Portada de "Royalty Witches: la esencia de la aurora" de Alena Pons y Laia López. | Fuente: Editorial Astronave.
Portada de "Royalty Witches: la esencia de la aurora" de Alena Pons y Laia López. | Fuente: Editorial Astronave.
Portada de "Royalty Witches: la esencia de la aurora" de Alena Pons y Laia López. | Fuente: Editorial Astronave.
Portada de «Royalty Witches: la esencia de la Aurora» de Alena Pons y Laia López. | Fuente: Editorial Astronave.

Royalty Witches: la esencia de la Aurora ha visto la luz gracias a la magia de dos brujas de lo más habilidosas: Alena Pons, bruja de las letras; y Laia López, bruja de las artes. El trabajo de ambas se enlaza cuidadosamente para crear un universo único y muy amplio. La novela juvenil de literatura fantástica y aventuras ha sido publicada por la Editorial Astronave.

Seguiremos las hazañas de cuatro brujas que, aunque en la distancia parecen ser totalmente distintas, demuestran tener miradas al futuro muy semejantes. Kat, Emma, Kibibi y Lilith nos llevarán por los entresijos de la 118ª edición de la Liga de la Corona, un evento que marcará sus vidas y el futuro de sus reinos. Además, contarán con la ayuda de Shin, un indómito de agua que esconde mucho detrás de sus palabras.

La novela cuenta con un mundo extenso, con múltiples capas, separaciones y enlaces. Aunque casi toda la historia se centra en la liga, con el foco principal en ASAME, acabamos conociendo las culturas de todas las participantes, sus sociedades, ritos y tradiciones, sus formas de comprender el mundo e interactuar con él. Pero también nos lleva por los laberintos de la política, las adivinanzas de aquello que trabaja por encima de sus cabezas con hilos translúcidos y el misticismo de la pureza. Por no hablar del reflejo y lo que esconde.

Todo ello es llevado por una cuidadosa narración que degusta cada detalle con lentitud, que define hasta la última torre o la más fina brisa con una capacidad descriptiva minuciosa, meticulosa y pulida. El único problema que puede acarrear esto es que el comienzo de la novela corre el riesgo de catalogarse de lento, porque prima sobre todas las cosas describir el mundo tan complejo en el que viven las protagonistas antes de idear cualquier acción. Con el paso de las páginas, la energía empieza a hacer vibrar las palabras y te arrastran a la vorágine que es la liga.

El trabajo con los personajes, tanto en el aspecto artístico como en el literario, es de mis elementos favoritos de la obra. La amistad, el descubrimiento de uno mismo y la confianza son uno de los ejes principales de la historia, en especial en lo que respecta al empoderamiento femenino y la sororidad. Acabas conociéndolas a la perfección, dejas de ser un mero espectador y haces el viaje con ellas. Sabes cómo reaccionarán a determinadas situaciones, si preferirán algodón de azúcar o pescado frito, qué les tocará la fibra o qué hará que salte la chispa. Es muy probable que te encariñes de ellas. La edición la acompaña una ilustración de Laia López plastificada, en mi caso vino con una de Lilith y, tengo que admitir, que acertaron de lleno.

La edición, puestos a hablar del tema, es preciosa. Las ilustraciones de López hacen mella profundamente en la obra, yendo mucho más allá de la portada. El interior cuenta con pequeñas y grandes ilustraciones, algunas incluso en formato cómic, que remarcan algunas de las escenas más divertidas, frenéticas y dramáticas.

Con su narración ingeniosa y detallada, así como la ilustración pulcra y dulce, el primer libro de la serie Royalty Witches es el punto de conexión de una historia que promete ser apasionante y luchadora; el origen de una magia bella, que recorre la oscuridad para alcanzar la luz.

Carolina de León
Periodista, camarógrafa y escritora. Con muchas historias que ver, relatos que escribir y memorias que vivir.

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