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       Artículo de cine

Kick Ass, de Mathew Vaughn


Eidián   01/07/2010
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     El director de Stardust nos trae una versión gamberra, aunque menos violenta, del cómic de Mark Millar.
Kick Ass, la película: pósterTítulo original: Kick-Ass
Título español: Kick-Ass: listo para machacar
Nacionalidad: USA y Gran Bretaña.
Duración: 117 minutos
Fecha de estreno: 4 de junio de 2010
Director: Matthew Vaughn
Reparto: Aaron Johnson, Christopher Mintz-Plasse, Lyndsy Fonseca, Mark Strong, Nicolas Cage, Chloe Moretz.


Hay películas que parecen destinadas a convertirse en un revulsivo del género en el que a priori se inscriben…lamentablemente “Kick-Ass” no es una de ellas. Algunos parecen creer que es algo así como una desmitificación gamberra de las películas/cómics de superhéroes pero yo, verdaderamente, no debo de haberle pillado el intríngulis al asunto porque sí me pareció gamberra, con algunos aciertos de guión y dirección, pero, en general, creo que cae en multitud de los tópicos que dice criticar. 

El responsable del cocido es Matthew Vaughn, a quien debemos también uno de los mayores batacazos comerciales del cine fantástico de los últimos tiempos, “Stardust”, que, pese a ser muy elegante visualmente y tener historias colaterales muy divertidas con intérpretes de campanillas, no me llegó a convencer en su conjunto porque la historia principal (y sus protas) renqueaba. Ahora Vaughn vuelve a las adaptaciones con una temática en las antípodas del cuento de hadas anterior, una obra cuyo guión fue elaborado a la par que el autor del cómic en que se basa, Mark Millar, creaba su propia historia. Millar, por tanto, a la par que creador del cómic, es también responsable del visto bueno a la versión cinematográfica cuestión que avala el hecho de que aparezca en la misma como productor ejecutivo. 

Vaughn, que se abalanzó sobre la historieta nada más conocer su gestación, estuvo durante mucho tiempo intentando que las grandes productoras norteamericanas le financiasen el invento pero, en cuanto éstas veían la historia que el muchacho se traía entre manos, le decían “verdes las han segado” y le daban con la puerta en las narices. No es extraño en realidad ya que Vaughn ha intentado mantenerse fiel al legado de violencia desatada de la publicación original lo cual, a los timoratos del cine-para adolescentes-que-son-los-que-pagan, les hacía poner el grito en el cielo de la buena moral. 

Kick Ass, la película

Visto el panorama el director y guionista decidió tirar por la vía del medio y autofinanciarse (con el apoyo de la mismísima productora del Brad Pitt) pero siempre teniendo en mira que los grandes estudios, una vez visto lo bien que iba a funcionar el invento en taquilla, se decidiesen a pagar. Y, miren por donde, Vaughn lo consiguió ya que en el Comic- Con de San Diego, el gran escaparate norteamericano para todo lo relacionado con el mundo de la historieta, triunfó de calle. Entonces los estudios se bajaron los calzones y dejo a la imaginación del respetable lo que sigue. 

Tampoco es que Lionsgate (que fue la productora que se llevó el gato al agua) se esté haciendo de oro con la película ya que su carrera comercial no es tan exitosa como podría creerse pero es que su reducido presupuesto (30 millones de dólares) hace que los beneficios sean pingües para todos. Y el público al que va destinado (no, no son jóvenes con graves problemas de identidad. Dejémoslo en adolescentes y gente sin prejuicios con ganas de juerga) está acudiendo en masa a las salas.
 
La historieta de “Kick-Ass” (cuyo nombre viene a ser algo así como “el patea-culos”) se centra en las andanzas de Dave Lizewski (Aaron Johnson), un estudiante del instituto del montón, muy aficionado a los cómics, que un día decide convertirse en un superhéroe. Kick Ass, la películaLa definición que da de un superhéroe es del todo reveladora: “todo el mundo puede ser un superhéroe si tiene la inocencia y el entusiasmo necesario”, o algo así. Cómo, al parecer, él era el individuo más inocente y el más entusiasta que tenía a mano, se compra un traje de neopreno verde por Internet, se lo enfunda y sale a la calle a deshacer entuertos…y se la endiñan a las primeras de cambio, acabando en el hospital. De allí sale insensible al dolor y con más placas en su interior que un coche mafioso lo cual conlleva que puede recibir palizas con menos riesgo por su parte. De esa manera empieza a enfrentarse al crimen y, miren por donde, sale airoso, su careto inunda los canales de televisión y se abre una página web para ocuparse de todos los asuntos que le envían. 

