje, personajes y ambientación como la que ofrece la película “Eragon”.
Con todo esto no quiere decir que sea aburrida, al contrario. El director ha sabido ofrece un producto comercial a un público que espera una buena película para pasar 2 horas. Resulta amena, llevadera y no resulta en absoluto pesada. El problema reside en las espectativas que había creado este film y en el resultado final, por debajo de lo que se esperaba (aunque esta opinión puede ser perfectamente refutable. Para gustos, los colores).
¿Qué es Eragon, entonces? Una película para pasar el rato que no tiene detrás de las cámaras a Peter Jackson ni detrás de la pluma a Tolkien, y eso se nota. Una película entretenida, divertida y que mantiene bien el ritmo. Ni más, ni menos. No hay que infravalorar a una película que entretiene, pues muchos films hoy en dia no consiguen ni eso, pero tampoco se debe dar excesiva publicidada a Eragon, pues tampoco es la maravilla que (algunos) han dicho que sería.
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