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       Artículo de literatura

Unicornio, de Antonio Dyaz


Jaime Santamaría   13/07/2010
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     En definitiva, toda una evolución, un crescendo tal que hasta las matemáticas clásicas son abolidas en pos del Pi Bang. Lo virtual llega a erigirse como lo auténtico, con eso no os digo más (con videoreseña).
Portada de Unicornio, de Antonio DyazCon este libro descubro una nueva línea editorial, Neverland Ediciones, vinculada a Ediciones Atlantis, sólo que aquí se da cancha a la Ciencia Ficción a través de la colección Nostromo. He visitado su web y mejor que resumir sus premisas, prefiero transcribiros su lev motiv:

«¿Por qué Nostromo?

Cuando una editorial flota un barco de está envergadura y se convierte en contramaestre (el llamado "nostromo" o "nostramo") del mismo, se dirige, como la ciencia-ficción, a la aventura, a un destino intrigante, avanzando por el mar hacia un futuro incierto en un viaje que espera de vuestra compañía.

¿Por qué una colección de ciencia-ficción?

Ahora que internet comienza a convertirse en la memoria de los hombres, ahora que Sartori, por ejemplo, denomina a la raza humana "Homo Videns" y no Homo Sapiens, la pregunta casi no tiene sentido aunque la respuesta parezca inevitable...

Ciencia-ficción porque ahora, puede que más que nunca, la ciencia es presente continuo y aquella magia de la que hablaba Arthur C. Clarke cuando decía que "toda tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia" se ha convertido en un tipo de magia diaria que nos sorprende y que nos interroga continuamente acerca de nuestro estado entre las cosas y sobre ese futuro que inevitablemente compartiremos con ellas.

Ciencia-ficción porque, oscilando entre estos dos términos (ciencia y ficción), el género nos habla de todo aquello que oscila entre la máquina y el hombre: el mundo. Nuestro mundo.»

“Unicornio” reflexiona sobre cómo el vértice extremo de la tecnología es afín a las religiones, y dibuja un futuro muy posible, del cual estamos ahora bosquejando los primeros y torpes trazos.

Tras leer esto, no me cabe más que felicitar a estas mentes preclaras y que vienen a ensanchar el panorama con su osado atrevimiento. Ya en su día leí que el mercado anglosajón tenía en su ingente producción la clave del éxito por la que la CF está mejor valorada que aquí. Muchos títulos editados dan la posibilidad de encontrar más joyas, que los escritores se fogueen y que se lea más, qué demonios.

Bueno, y... ¿quién es Antonio Dyaz? Pues un artista madrileño y polifacético nacido en 1968. Escritor, productor, compositor, cineasta… Pionero y visionario, ideó Artificial World (1998), la primera discográfica en Internet en España, junto a Suso Saiz o Manuscritos.com (2000), su equivalente en literatura, que se lanzó al mercado con títulos de Fernando Arrabal, Pedro Maestre o el propio Dyaz, creando un amplio movimiento mediático en torno al libro electrónico.

Alma máter del grupo musical El sueño de Hyparco, referente obligado de la corriente dark electronic, con el que ha publicado discos como “Ambientes Hormonales”, “If” o “The Gallery”, y producido sus espectáculos.

Fundó Hyades Arts, sello discográfico especializado en música de vanguardia, y ha publicado libros, como “La clepsidra” (Ed. Libertarias), “Arte, placer y tecnología” (Anaya), “Fabius dormido” (Manuscritos.com) , “Manual de cine independiente” (Ediciones Autor) o el polémico “Mundo Artificial” (Temas de Hoy), además de ser frecuente colaborador en publicaciones de gran tirada (El Mundo, Diario 16, Público, Generación XXI) y en otras cabeceras más especializadas (Vanidad, Contrastes, Ajoblanco, etc.). Esta actividad le ha llevado a publicar cientos de artículos en pocos años, sobre cine, Internet, arte, viajes, genética, ciencia ficción, literatura…

Con sólo 15 años de edad ganó el I Premio Miguel Hernández, precisamente con un relato futurista titulado “El androide”.

Tras dirigir su cortometraje, “Labios” (1999), decidió aplicar sus habilidades de productor y su fama de artista controvertido al cine, con una provocadora forma de concebir la independencia tras las cámaras. Así nace su primer largometraje, “Off”, rodado en 9 países (Reino Unido, Francia, Turquía, España, Rusia, Noruega, Italia, EEUU y Japón), que se estrenó en toda España en 2002. En 2004 estrenó su segundo largo, “SeX”, una libre adaptación del Decamerón de Boccaccio, interpretada por Silke, Coque Malla, y Nancho Novo entre otros. Con “EyE” (2007), una pieza de video arte de 3 minutos de duración, cerró su “Trilogía de los Sentidos”, iniciada con “Off” y “SeX”.



Actualmente está preparando su tercer largometraje, mientras dirige la publicación digital autoZine.es, y la colección de libros del mismo nombre. “Unicornio” es su tercera novela, tras “Fabius dormido”, una versión de Lolita en clave cyberpunk; y “En Funchal perdí mi nombre”, un thriller intimista que se desarrolla en las islas Madeira.

Vamos, que Dyaz no es alguien que se conforma con encerrarse entre cuatro paredes a cambio de un salario fijo.

Unicornio” es una historia que se compone de nueve crónicas, de tal manera que el lector recorre una distancia en el tiempo y en el espacio tan grande que era preciso conceder a cada una cierta autonomía de relato. Están narradas siempre en primera persona por Tatí, el único personaje que trasciende todas ellas. Tatí, el unicornio.

