En una industria tan globalizada y plagada de grandes lanzamientos, son sólo unos pocos los estudios con suficiente presupuesto y talento para sacar adelante obras que marcan un antes y un después, que marcan el camino a seguir por todos los estudios que vendrán después. Nintendo, CD Project Red, Blizzard… nombres de estudios que nunca fallan a la hora de lanzar sus títulos, estando entre ellos en un trono muy destacado Rockstar Games, el estudio norteamericano que generación tras generación demuestra al resto del mundo que nadie es capaz de hacer juegos de mundo abierto cómo los hacen ellos. Hace un año Zelda: Breath of the Wild marcó un hito con respecto a cómo se debe otorgar libertad en un videojuego, ha llegado el turno de Red Dead Redemption 2 de demostrarle al público cómo se hace un mundo lleno de vida, con un mimo por el detalle que no conoce precedentes.

Rockstar Games es conocida por el cariño que pone en todos sus trabajos, lo han demostrado con el paso del tiempo. Es un estudio que sólo saca títulos cada varios años, cómo la obra que nos ocupa, que ha estado cociéndose a fuego lento durante siete años, razón por la que no hemos visto una obra de Rockstar Games desde Gran theft Auto V, título que salió a la venta nada menos que en 2013. Tras un excelente Red Dead Redemption, y un GTA V que ha enganchado a crítica y jugadores gracias a su modo online durante años, ya había ganas de volver a probar una nueva experiencia por parte del estudio norteamericano, que ha sorprendido a propios y extraños. Red Dead Redemption 2, no es un Gran Theft Auto de vaqueros, es algo mucho más grande, es un simulador de vaqueros, es un homenaje al género del cine del spaguetti western, es una clara muestra de cómo se ha de hacer un videojuego y de cómo serán las obras que están por venir en el futuro. En ese análisis vamos a intentar explicarte porque decimos esto.

Red Dead Redemption 2 nos sitúa varios años antes de su anterior entrega, metiéndonos en la piel de Arthur Morgan, un forajido huido de Blackwater que trata de llevar a cabo la más dura misión que ha realizado a lo largo de su carrera cómo pistolero, huir de su pasado, escapar de la gente que le quiere dar caza, y cómo dice el propio nombre del título, redimirse. La sinopsis que os he descrito puede parecer sencilla, pero nada más lejos de la realidad, nos encontramos ante la historia más madura y realista que ha escrito Rockstar Games, alejándose de las motivaciones de venganza que movían a John Marston en el anterior Red Dead, presentándonos a un personaje con montones de capas de profundidad, viéndose obligado a volver a delinquir para poder sacar adelante a un grupo de forajidos itinerante, mientras trata de dejar atrás su pasado. Ayuda a esta tarea un excelente guion que sabe cuándo debe tomarse su tiempo para crear lazos entre los personajes, para hacernos comprender las motivaciones y los problemas de nuestro protagonista y para permitirnos creeros el mundo en el que nos movemos.

Es muy fácil caer en la tentación de describir el mundo abierto de un juego indicando que es un mundo vivo, pero es que sería un pecado hablar del Oeste de la obra de Rockstar sin calificarlo de tal manera. El mundo está en constante cambio, y es imposible dar dos pasos sin cruzarnos algún animal que cazar o algún personaje con el que conversar. El ejemplo más claro con el que podemos comparar este título es Shenmue, el juego de Dreamcast, dónde las situaciones que puedes encontrarte a tu alrededor no están predefinidas y puedes vivir toda clase de experiencias aleatorias en el camino hacia tus misiones, o mientras estés paseando por las calles de Valentine. Mendigos robándote, forajidos asaltándote, cualquier anécdota que os pudiera contar podría considerarse un destripe, y es mejor que lo descubráis por vosotros mismos. Jugar a Red Dead Redemption 2 es cómo la vida misma, nunca sabes lo que va a ocurrir.

No es solo que el mundo de Red Dead Redemption 2 esté vivo, es que además es coherente. La gente está realizando tareas de su vida cotidiana, tomando algo, viajando en tren, haciendo su trabajo… y reaccionan a nuestras acciones. Si vamos por la ciudad abriendo puertas a empujones y entrando en las tiendas empuñando nuestra arma se molestarán por nuestras acciones y reaccionarán de manera hostil. En base a nuestro nivel de honor viviremos la aventura de una forma o de otra, pudiendo aumentarlo realizando buenas acciones cómo devolviendo los caballos que “tomemos prestados” o perdonándole la vida a la gente, y perderlo robando y siendo violentos.

