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Civil War: Crónicas de una Guerra |
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Llegamos ya al final de estos cuatro reportajes. En esta ocasión analizamos dos de los papeles femeninos más importantes. Además de ver como se involucra Frank Castle en esta guerra. |
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Las chicas son guerreras.
Como bautizaron aquel tomo de mutantes femeninas de Planeta, justo antes de perder los derechos de Marvel, aquí tenemos la importancia en el evento de personajes como Hulka y Ms. Marvel.
Poco que decir en cuanto a la prima de Hulk, porque su gran aportación a la guerra se encuentra en un número y la mitad del otro. Luego lo que hace Slott, guionista de la serie, es aprovechar lo que le va dejando la miniserie central y explorar algunas consecuencias del nuevo status quo, pero sin resultar imprescindible para entender nada del acontecimiento Marvel del año (como reza en las portadas).
No obstante, es importante mencionar justamente el número de Hulka volcado totalmente en la Civil War, pues Slott se luce con una genial historia donde vemos qué es de aquellos Nuevos Guerreros que no sufrieron la explosión de Stamford. Así pues, tenemos a Justicia y Rabia reclamando la atención de Hulka para presentarse en los juzgados y debatir sobre el tema del registro de superhumanos. Allí tendrá sus primeros encontronazos con Iron Man, llegando a posicionarse en su contra, para más tarde ponerse de su parte. Todo porque la Jennifer Walters abogada no puede separarse de su contrapartida superheróica.
En todo caso, es un buen número donde, paradójicamente, resulta aun más importante lo que tiene que ver con John Jameson y su padre, especialmente sobre cierta boda más que destacable.
Además, dibuja Paul Smith, cuyo estilo aporta tal elegancia y expresividad que resulta muy agradable durante la lectura.
En cuanto a Ms. Marvel, ella lo tiene bastante claro desde el principio, al contrario que la mayoría de los personajes de este universo. Es más, eso es lo que aprovecha el guionista Brian Reed, ya que su personaje quiere ser la mejor superheroína que existe, qué mejor que retorciéndole un poco su sentido de la moral. ¿Es correcto lo que hace? ¿Está bien separar a una madre de su hija solo porque una ley no permite que ande suelta por ahí? Todo eso y más en estos interesantes números de Ms. Marvel, que cuentan con la trama más ambigua y que mejor equilibra a ambos bandos, hasta el punto en que realmente no puedes discernir lo bueno de lo malo.
No es un imprescindible porque no trata nada de gran importancia en cuanto a los sucesos generales del evento, pero si que es muy recomendable porque es de los mejores tie-ins con diferencia. Además, aquí podemos ver no solo por qué toma las decisiones que toma Carol Danvers, sino también qué es de Araña, Wonderman, Julia Carpenter y Mortaja, entre otros.
Roberto de la Torre, por otro lado, realiza un trabajo a la altura de lo que nos tiene acostumbrados, tratando de mejorar a cada número que dibuja.
En definitiva, las chicas son guerreras y bien que lo demuestran, porque protagonizan dos de los mejores tie-ins del evento, aunque Hulka sepa a poco.
Los de negro.
No me refiero a los de MIB y tampoco va en plan racista, todo al contrario, me refiero a tres personajes que van con vestimenta negra: Pantera Negra, Blade y Punisher War Journal. Bueno, los dos primeros tienen pigmentación oscura en la piel, pero no nos pongamos quisquillosos y vamos por orden.
Primero Pantera Negra, que desde su nuevo equipo creativo se hace un poco difícil de leer, siendo generoso.
Irónicamente, Hudlin se las apaña para firmar buenos números durante todo el tomo de Gira Mundial, aun con sus molestos clichés de “blanco malo” y “negro bueno” con demasiado énfasis en mostrar el racismo solo que cayendo al otro lado, parece pretender denunciarlo pero se acaba comportando como aquellos a los que pretende escarmentar. Darle tantísimo énfasis al rollo “hermano” y no dejar de tratar las diferencias de color resulta realmente insultante, tanto para unos como para otros. Y Hudlin no parece darse cuenta de ello.
