Un futuro hogar para el dios viviente

Una novela íntima que traslada las inquietudes de una mujer embarazada en un mundo que ha colapsado y donde la evolución comienza a ir hacia atrás. Esta reseña incluye contenido relevante de la trama.

Louise Erdrich sigue, con “Un futuro hogar para el dios viviente”, la estela de Naomi Alderman o Margaret Atwood en “El cuento de la criada” con una obra que explora la femineidad y el embarazo en un mundo que se desploma alrededor sin que la protagonista sea del todo consciente en esta obra publicada por Siruela.

Cedar es la hija adoptiva de Sera y Glenn y al comienzo del relato está embarazada de cuatro meses y sin pareja, aunque sabe que Phil es el padre del retoño que esperan. Cuando va a comunicar su embarazo, Cedar se entera que realmente sus padres biológicos viven en una reserva nativa de la tribu chippewa a unas cuántas horas de coche de Minneápolis. Pero Cedar no es consciente, en su búsqueda de la identidad, que el mundo que conoce está retrocediendo a un estadio de la evolución primitivo, que los niños que nacen se parecen más a los homínidos del pasado que a los homo sapiens sapiens del presente o que los dientes de sable están volviendo a poblar la Tierra. Mientras todo esto sucede ella escribe su diario para su hijo sin saber que por el hecho de estar embarazada es un objetivo del gobierno que intenta, a la desesperada, mantener el orden evolutivo.

A través de la búsqueda identitaria, Cedar se ve expuesta a todo tipo de situaciones peligrosas, sobre todo después de conocer que el hijo que espera es un hombre moderno, situación ahora mismo extraña en el mundo, y por lo que se verá envuelta en una persecución infinita para convertirla solamente en un vientre que dé a luz muchos hijos sanos y modernos al sistema.

Louise Erdrich
Louise Erdrich. Alessio Jacona para Wikipedia

Margaret Atwood como inspiración

 

Es evidente la inspiración de “Un futuro hogar para el dios viviente” en Atwood desde la temática, la orientación y la forma de narrar. Mientras que la canadiense narra “El cuento de la criada” en primera persona dirigiéndose a un público futuro a través de un audio, Erdrich nos cuenta su historia en los mismos términos pero a través de un diario para su futuro hijo. En ambas, aunque con las diferencias temporales evidentes, se nos habla de un feminismo muy actual, directamente intrínseco a la cuarta ola del feminismo de la segunda década del siglo XXI, en el que vemos poderes suprapersonales y suprafamiliares, enclaustrados en la religión, que forman estados opresores para con las mujeres con el único fin de que éstas sean consideradas solamente vientres al servicio público y de un fin mayor.

“Un futuro hogar para el dios viviente” es una obra fresca, pero para mi gusto, demasiado intimista. Aunque las comparaciones siempre son odiosas y Margaret Atwood es una maestra a todos los niveles, Erdrich basa su obra en la percepción de la protagonista, una percepción muy limitada de su mundo, dado que los que la rodean la intentan proteger y para mí, las 150 primeras páginas se me han hecho tediosas hasta plantearme abandonar la lectura. Si bien es cierto que a partir del primer encierro de la protagonista en un hospital el lector puede conocer un poco más del mundo en el que Cedar está envuelta y que los acontecimientos, aunque breves, están muy bien llevados a partir de este momento, el resto del relato es tan personal, tan íntimo, tan femenino y tan maternal, que a veces se hace muy difícil empatizar con la situación, aunque sea evidente que cualquier lector tenga esa obligación moral.

Quizá le falla el pretexto. Se nos habla de una sociedad religiosa, de un mundo opresivo, de la extinción de la especie humana, pero a la hora de narrar, encontramos un relato tierno de madre a hijo y muy poca información sobre el mundo que los rodea. Esto, evidentemente, no es culpa de la autora sino de las expectativas que se crean en los resúmenes y contraportada y, aunque no desmerece el libro, sí puede llevar a error.

Sin embargo, la narrativa de Louise Erdrich es magnífica y logra esa intimidad que pretende, consigue, más hacia el final del libro, que suframos con el devenir de los acontecimientos, que sintamos ese hijo como nuestro a pesar de las infinitas referencias religiosas que contiene.

Esa búsqueda de la identidad y el porqué del mundo a través de ella y de los sentimientos religiosos es algo que Erdrich lleva de manera fastuosa a lo largo de todo el libro, aunque para personas de más acción, como yo, pueda parecer lento y enrevesado, pero hay que reconocerle el mérito que sin ningún tipo de dudas tiene a la hora de construir esa relación entre Cedar y su futuro primogénito.

La autora

Louise Erdrich es una autora estadounidense, mitad alemana mitad nativa de la tribu Chippewa/Ojibwe/Anishinaabe, cuestión que ha influido la totalidad de sus trabajos, que se basan en la búsqueda de la identidad de su tribu a lo largo del tiempo y en su mayor parte por personajes femeninos. Algunas obras suyas son “Huellas”, “Filtro de amor” o “El juego de la sombra”. Ha ganado premios como el “World Fantasy Award” por “The Antelope Wife”, “National Book Award for Fiction” por “The Round House” o el “O. Henry Award”. Actualmente regenta la librería “Birchbark Bookstore” en Minnéapolis, que además cuenta con una editorial independiente llamada Wiigwaas Press.

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