Han pasado más de 20 años desde que disfrutamos por primera vez de Resident Evil 2. El año 1998 queda muy lejos y, desde entonces, la saga ha crecido y evolucionado mucho más de lo que ninguno de nosotros podría imaginar entonces. Grandes aciertos como los de Resident Evil 4 han ido acompañados de tropiezos monumentales como Resident Evil 6, pero la vuelta al terror de Resident Evil 7 nos recordó hace dos años que, cuando Capcom quiere, es capaz de superar todas las expectativas.

Por ello, cuando anunciaron Resident Evil 2: Remake hace más de dos años, muchos nos debatíamos entre el miedo de ver profanado uno de los mejores juegos de la historia y la alegría de volver a pasear por la comisaría de Racoon City con la potencia de las máquinas actuales. Pues bien, os lo decimos ya: Resident Evil 2: Remake es magnífico. Maravilloso. Una obra sobresaliente que disfrutarán por igual los fans de la saga como los nuevos jugadores que la descubran con esta entrega.

Jun Takeuchi, quien fuera diseñador en el Resident Evil original, ha sido el encargado de dar forma a este Remake. Takeuchi dejó claro desde el primer momento que su intención era mantener intacta la esencia del original pero que tenía pensado realizar cambios para adaptar el juego a 2019. Esos cambios han sido grandes, pero todos encajan a la perfección y parecen recoger todo lo positivo que ha ido añadiendo la saga a lo largo de los años.

El cambio más obvio es también el más importante: se han eliminado por completo las cámaras fijas y se han sustituido por una cámara en tercera persona muy similar a la de Resident Evil 4. Este cambio supone que, ahora, podremos apuntar libremente a los enemigos y tendremos más libertad para movernos por la comisaría sabiendo lo que hay al otro lado de la sala que estemos explorando.

El cambio de cámara va de la mano de un gunplay extraordinario. Cuando empecemos a jugar, tendremos la falsa creencia de que esta nueva perspectiva nos permitirá acabar con los zombis sin problemas y sin fallar ni un solo disparo. Pues bien, después de 10 minutos jugando, esa creencia se habrá derrumbado por completo. Apuntar con las armas no es tan sencillo como parece, sobre todo por que tendremos que esperar un par de segundos después de empezar a apuntar para que la retícula se reduzca y podamos apuntar con precisión. Esto provoca que, muchas veces, tengamos que elegir entre disparar con una retícula muy grande y arriesgarnos a fallar más de un disparo o esperar para apuntar mejor a cambio de ponernos al alcance de los zombis y los B.O.W. Además, el movimiento errático y pesado de los zombis está representado a la perfección, siendo a veces muy complicados apuntarles a la cabeza. Siempre tendremos la sensación de que los zombis nos esquivan a propósito, pero lo único que ocurre es que el peso de su propio cuerpo los lanza de un lado a otro como si fueran un peso muerto.

En esta ocasión, además de las armas principales, podremos llevar equipadas armas secundarias como cuchillos o granadas. La diferencia radica en que, además de usarlas voluntariamente en cualquier momento, si un enemigo nos agarra podremos pulsar un botón durante un par de segundos para usar automáticamente el arma equipada y librarnos del agarre sin sufrir daños. Por ejemplo, si tenemos equipada una granada de fragmentación, cuando un zombie vaya a mordernos podremos pulsar LB para meterle una granada en la boca y reventarle la cabeza evitando que nos muerda. Obviamente estos objetos escasean bastante, por lo que tendremos que gestionarlos con cabeza.

En lo que respecta a la gestión de objetos e inventario, esta bebe directamente de lo visto en Resident Evil 7. Tanto con Leon como con Claire empezaremos con ocho huecos de inventario que podremos ir ampliando encontrando riñoneras. Casi todos los objetos ocupan un solo hueco, salvo algunas armas y objetos especiales que llegan a ocupar dos. Como siempre, la gestión de los objetos, saber qué coger en cada momento y qué dejar en los baúles que hay repartidos por todo el juego vuelve a ser fundamental para garantizar nuestra supervivencia.

Creemos que Capcom ha sabido resolver muy bien el problema de la cantidad de munición disponible. El juego pone a nuestra disposición la cantidad de munición justa para que siempre tengamos algo con lo que disparar, pero con el miedo de quedarnos sin una sola bala en cualquier momento. Al igual que ocurría en Resident Evil 7 con los fluidos químicos, aquí tendremos que usar distintos tipos de pólvora para fabricar nuestras propias balas, por lo que tendremos que decidir qué tipo de munición queremos fabricar en cada momento en función de la situación.

Otro punto que nos ha gustado mucho ha sido el hecho de que los enemigos no tienen una cantidad de vida fija. Cada enfrentamiento contra un enemigo, especialmente contra los zombis, es totalmente diferente. Unas veces podremos reventarles la cabeza con dos o tres disparos, pero, en otras ocasiones, gastaremos más de un cargador en un solo muerto viviente y no conseguiremos destrozarle el cráneo, lo que supondrá que volverá a levantarse otra vez cuando volvamos a pasar cerca de donde esté su cuerpo.

