Ha pasado casi un año desde que Capcom diera la vuelta a la tortilla con Resident Evil. Tras las enormes críticas vertidas sobre Resident Evil 6 tras su paso a una acción en tercera persona bastante mediocre, Capcom lanzó un survival horror en primera persona que se alejaba de los ataques terroristas sobre continentes enteros para volver a introducirnos en una casa abandonada ante una amenaza desconocida.

La propuesta ha resultado ser todo un éxito y, tras un par de paquetes de contenido descargable de pago – que podéis leer aquí – llega ahora No soy un héroe, un DLC gratuito anunciado poco después del lanzamiento del juego y que, tras sufrir varios retrasos, ya está disponible en todas las versiones.

No soy un héroe nos pone en la piel de Chris Redfield, uno de los protagonistas absolutos de la saga, poco después de rescatar a Ethan tras su enfrentamiento final con Eveline en la mansión de los Baker. Chris sigue trabajando para la BSAA, pero está colaborando con Nueva Umbrella, una empresa renacida de las cenizas de la famosa farmacéutica cuyo objetivo es deshacer todo el mal que la empresa estuvo causando durante más de 20 años. Entre algunos de sus miembros sigue habiendo científicos y administrativos de la Umbrella original, por lo que Chris sigue desconfiando de ellos, pero, aun así, parece dispuesto a colaborar en una misión concreta: dar caza a Lucas Baker.

Como recordaréis, en la campaña principal el hijo de los Baker terminaba escapando por los tuneles de los laboratorios cuando Ethan se acercó demasiado a su guarida, pero ahora ha activado varias trampas nuevas y está eliminando uno por uno a todos los miembros del escuadron de Chris mientras recoge toda la documentación de los experimentos de Eveline y escapar con ellos a un lugar seguro.

El DLC nos propone explorar en profundidad la mina y el laboratorio que ya pudimos empezar a ver en la campaña principal mientras resolvemos puzles y acabamos con decenas de enemigos. La jugabilidad de este DLC está más cerca de lo visto en los últimos compases de la campaña principal donde la acción ha ganado terreno, dejando el terror en un reducido segundo plano, y es que aquí no habrá tiempo para explorar habitaciones a oscuras, si no que nos equiparemos con un rifle de asalto y varias granadas mientras arrasamos con todo lo que se cruce en nuestro camino. Si es cierto que se ha incluido una nueva clase de enemigo que al principio será invencible, obligándonos a huir de él hasta que encontremos la munición adecuada para destruirlo, pero, una vez conseguida, acabar con ellos será un mero tramite antes de continuar con la matanza habitual.

Pese al protagonismo de la acción, esta aventura está formada por varios puzles originales que tendremos que ir resolviendo para avanzar en la historia, así, tendremos que ingeniárnoslas para encontrar una mascara de gas con la que superar salas llenas de gas venenoso, encontrar gafas de visión nocturna para esquivar trampas mortales en la oscuridad y encontrar llaves para abrir puertas concretas. Lo cierto es que la combinación de acción y puzles es lo suficientemente atractiva como para no echar de menos las dosis de terror que tuvimos en la campaña principal.

Como viene siendo habitual, no vamos a desvelar ningún dato de la campaña principal, pero si que podemos confirmar que la personalidad de Chris sigue siendo muy similar a la vista en Resident Evil 5 y 6, es decir, la de un hombre que ya ha visto de todo pero que va a seguir luchando porque es lo que debe hacer. Chris es más desconfiado que nunca, pero también está totalmente decidido a dar caza a Lucas, lo que demuestra que no ha cambiado tanto desde lo visto en Resident Evil 6.

A nivel técnico es idéntico a lo visto en la campaña principal, por lo que nos encontramos ante un apartado gráfico notable, donde destacan los tonos oscuros y sucios por encima de todo. La iluminación continúa siendo soberbia y el diseño de los escenarios está pensado para hacernos dar vueltas de un lado a otro mientras damos con la solución a cada uno de los puzles. Por supuesto, el DLC está totalmente doblado al castellano por los mismos actores de doblaje de la campaña principal, por lo que se mantiene la coherencia a nivel sonoro.

 

Conclusion

Si sois de los que disfrutasteis con la historia de Resident Evil 7, No Soy un héroe es un cierre perfecto – sin contar El fin de Zoe – a uno de los flecos que quedaron sin contar en el juego principal. Conocer toda la historia de Lucas es divertido y engancha desde el primer momento gracias al carisma del villano. Es cierto que el terror queda a un lado en este DLC, pero la acción y los puzles suplen esa falta sin problemas.

Teniendo en cuenta que estamos ante un DLC gratuito, debería ser prácticamente obligatorio echarle un vistazo y redescubrir el juego mientras controlamos a Chris Redfield.

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