El realismo del título de Rockstar alcanza cotas nunca vistas en un videojuego, ejemplos de ellos es que tengamos que tomar de las estanterías de las tiendas los productos que deseemos o que sólo podamos peinarnos o afeitarnos de una determinada manera si tenemos gomina o si tenemos el pelo y la barba suficientemente largos. Las animaciones de Arthur son tremendamente realistas e interacciona con el entorno de una manera absolutamente coherente, cogiendo los objetos literalmente y guardándolos en su bolsa uno a uno, o haciendo acciones cómo abrir puertas o desollar a un animal, si pierdes tu sombrero y no lo recuperas, tendrás que robar uno nuevo. El juego nos obligará a tener cuidado con nuestro personaje, haciéndole comer, cuidando su estado físico, su temperatura corporal según la ropa que llevemos e incluso su higiene. Si vamos llenos de barro, si no comemos o si vestimos con un abrigo en un día soleado, nuestro personaje se cansará y perderá vida más rápido. Una pasada.

Tanto cuidado tendremos que tener de nosotros mismos cómo de nuestras relaciones personales, en este caso, nuestra banda. Al igual que en obras cómo Final Fantasy XV, dispondremos de un campamento con nuestra gente, dónde podremos descansar, comer o incluso bebernos un café para entrar en calor. Podremos charlas con nuestra gente y ayudarlos con sus problemas, ya sea con dinero, llevando presas para que puedan alimentarse, o ayudándoles a resolver sus tareas cotidianas. En todo momento podremos charlar con ellos y dependiendo de la relación que tengas con cada uno, podrás disponer de acciones adicionales. Conocerlos es una gran experiencia, pudiendo descubrir sus historias personales y es una buena manera de suplir la ausencia de tres personajes protagonistas que nos ha dejado GTA V, en esta ocasión los protagonistas serán toda nuestra troupe.

Del que también tendremos que cuidar es de nuestro caballo. Mientras que en otros juegos nuestro corcel es un simple vehículo para trasladarnos, en Red Dead Redemption 2, es nuestro amigo y nuestro compañero de viaje. Tendremos que establecer una relación con él, entrenarle, alimentarle e incluso mantenerlo limpio. Nuestro caballo reaccionará mejor cuanto más afines seamos con él, y podremos y deberemos usar sus alforjas para transportar nuestro armamento. Incluso tendremos que tener cuidado de no perderlo ya que si nuestro caballo muere nunca volverá a la vida, y nos veremos obligados a criar a un nuevo compañero, derramando a su vez alguna que otra lágrima recordando a nuestro compañero. Tanto realismo es algo que puede molestar a muchos jugadores por la pérdida de tiempo que puede conllevar, pero otorga de una gran profundidad y realismo al título, y eso es lo que aspira Red Dead Redemption 2, a ser la aventura de nuestras vidas.

Los más habituales en los juegos de la compañía norteamericana ya conocerán de sobra el sistema de funcionamiento de sus juegos de mundo abierto. Cómo tiende a ser usual, la historia principal está narrada gracias a las misiones principales. Marcadas en el mapa y agrupadas cómo tiende a ser usual, cómo series de misiones relacionadas con alguno de los personajes principales del título. Podremos ir resolviendo a nuestro propio ritmo y en el orden que vayamos queriendo. Rockstar ha hecho un gran esfuerzo por dotar al juego de una gran variedad de tareas, ya sea mediante tiroteos, secciones de sigilo, de exploración, conversacionales e incluso grandes robos que recordarán a los llevados a cabo por Michael y compañía en el alabado Gran Theft Auto V. Tendremos por delante la friolera de cien misiones principales que nos llevarán unas sesenta horas, presentando en todas ellas situaciones interesantes y un gran trabajo por parte del estudio norteamericano.

No se quedan atrás las tareas secundarias, teniendo a nuestra disposición a los que se han llamado cómo los diez desconocidos. Personajes que podremos encontrar a lo largo del mundo para que nos hagan encargos al estilo de las misiones principales, pero permitiéndose el lujo de situarnos en situaciones más disparatadas cómo hablar con pistoleros legendarios para recopilar información sobre un antiguo pistolero, y sino colaboran, pues bueno, los matamos. Para los que quieran encontrar más objetivos más allá de las misiones, tendremos a nuestra disposición noventa desafíos, cincuenta animales diferentes a los que dar caza, veinte atrapasueños que coleccionar, partidas de poquer, dominó, blackjack y de dar cuchillazos sin cortarnos… las cifras son verdaderamente mareantes, pero el resumen rápido es que tenemos contenido para rato, y de unos inmensos valores de producción.