Pero, claro, enfrentarse a unos chorizos de poca monta no es lo mismo que enfrentarse al crimen organizado y cuando está apunto de perder algo más que la cartera aparecen en escena otros superhéroes bastante más cañeros que él que le salvan “in extremis”: Hit Girl (Chloë Moretz, es-pec-ta-cu-lar) y Big Daddy (Nicolás Cage, esto…buen actor), padre e hija metidos en una venganza insana y algo paranoica contra Frank D´Amico (el magnífico malo maloso habitual, Mark Strong). A partir de ahí la vida del muchacho se complica hasta lo indecible no siendo él precisamente una lumbrera como para desentrañar la trama que le rodea. 

Con estas premisas no es difícil asimilar el evidente tufo desmitificador del género de los superhéroes, usando un sano sentido de la parodia, pero que no intenta evitar los lugares comunes de este tipo de creaciones. Quizás por eso, sin duda, la propuesta de Vaughn se queda a medio gas ya que sus, digamos, “héroes de pacotilla” demuestran ser al final tan, tan superhéroes como “Spiderman” o “Batman”, tantas veces nombrados a lo largo del film. 

Kick Ass, la películaLa película, sin embargo, intenta epatar al respetable (sobre todo al respetable juvenil) a través de una visión descerebrada, a veces ridícula (cuando Kick-Ass rescata al gatito es impagable) e incluso imbeciloide (esas referencias sexuales…), a veces más negra que el carbón (huy, la escena en el desguace de coches), haciendo uso generoso de una violencia y crueldad a raudales. La misma apertura de la película, con el armenio volador, es toda una declaración de principios de lo que vendrá después. 

Quizás su baza más fuerte, la que ha sabido utilizar mejor en su provecho, ha sido el uso de la violencia y, sobre todo, el uso de la violencia en manos infantiles. Este tipo de provocación en una sociedad pacata como la estadounidense tenía, por principio, que ser sancionado y, aunque el director se evade del castigo recortando mucha de la casquería del comic, las escenas de la lucha en el piso de los traficantes, la paliza a Big-Daddy y Kick-Ass así como la terrible venganza de la pequeña Hit Girl (del todo imposible físicamente pero no por ello menos efectiva) son un gran muestrario del buen hacer de Vaughn en este sentido. El director ha jugada la baza de lo provocativo y ha ganado. 

Kick Ass, la película¿Fallos? Bien (dejando aparte la imposibilidad física de que una niña pueda dar semejantes palizas a esas moles), en primer lugar tenemos unas escenas algo ridículas que cantan como la gorda de la ópera: una de ellas es la escena del vuelo de nuestro héroe que queda, amén de cutre (escena y cacharro), muy insustancial después de tanta expectación. Tampoco me acaba de convencer la relación de Kick-Ass con su novia (Lyndsy Fonseca) toda comprensión y apoyo del cansado héroe pero, sobre todo, creo que Vaughn (y Millar también, me temo) tiene una visión un poco simple de los adolescentes y de los superhéroes porque no dudan en tomar tópicos y más tópicos para armar su trama (como ese “voy a dejarlo porque no quiero dañar a mis seres queridos, buah, buah”). Sin duda de eso se trata una parodia pero, si se deseaba también decir algo más serio (y esa última escena en los tejados deja bien claro la intención última de los guionistas), el tipo de adolescente que es Dave, cascándosela a mansalva y financiando la destrucción papelera del Amazonas, no tenía que ser tan ridículo a priori. 

Desde luego Aaron Jonhson es la parte más floja del film en el aspecto interpretativo ya que sus compañeros son, aunque en papeles tan descerebrados como el suyo, más salados (destacar a Bruma Roja), e incluso Cage no lo hace del todo mal después de tanto bodrio como le hemos visto. Sin embargo Hit Girl se los come a todos con patatas y su papel malhablado y asesino la convierte en lo mejor de la función con permiso de Mark Strong. 

Kick Ass, la película

De cualquier forma, si dejamos a un lado la intención última del director-guionista (tan cercana al “riámonos de los superhéroes con caña” como al “vamos a hacer pasta jugando a los inconformistas”) la película es entretenida, ofrece un buen puñado de buenas interpretaciones y, aunque transita por caminos conocidos y poco sorprendentes, es buena para pasar la tarde sin aburrirte. 

Una perla final:
“Por Dios, tíos, ¿no os molesta? Miles de personas quieren ser Paris Hilton, pero nadie quiere ser Spider-Man”.

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