Hace solo unos meses, todos los fans de Sonic pudimos disfrutar del mejor juego de la franquicia en muchos, muchos años. Sonic Mania nos demostró que aun hay sitio para nuevas aventuras de Sonic en 2D que consigan emocionarnos como lo hicieron los títulos de Megadrive en su momento.

Por desgracia, esa ilusión y optimismo nos hizo creer en las bondades del proyecto del Sonic Team: Sonic Forces. Pensado para celebrar el 25 aniversario del erizo, Sonic Forces bebe directamente de lo visto en Sonic Colors, Generations y Lost Worlds con un planteamiento jugable que mezcla fases clásicas en 2D con otras en 3D donde los pequeños momentos de combate se entremezclan con el frenetismo clásico de estos títulos. Por desgracia, SEGA ha vuelto a dejar pasar la oportunidad de ofrecer un título que tenía todos los elementos necesarios para dejar huella en nuestra memoria.

Sonic Forces nos narra una historia enfocada al publico infantil en el que, por supuesto, el Doctor Eggman tiene pensado destruir el mundo y, antes de hacerlo, secuestra a Sonic para que pueda ver el fin del mundo junto al Doctor. Es en ese momento cuando el Sonic clásico que conoció en Generations y nuestro propio avatar empezarán a colaborar con el Sonic actual para pararle los pies a Eggman y a Infinite, un nuevo villano que es capaz de modificar la realidad. Como nota, decir que, aunque este nuevo villano no está al nivel de Shadow o Metal Sonic, es lo suficientemente carismático como para que queramos verlo de nuevo en acción en futuros juegos de la saga, no todo es olvidable en Sonic Forces.

Con esta premisa, el juego nos invita a crear nuestro propio avatar, teniendo que elegir entre varias razas distintas (erizo, lobo, oso, gato, pájaro, conejo y perro) y cada una de ellas cuenta con habilidades y parámetros específicos como doble salto o la recuperación de anillos después de perderlos al sufrir daño en el nivel. Por desgracia, el sistema de personalización de habilidades del avatar se limita a la elección de raza, ya que, desde ese momento, todas las mejoras serán puramente estéticas. Es cierto, que en un Sonic no es necesario modificar las habilidades de nuestro héroe, pero ya que es el propio Sonic Team el que ha abierto la caja de Pandora al incluir habilidades diferentes en función de la raza, no habría estado nada mal poder profundizar algo más en este sistema.
El editor de personajes es muy variado, e incluye multitud de elementos que podremos modificar para crear nuestra criatura ideal. Los más pequeños de la casa podrán pasar horas creando auténticos monstruos o copias casi exactas del Sonic original. Los verdaderos problemas de Sonic Forces vienen, precisamente, después de crear a nuestro héroe.

El juego cuenta con unos 30 niveles que intercalan fases 3D y 2D de una duración demasiado escasa. Los niveles más largos pueden completarse en unos dos o tres minutos y, en ocasiones, completaremos niveles en menos de 50 segundos. Esto provoca que en poco más de tres horas completemos todos los niveles principales y, si queremos extender la experiencia de juego, podremos acceder a niveles secundarios que tienen una duración media de un minuto o minuto y medio. Una duración a todas luces escasa, ya que no da tiempo a plantear momentos complejos o variados.

Pese a la escasa duración de los niveles, lo cierto es que todo título de Sonic vive de su rejugabilidad y, en este sentido, Sonic Forces hace todo lo posible para que volvamos a visitar cada nivel en varias ocasiones. Cada nivel cuenta con varias rutas, caminos secretos y objetos coleccionables que amplían considerablemente la vida útil del título, siempre y cuando nos interese completar todos los secretos de la obra. Además, siempre podremos luchar por conseguir la clasificación S en todos los niveles, algo no demasiado complicado la mayoría de las veces pero que si supone un reto en algunos niveles concretos.

Los cambios en las mecánicas vienen con la elección de uno de los tres personajes disponibles. El Sonic clásico tiene la habilidad de rodar para atacar a los enemigos, el Sonic moderno puede atacar y saltar para hacer pequeños combos mientras que nuestro Avatar aprovecha los Wisp como arma para atacar a distancia. Por desgracia, las variaciones entre un personaje y otro son demasiado anecdóticas y, al final, nuestro avatar no aporta una diferencia real durante las partidas.

El otro inconveniente se lleva repitiendo en las últimas entregas de la serie a excepción de Sonic Mania y es esa excesiva inercia que acompaña al personaje en los niveles 2D. Podemos entender que en ciertos momentos el personaje pueda patinar un poco antes de frenar definitivamente, pero la sensación de tener a un personaje fuera de control es demasiado grande incluso cuando no hemos cogido velocidad suficiente para ello y eso provoca caídas continuas que terminan frustrando y lastrando la experiencia. Una cosa es que los desarrolladores intenten complicar las cosas con un sistema de plataformas ajustado y otra que su forma de aumentar la dificultad sea incluir un control de personaje impreciso a todas luces.

A nivel técnico Sonic Forces es un juego lleno de contrastes. El juego sigue la tónica vista en Lost Worlds con escenarios coloridos y texturas uniformes que buscan ambientar el escenario, pero sin llegar a confundir al jugador cuando se está moviendo a máxima velocidad. La ambientación de los escenarios es variada y lo suficientemente alegre como para encajar sin problemas en el universo Sonic pero se echa en falta algo más de originalidad a la hora de plantear los distintos escenarios. Y, es que, casi todos los escenarios están inspirados en entregas previas, lo que resta algo de sorpresa a un diseño logrado y vistoso.

El juego está totalmente doblado al castellano con una interpretación algo forzada pero más que notable que nos recuerda que Sonic Forces es un producto destinado al publico más joven que está disfrutando con la serie de televisión y que busca poder divertirse controlando al erizo sin pensar en si el juego está o no a la altura de los títulos de Megadrive. Además, la banda sonora es lo suficientemente frenética y pegadiza para encajar a la perfección con la temática del título.

Conclusión

Aunque muchos esperábamos una obra maestra al nivel de Sonic Mania, lo cierto es que Sonic Forces no llega al nivel de lo visto hace unos años en Generations o Colors. Su escasa duración, su control impreciso y lo desaprovechadas que están algunas de sus mecánicas terminan lastrando un producto que podría haber dado mucho más de sí. Pese a ello, los más jóvenes disfrutarán sin tapujos ante un título simple, divertido y directo que puede servirles como complemento ideal a la serie de televisión de su mascota favorita.

Luis Collado
Director de la sección de videojuegos. Economista especializado en marketing. Hablo de videojuegos, cine y libros siempre que puedo.

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