La primera crónica, “Moebius”, se ubica en su adolescencia, y el suceso que le hizo percibir el mundo de otro modo: Hay otras dimensiones que pueden detectarse y sentirse con ayuda de la tecnología. El protagonista nos es dibujado con trazos lo suficientemente descriptivos como para concluir que tiene cáncer de soledad. Una enfermedad moderna que aquí se ve agravada con una fealdad que le fue añadida por la Gracia de Dios. Tatí tendrá una vida más llevadera gracias a que tiene asumida su limitación como compañera de viaje.

Pero, como suele ocurrir con estos personajes aislados, Tatí desarrolló cualidades y aptitudes sobresalientes como mecanismo de huida (baste como ejemplo un enclenque mal estudiante llamado Hitler, a quien le pegaba y humillaba su padre. Su madre murió joven y vivió como un vagabundo hasta que estallo la 1ª Guerra Mundial, que él denominó “su día de la liberación”). El Tatí de nuestra historia vivía en un ático de Madrid con una terraza que más bien parecía un puerto con salida al mar de tejados y buhardillas bajo el cielo ansioso de estrellas. Pero, Tatí no está solo. Como los de su especie, posee dos cualidades. La primera, un virtuosismo en el manejo de los artilugios de grabación, con los cuales capta imágenes de sus escarceos furtivos bien bajo las faldas de una infeliz o cuando su paciencia infinita de voayer le permite robar a una vecina sus solitarios placeres. Robos de intimidad ajena con la que llenar la ausencia de la propia. La segunda cualidad es su habilidad porque su gato callejero se convierta en su más fiel escudero en su peculiar cacería. Este felino, Moebius, permitirá al protagonista descubrir un mundo inaccesible e inimaginable. La puerta a la fantasía se abre a partir de este momento

Tatí se instaló en su propia esfera de información, y comenzó a diseñar la Espora. El tiempo ya no era importante, y sobrevivió a las grandes guerras, porque al final era una entidad Uve. Entonces sucedieron muchas cosas y varios personajes empiezan a desfilar, como el alcalde de San Francisco, Ashley, con quien descubrimos un mundo de bits tan real como el de átomos sólidos. El experimento de Caribou, un viaje muy cálido en medio de copos de nieve, con la prometedora Beverly como protagonista secundaria de la que deseamos conocer más pero que después sería conocida como Lady Vapor, haciendo gala de lo etéreo de su apelativo. Cuando la ciudad Haw Haw fue inaugurada llevaba muerta mucho tiempo, pero eso no es importante en un mundo Uve.

Mientras tanto las colonias se iban extendiendo por el Sistema Solar, esperando la gran oportunidad de realizar un viaje mucho más largo, amenizado por un universo interno, sólo perceptible para los conectados. Esa oportunidad llega con Iceberg, la nave de los doce millones de viajeros.

Antonio Dyaz

¿Os habéis perdido? Lógico. Pero, si esto os ocurriera durante la lectura, el libro nos ofrece un breve Glosario a modo de salvavidas al final. Ahí los términos nuevos o no tan nuevos tendrán su aclaratoria definición. Porque, por lo demás, el libro es sencillo y tira de recursos no habituales para captar nuestra atención. Nada es blanco o negro.

Unicornio” reflexiona sobre cómo el vértice extremo de la tecnología es afín a las religiones, y dibuja un futuro muy posible, del cual estamos ahora bosquejando los primeros y torpes trazos. Un futuro donde lo real es lo que se percibe, y donde el mundo uve, o mundo virtual, puede llegar a ser indistinguible del mundo material. “Unicornio” es una epopeya tan breve como intensa, con ecos de autores como William Gibson, Philip K.Dick o William S.Burroughs. Ejemplos más recientes en España podrían ser “Bitis”, aunque... de desde otro punto de vista. Pero son eso... ecos, porque aquí lo que prima es la vivencia de los personajes de carne y hueso que protagonizan una revolución tal que hace que nuestra civilización pase a un nuevo estadio muy distinto a como la entendemos hoy. El CiberPunk se convierte en NeoRealidad al compás de la batuta de La Espora... Se ha vencido a la muerte y a las distancias del espacio. No obstante, en las páginas de “Unicornio” permanece el miedo al silencio, al riesgo, a no poder escapar del influjo de una vida, una historia codificada que se consume igual que los cereales de un cuenco en el desayuno. Un vacío que nadie puede llenar salvo otra historia, otro mundo, otro sentir aséptico y sin olor conectado a una interface, pero tan adictivo que se desea no morir para perpetuar su sabor.

Ya en “Fabius dormido” (Manuscritos.com) el autor flirteaba con esta filosofía: invasión de la tecnología en la carne, experiencias en espacios virtuales, manipulaciones genéticas y sexo; mucho sexo… que aquí no es soez ni puesto como un añadido disonante. El sexo aparece como elemento más de la vida como la violencia, la aventura o el misterio en otras obras. Aquí el autor quiere ponerle acento y por ello plaga las páginas de las más diversas escenas eróticas. ¿Obsesión del autor? Puede ser.

La realidad virtual y su amolde a las vidas humanas es la verdadera protagonista. Una descripción espacio temporal con paradas en detalles tan importantes, por ejemplo, como el olor que en este mundo cibernético es tratado como un elemento fronterizo insalvable entre el mundo real y el codificado.

En definitiva, toda una evolución, un crescendo tal que hasta las matemáticas clásicas son abolidas en pos del Pi Bang. Lo virtual llega a erigirse como lo auténtico, con eso no os digo más.

“Si lo ves, existe. Si existe, puede matarte”.


(R) Jaime Santamaría de la Torre, julio de 2010.
info@escenafinal.com
http://www.youtube.com/user/LanarkMcKlaor
http://galaxiabidena.blogs.scifiworld.es

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