Fantasymundo - Cine Literatura Videojuegos Cómic y Manga || Fantasía, Ci-Fi, Histórica, juvenil y Ensayo
Concurso El Circo de la Noche - ¡Gana tu ejemplar!
Menu general
       Artículo de literatura
Coraline, de Neil Gaiman
 Literatura Juvenil
Joaquín Torán   26/03/2009 Comentarios (4)
Meneame
     Aunque sólo sea para experimentar el sentido de peligro que refleja Gaiman, aconsejo la inimitable experiencia de volcarse en esta imprescindible obrita.
Portada de Coraline, de Neil GaimanNeil Gaiman es uno de los escritores más originales que puede encontrarse en el actual panorama literario británico. Si se me apura, incluso mundial. Su capacidad para crear mundos inquietantes es sólo comparable con la fértil e inagotable imaginación que profesa, envidiable virtud para quien no ha parado de escribir sistemáticamente desde 1986, fecha que marca el inicio de su debut en el ámbito del cómic.

Los seres distorsionados que pretenden emular a los verídicos son los “otros”, las sombras cambiadas y transformadas de aquello que la niña ama.

Aunque novelista por adopción y ambición, Gaiman ha dado casi siempre lo mejor de sí mismo en los márgenes del octavo arte, para el que creó a un personaje inolvidable, Sandman, representativo icono generacional (como Astérix o Corto Maltés) desde el que ha intentado, sistemáticamente, fusionar realidad y ficción. La gran cantidad de ideas manejadas en sus simbólicos guiones, no se deben tanto a su trasfondo, pues éste se ha escogido en función de sus intereses como autor, cuanto a su propia condición de niño grande. Sus mundos oníricos, a caballo entre lo real y el sueño, sólo son posibles gracias a un cierto sentido estético - o instinto- que, conscientemente o no, dota a sus creaciones de una identidad muy personal que lleva a emparentarlas, siquiera de refilón, con la producción audiovisual de Tim Burton o con las “bizarrerías” de Edward Gorey y Charles Addams.

Neil Gaiman, el creador totalCoraline” (Salamandra), el libro que hoy va a centrar nuestra atención, no se escapa en absoluto de esta consideración general. Nacido de la errata que llevó a Gaiman a intercambiar una “a” con una “o”, este cuentecito de 2002 ejemplifica, posiblemente mejor que ningún otro anterior o posterior, la grandeza de la pluma del inglés. “Coraline” no cuenta en apariencia nada nuevo para la literatura infantil, ni pretende contarlo, ya que ésta se inspira en mitos más antiguos que la propia escritura. De hecho, podría ser interpretado, hasta cierto punto, como contrapeso de “Las brujas” de Roald Dahl, pero con protagonista femenino, o como tributo velado de “Alicia en el país de las Maravillas”. La grandiosidad de este relato estriba en esa forma con visos de novedad con la que cuenta las mismas obsesiones humanas presentes desde sus albores. Lograrlo es, simplemente, alcanzar la genialidad.

Se mire como se mire, “Coraline” es genial: por su tétrica atmósfera, que parece pertenecer al restringido mundo de las pesadillas infantiles; por sus inquietantes personajes; por su precisión estilística, tan típica de la literatura a la que se adscribe y, a la vez, tan difícil; por la premisa de la que parte, la de una niña soñadora ignorada por padres y adultos que un día, casi sin proponérselo, encuentra la puerta a una realidad paralela, donde todo es más idílico y también más agobiante. La historia del libro es, en el fondo, el choque entre dos maneras antitéticas de interpretar la objetividad, la de los mayores y la de los niños. Al adoptar el punto de vista de Coraline, pero sin dar jamás voz a sus pensamientos, Gaiman nos traslada a un universo que invierte los roles tradicionales de los cuentos de hadas. Así, no debe sorprender, por ejemplo, no ya que los gatos hablen, sino que se opongan a las mismas brujas a las que deberían apoyar.

Llegados a este punto de la crítica, a nadie debería sorprenderle que el libro mezcle pasajes prodigiosos, hitos ya de la literatura infantil, como el de la grotesca representación teatral de las “otras” señoras Spink y Forcible (las vecinas), ante una audiencia formada por perros, con otros que generan un incómodo malestar, producto del creciente suspense y de tono que caracteriza a la novelita. Suspense fenomenalmente construido, ya que, con apenas deslizar un par de pistas e introducir a un puñado de personajes, Gaiman consigue que el lector no se despegue de una trama perfecta. La retorcida y brumosa mansión, casi troquelada, con la que la bruja de botones por ojos intenta tentar a la risueña niña, es digna de figurar en las antologías más reputadas del género, pues supone dar un paso más en la reconstrucción de los cimientos del imaginario narrativo de corte anglosajón, para el que tanto la casa desolada como la niebla son elementos consustanciales.

Es “Coraline” también una reflexión sobre la dualidad. Los seres distorsionados que pretenden emular a los verídicos son los “otros”, las sombras cambiadas y transformadas de aquello que la niña ama. La oscuridad convive con el caos, con el tumulto, en esa parcela recluida del tiempo y el espacio que constituye la “otra” casa. Representar el sentido del peligro que suponen, y tornarlo vívido, palpitante, es algo que pocas veces llegará a leerse en un libro. Aunque sólo sea para experimentarlo, aconsejo la inimitable experiencia de volcarse en esta imprescindible obrita.

Página 1 de 1



El Libro del Cementerio

17.00 € 16.15 €
 
Buenos presagios (Terry Pratchett y Neil Gaiman)

15.00 € 14.25 €
 
El Cementerio sin Lápidas y otras historias negras

16.00 € 15.20 €
 
Green Lantern de Alan Moore, Neil Gaiman y Larry Niven

14.95 € 14.20 €
 
 

Versión imprimible · Recomendar a un amigo

Staff de Fantasymundo.com - Quienes hacen la página Contacta con Fantasymundo Notas Legales de Fantasymundo Enlaza con Fantasymundo