Pero quitando eso y el que no sabe tratar en absoluto la personalidad de Ororo, no trata nada mal el asunto de la Civil War durante la Gira Mundial, aunque sí lo hace de una manera muy infantil durante la boda de Pantera y Tormenta en el tomo anterior.
Concentrándonos en lo positivo, el guionista lanza al matrimonio durante su Luna de Miel en un recorrido donde ambos hablarán con todos aquellos monarcas del universo Marvel que se dignan de serlo. Así pues, tenemos una reunión bastante correcta con el Doctor Muerte, otra que realmente hacía falta con Namor, una decente con los Inhumanos que retrata a la perfección el problema que atraviesan con el planeta Tierra (les quieren declarar la guerra, próximamente se verá en Silent War, una miniserie escrita por Hine) y finalmente el encuentro inevitable con el bando pro-registro, puede que el menos acertado por ser el típico desencuentro creado por una confusión. ¿Y de verdad era indispensable la presencia de Rhodes, alias Máquina de Guerra? ¿O solo sale porque es negro y hacía falta el contrapunto positivo de Tony Stark?
Pero aun así, irónicamente, Hudlin firma su mejor tomo con este crossover.
Además, le acompañan dibujantes de excepción, no son hot-artist pero son bastante buenos y con mucho potencial: Scot Eaton y Manuel García.
Ambos han demostrado su buen hacer evolucionando positivamente a cada trabajo realizado, realmente merecen una colección regular en la que demostrar todo el potencial que son capaces de alcanzar.
Luego tenemos Blade, pero no merece siquiera mención alguna, salvo para comentar que NO tiene nada que ver con Civil War, ni siquiera se anunció de ese modo en los Estados Unidos. Así que lo único que lo relaciona con el evento son las ganas de Panini por vender el primer tomo de esta cancelada colección.
Resulta gracioso, de hecho, que la miniserie de los Eternos de Neil Gaiman y John Romita Jr. tenga más relación con el crossover que esto.
Pero Punisher War Journal sí que está íntimamente ligado, de hecho se encontraría entre los imprescindibles, para todos aquellos que quieran ver profundizada la relación que tiene Frank Castle con el Capitán América el poco tiempo que dura. Por lo que aquí tenemos a Matt Fraction, escribiendo la mítica serie que se canceló hace mucho tiempo, cuando Punisher tenía un nivel de popularidad semejante a Lobezno, que ya es decir. En ella podemos ver de primeras una saga en relación directa al evento Marvel del año, por lo que volvemos a tener de vuelta al personaje en el universo de superhéroes del que parecía haberse desprendido bajo la batuta de Garth Ennis. Algunos odiarán volverlo a ver por estos caminos, pero otros aplaudirán fervorosamente, lo bueno es que ahora Castle cuenta con dos colecciones diferentes para fans diferentes, así que todos salimos ganando.
Decir que, la saga con el Capitán América es más que interesante y el nuevo guionista ha sabido coger el tono humorístico que Ennis insertó en sus inicios con Punisher a la perfección, por lo que tenemos una colección más light en cuanto a contenidos violentos pero sin perder la personalidad cafre del personaje protagonista. Ver como Fraction profundiza en algo que pasa tan superficialmente en la miniserie central como es el reclutamiento de Punisher por parte del propio Steve Rogers con cierta coherencia es todo un acierto. Ya no es solo imprescindible para comprender esta situación de la miniserie central, si no que además es recomendable. Por si esto fuera poco, Olivetti es directamente coloreado en sus lápices, por lo que el resultado es vistoso, atractivo y muy bueno.
De estos personajes recomiendo pasar de Blade porque no tiene relación alguna con Civil War y los otros ya son más recomendables, especialmente el Punisher War Journal.
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