Los puzles, las puertas cerradas y los rompecabezas siguen siendo tan divertidos como en el original. Encontrar las llaves, los medallones o la palanca serán solo algunas de las muchas pruebas que Capcom ha puesto en nuestro camino para hacernos más complicada la huida de Raccoon City.

Al igual que ocurría en la entrega original, este remake nos permite completar la historia controlando a Claire o Leon. Con ambos personajes tendremos dos rutas a las que han bautizado como Nueva Partida y Nueva Partida [2]. Ambas rutas son bastante similares, salvo algunos cambios en la ubicación de los objetos o la resolución de los puzles, pero, en general, ambas rutas nos llevan a vivir la misma aventura. Este es, quizás, el único punto flaco del título. En pleno 2019 esperábamos que las dos rutas fueran realmente distintas y que se viera reflejado el paso de cada uno de los personajes en el escenario.

En lo que respecta a la dificultad, el modo normal abandona el sistema de guardados con cintas de tinta y nos permite guardar todas las veces que queramos en las máquinas de escribir. Además, hay puntos de guardado antes de las zonas más peligrosas de la aventura, lo que reduce el riesgo de perder el progreso si caemos ante las hordas de muertos vivientes. Pese a estos cambios en el sistema de guardado, lo cierto es que el juego no es especialmente sencillo. La munición escasea constantemente y algunos enemigos como los Lickers pueden ponernos las cosas bastante complicadas.

En hardcore la cosa se puede llegar a poner bastante tensa. El juego recupera el sistema de guardado tradicional en el que únicamente podremos guardar utilizando cintas de tinta y no hay puntos de guardado automático. Además, la vida de los enemigos crece bastante y los zombis se levantan una y otra vez si no conseguimos destrozarles la cabeza por completo. Es recomendable dejar esta dificultad para la segunda partida si no queremos vernos en problemas serios.

Y, hablando de la segunda partida, Resident Evil 2: Remake está pensado para rejugarse casi una decena de veces. Si queremos completar las dos rutas con los dos personajes tendremos que completarlo cuatro veces y si queremos completar todos los Logros o Trofeos, habrá que repetirlo un par de veces más.

A nivel técnico, Resident Evil 2 es impresionante. La recreación de la comisaría es brillante. Capcom ha conseguido transmitir las mismas sensaciones de estar explorando un edificio lleno de secretos y peligros detrás de cada esquina. Tardaremos muy poco en pensar que, más que una comisaría, estaremos recorriendo un laberinto. Cada habitación está cargada de detalles, objetos únicos para recoger y enemigos esperando para destrozarnos por completo.

Pero hay dos detalles que destacan especialmente en esta obra. El primero es el excelente trabajo que se ha hecho con la iluminación y las sombras dinámicas. Cada haz de luz proyecta sus propias sombras en la dirección correcta y se irá moviendo si enfocamos la luz desde otro punto. De hecho, cuando nos movemos en la oscuridad utilizando la linterna, las sombras irán danzando a nuestro alrededor al ritmo de nuestros pasos. El nivel de detalle llega al punto en el que, cuando recargamos un arma y el personaje tapa parcialmente el haz de luz con el arma, la sombra de la pistola se recrea en la pared.

El otro gran punto fuerte del título es la recreación de los zombis. Cada zombi que nos encontremos en el juego será único. Nunca encontraremos dos enemigos con la misma ropa, la misma cara o el mismo pelo. Además, la interacción de sus cuerpos a los impactos de nuestras armas es espectacular. Si disparamos varias veces a una mano, se la reventaremos, si apuntamos un poco más arriba, arrancaremos el brazo a la altura del codo y si disparamos a la altura del hombro, se lo arrancaremos por completo. Lo mismo ocurre con las piernas y, en el caso de la cabeza, veremos como cada disparo va arrancando trozos de carne de la zona de la cara donde ha impactado el perdigón.

A nivel sonoro es donde sí nos hemos llevado una pequeña decepción. Veinte años después de su lanzamiento, la banda sonora de Resident Evil 2 sigue siendo inolvidable para aquellos jugadores que lo disfrutamos en su momento. Por desgracia, en esta ocasión esa banda sonora está reservada para los compradores de la versión especial del título o para quienes decidan pagar un pequeño precio para adquirirla en formato descargable. Los jugadores que no tengan acceso a este contenido disfrutarán de una banda sonora totalmente nueva que, aunque ha conseguido recrear al detalle las sensaciones de tensión y agobio de esta entrega, no llega al nivel del original.

En lo que respecta a las voces, el juego cuenta con voces y textos en castellano. Los actores de doblaje de esta entrega son los mismos que ya escuchamos en Resident Evil 6, por lo que Koch Media ha hecho todo lo posible para garantizar la máxima cohesión entre las entregas de la saga. Quienes prefieran el doblaje original, también pueden escoger escuchar las voces en inglés con textos en castellano.

Conclusión

Resident Evil 2 es una oda al original. Todos los cambios se han hecho con cabeza, con un objetivo claro y respetando la esencia de lo que vimos en 1998. Si sois fans de la saga, no lo dudéis, Resident Evil 2 os va a gustar. Si sois nuevos, esta entrega puede ser un inicio genial a la franquicia.

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