Si contamos con que el anterior Shaq Fu está catalogado como uno de los peores juegos de la historia, tengo que decir que este al menos es entretenido de jugar mientras dura la campaña (aproximadamente unas tres horas) y se hace bastante menos insufrible que su predecesor. Que no se convertirá en el juego de mi vida, hombre pues la verdad es que no, pero me ha sacado unas buenas risas. Tras cuatro años de desarrollo, Big Deez ha traído un juego que se deja jugar, un poco monótono (como gran parte de los beat’em up de la época) pero con una carga humorística interesante.

La verdad es que esperaba bastante poco de este juego, así que el hecho de haberlo terminado en una sentada no me ha molestado demasiado. Las animaciones entre los episodios jugables son sublimes, ese estilo pictórico es un reclamo mucho más interesante que una programación 3D que en un par de años probablemente envejezca horriblemente, así que eso es un punto a su favor. Además está el humor, quizás un poco actual pero con una muy notable influencia de memes y anécdotas conocidas, me ha sacado alguna sonrisa de verdad. En el aspecto sonoro tengo que destacar el magnífico trabajo de grabación de voces, si bien es cierto que los enemigos fuera de los diálogos tienen las frases contadas, los encontronazos que sufrimos por el camino son bastante variados y podemos diferenciar varias entonaciones donde se demuestra que este aspecto ha sido tratado con mimo, así como las líneas de voz de Shaquille O’Neal, bastante ingeniosas a la par que divertidas.

El juego se centra en la vida de Shaq, un bebé abandonado con pies grandes del que todos se burlaban hasta que aprendió artes marciales con su maestro YeYe. Se nos encargará destruir una amenaza que pone en peligro la seguridad del planeta y tendremos que llegar a ella a través de diversas personalidades del mundo actual que están idiotizando a la población y tras acabar con ellos podremos encarar la batalla final. El juego consta de seis fases de unos 20 minutos de duración cada una, que hacen un total de unas tres horas de juego aproximadamente. Las pantallas son claramente diferenciables y nos enfrentaremos a enemigos distintos en cada una de ellas, algunos son más molestos que otros por tener armadura, armas de larga distancia o poder pedir refuerzos, pero no son ningún gran problema a pesar de que siempre estemos en una inferioridad numérica absurda (he llegado a contar más de 25 enemigos en pantalla). Al final de cada episodio nos enfrentaremos con un jefe especial que derrotar, al que una vez consigamos vencer no volveremos a ver como un enemigo más (algo bastante común en estos juegos).

Entrando en el tema de los jefes especiales, a veces es más tedioso llegar hasta ellos que vencerlos, ya que todos tienen unas pautas de ataque-esquiva-especial y en el momento en que sabes cómo esquivarlo está todo finiquitado. Todos tienen un momento de debilidad para hacerle algo más de daño, y si bien es cierto que alguno cuesta un poco más que otro por culpa de los refuerzos (en mi caso no fue ni siquiera el final), no son demasiado complicados. Cómo hemos dicho arriba, en estos juegos es típico que los jefes finales luego sean un enemigo más de los que viene andando a por ti y eso aquí no ocurre, ya que son personalidades supuestamente únicas, por tanto que hubiera clones de ellos mismos sería un poco absurdo, así que punto positivo para quien cuidó ese detalle.

En cuanto a Shaq, podemos movernos en todas direcciones, pero nuestros golpes solo serán en el plano horizontal. Tenemos golpes normales, un golpe un poco más fuerte que necesitará recargarse con el tiempo, la onda expansiva que también necesita de recarga, pero esta vez con energía que sueltan los enemigos, una embestida que atonta a los enemigos durante un breve periodo de tiempo y un par de power-ups puntuales. Tenemos armas a nuestra disposición, algunas con más duración que otras, pero todas bastante útiles, y podremos destruir nuestro entorno para conseguir vida y rellenar las barras así como recoger monedas que sirven para… nada. Así es, en la Shaqipedia tenemos unas entradas bastante divertidas sobre personajes, objetos y entorno dónde nos aseguran que no sirven para nada, simplemente aumentan nuestra puntuación de nivel.

Los dos power-ups que tenemos a nuestra disposición son Big Diesel, una especie de armadura mecánica que nos permite encajar golpes sin parar (evitando que se sobrecaliente soltando una onda expansiva bastante potente) y Shaqtus, un traje de cactus que nos permitirá lanzar espinas a los enemigos de una manera bastante bestial y dañina a un alcance brutal llegando hasta el final de la pantalla. Por el camino también podemos encontrarnos unas bebidas que nos rellenan la salud por completo, normalmente están en sitios visibles, pero también se encuentran escondidas en objetos que podemos destruir, así que mi consejo es acabar con todo lo que nos encontremos a nuestro paso.

En el apartado técnico tengo que destacar que aunque los gráficos no sean una belleza visual tampoco son feos de ver, el ambiente está bastante trabajado y hay detalles por todas partes, no solo en los momentos puntuales. El entorno es destruible y eso hace el camino un poco más ameno, ya que los enemigos son bastante predecibles. El sonido no es muy reseñable, pero he de admitir que la canción es bastante pegadiza, quizás tenga más rollo GTA del que debería pero es bastante chula. En cuanto a la rejugabilidad, simplemente se verá afectada por los logros, ya que no desbloqueamos nada al acabarnos el juego (los tres modos de dificultad están desde el principio) ni tenemos un modo contrarreloj o desafíos. El DLC aún no está disponible para PC, conocido como Barack Fu: The Adventures of Dirty Barry, donde manejando a una especie de Obama tendremos que enfrentarnos en dos nuevos episodios en Francia y en el Espacio a una versión alternativa del rapero Kanye West. Este DLC es gratuito para los que consiguieron una copia física del juego (si lo tenéis como compensación por el incidente de NBA Playgrounds tampoco lo tendréis).

En definitiva, luchas contra hordas de enemigos mientras te ríes un rato y luego lo rejuegas con algún colega para terminar de pulir esos logrillos que te faltan. Quizás pase sin pena ni gloria, pero por lo menos no se encontrará con los detractores de su antecesor de 1994. Personalmente me pareció bastante entretenido, si bien a veces las hordas de enemigos aburren (sobre todo cuando pateamos rocas) por lo general el juego es un buen paseo.

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