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Con un reparto de lujo, con Eric Bana, Natalie Portman y Scarlett Johanson como estrellas, nos llega esa película histórica que narra los líos amorosos entre las hermanas Bolena y el rey Enrique VIII. |
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Se podría decir que la vida se mueve cíclicamente, las modas vienen y van, y cada cierto tiempo nos reencontramos con viejos conocidos. De esta manera nos volvemos a ver las caras con las películas y series de carácter histórico. Tras el triunfo de Roma de la HBO y Los Tudor de Showtime, son cada día más los directores que apuestan por mirar al pasado para contar grandes historias. Este es el caso de “Las hermanas Bolena” adaptación de la novela de Philippa Gregory “La otra Bolena” que recupera el reinado de Enrique VIII visto desde el punto de vista femenino y principalmente desde los ojos de Maria Bolena, hermana de Ana quien consiguió llegar al trono tras revolucionar todo un país. Por muchos es bien sabida la historia del reinado de los Tudor, de lo que significó el paso de Enrique VIII al trono y lo que supuso para muchas de sus esposas. Quien no la conozca bien puede consultar cualquiera de los centenares libros de historia que existen o bien pueden acercarse a ver alguna de las adaptaciones que hay sobre su persona, que con mayor o menor acierto le acercarán algo, aunque siempre con parcialidad, a la corte sajona.
Natalie Portman y Scarlett Johansson dan vida a las hermanas Bolena, Ana y María respectivamente. Mientras María sueña con una vida tranquila en el campo junto a un marido que la quiera y niños correteando entre las flores, Ana ansía entrar en la corte, contraer un ventajoso matrimonio ya sea con un duque o un conde. La oportunidad llega claramente cuando tras rumores de problemas en el seno real debido a los problemas a la hora de alumbrar un varón vivo por parte de la reina, el rey pasa varios días en casa de los Bolena para asistir a una cacería. El ser la amante real podría abrirle las puertas a Ana hacia un compromiso muy ventajoso, y este momento es ideal para presentarse ante el Rey. Pero un incidente hace que Enrique VIII, interpretado por Eric Bana, pose sus ojos en María la hermana menor, que como él, siempre ha vivido eclipsada por ser la segunda. De esta manera María es llevada a la corte y allí empieza una relación con su majestad. Ana se sentirá traicionada por su hermana y para evitar que ésta arruine la relación creciente entre Maria y Enrique VII, es enviada a Francia para seguir con su formación. A su regreso Ana conseguirá atraer la atención del rey y hará que ambas hermanas entren en disputa directa por el amor de Enrique Tudor.
Desde el punto de vista histórico siempre habrá cosas que quedarán en la palestra, a pesar de la importancia de Ana Bolena en la historia inglesa podría decirse que nunca se llegará a saber por completo todo lo que había tras ella, los secretos, las mentiras y el hecho de que todo noble quería influir directamente en el Rey. Toda la película esta tratada como si fuésemos un confidente más en la historia. Nos encontraremos muchas veces espiando tras las puertas las conversaciones entre Tomás Bolena y el duque de Norfolk, o viendo las peleas entre las hermanas y asistiendo a los partos como si asistiésemos a la matrona.
Tanto la recreación histórica, localización y vestuarios es totalmente acertada. A pesar de no ser una erudita en este campo, en muchas escenas al vislumbrar a Eric Bana enfundado en uno de los trajes de pieles con su barba bien recortada y los grandes sombreros nos viene a la mente el retrato de Enrique VIII que a muchos se nos quedó grabado en su día tras las lecciones de historia pertinentes. Sucede lo mismo al vislumbrar a Natalie Portman a la que a veces cuesta reconocer en cuanto llevas un rato identificándola como Ana Bolena, no sólo visualmente si no también en carácter, nos encontramos con una Ana muy ambiciosa llegando a ser muy a menudo cruel con sus seres queridos. Scarlett Johansson a pesar de interpretar a María, como describe Tomás Bolena “de gran belleza y carácter afable” hace que lo que para su padre son inconvenientes, ya que con esas cualidades no se puede aspirar a mucho, y consigue conquistar al espectador y que nos pongamos de su parte, a pesar que tal como indica Maria: “Ana y ella son partes de un mismo ser”.
La acción se desarrolla en primer lugar explicando con todo lujo de detalles los planes que harán que el duque de Norfolk y la familia Bolena se acerquen a la familia real, y como se van consiguiendo tales efectos. La subida al trono de Ana es larga y complicada, aunque cuanto más cerca se ve ésta, más rápido se desarrollan los acontecimientos. Casi sin darnos cuenta nos encontraremos con que Catalina de Aragón, primera esposa de Enrique VIII e interpretada por Ana Torrent de una manera muy correcta, desaparece casi sin enterarnos que ha pasado con ella, pasando por la unión entre el Rey y la mayor de las Bolena hasta la caída de esta.
La extensión de la cinta es más que adecuada, pues nos encontramos con una duración de 115 minutos, aunque el ritmo en el que esta desarrollada no lo sea tanto. Hay que reconocer que cuando hay tantas cosas que explicar como puede suceder en el caso de la historia de Las hermanas Bolena hay que tener una muy buena planificación pues si no da la sensación que tenían que finalizar la película y estaban llegando al límite de metraje, haciendo que la cinta pierda en calidad.
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