Dónde Rockstar no ha estado tan fina, cómo tiende a ser algo usual en los juegos de la compañía, es en lo tosco que resulta el juego en algunas situaciones. Más allá de las ya comentadas situaciones dónde el exceso de realismo provoca que el ritmo de juego sea muy lento. Los ya conocidos problemas de la compañía a la hora de elaborar un sistema de combate o un gunplay, siguen dándose en esta obra. Si decidimos optar por un sistema de cámara libre, en lugar de un apuntado automático cómo en títulos clásicos de Rockstar Games, nos toparemos con que el sistema es poco preciso y un poco chapado a la antigua. El juego presenta buenas ideas, cómo el hecho de que entre disparo y disparo debamos pulsar el gatillo del revólver para poder disparar, perdiendo puntería en dicho instante, pero la falta de precisión puede llegar a ser desesperante. Esto no quita que los tiroteos sean divertidos cuándo funcionan bien, y es que cuándo usemos el Dead Eye, el sistema para parar el tiempo y marcar a los enemigos que vamos a disparar, vaciemos nuestro revólver al disparar desde la cadera o usemos nuestro lazo para atar a un enemigo, nos sentiremos cómo unos verdaderos forajidos del oeste.

Lo que no es tan divertido es el sistema de combate cuerpo. En los shooters en tercera persona se han topado con el problema de implementar un buen sistema de combates físicos desde hace años, y obras cómo Uncharted han logrado realizar combates que pueden llegar a ser divertidos cuándo no se abusa de ellos debido a su sencillez. Red Dead Redemption 2 no consigue esto, ya que el sistema de atacar, cubrirse y agarrar resulta muy tosco y poco funcional, llegando a tener que aporrear el botón de golpear hasta que el combate se acabe sin proporcionar mucha diversión al jugador. Otro de los grandes problemas de Red Dead Redemption 2 es el tamaño de sus subtítulos, excesivamente pequeños para las largas conversaciones que posee el título. La compañía norteamericana ha salvado los papeles implementando un sistema mediante el cuál podemos dejar a nuestro caballo caminando sólo mientras leamos los diálogos, para evitar tener los accidentes de coche que teníamos en GTA por leer los diálogos, ¿pero leer subtítulos mientras tu caballo anda sólo a una velocidad lenta no es muy divertido verdad?

El apartado artístico de Red Dead Redemption 2 es verdaderamente impresionante. Me atrevería a decir que es el juego más imponente de la actualidad, y eso es mucho decir teniendo en cuenta que estamos ante un juego de mundo abierto, y más aún de uno tan vivo. La iluminación del juego es verdaderamente increíble, cambiando según la cantidad de nubes que haya en el cielo. Los efectos cómo el agua y el humo son completamente fotorrealistas, y las texturas y los modelados de los personajes principales rivalizan con cualquier Triple A exclusivo de juegos lineales cómo pueda ser el propio Uncharted 4. Sólo hace falta ver a Arthur Morgan caminando sobre la nieve con un ciervo cargado a su espalda, y observar el pelaje del animal cubriéndose de la nieve que porta el viento al principio del juego para darte cuenta de que estás ante un juego que está varios peldaños por encima de sus cercanos.

El apartado sonoro de la obra de Rockstar Games no se queda atrás, presentando temas musicales para cada tipo de situación que podrían haber sido sacadas directamente de un spaguetti western. El doblaje original del título es de una gran calidad, pero cómo es usual nos quedamos sin doblaje al castellano, que hubiera sido la guinda del pastel para terminar de redondear un apartado sonoro de verdadero sobresaliente.

Conclusión

Red Dead Redemption 2 es una obra de arte, un digno combatiente a juego de la generación, algo un poco subjetivo y que decidirá tu propio gusto personal, pero lo que es completamente objetivo es que es el juego más impactante disponible en la actualidad en casi todos sus apartados. Rockstar se toma en serio a sí misma por primera vez en un spaguetti western que no es para todo el mundo, pero que por primera vez ofrece lo mejor de un Gran Theft Auto con una historia oscura, madura y profunda, en el mundo más vivo y coherente que el mundo de los videojuegos nos ha ofrecido jamás. No podemos saber cómo serán los juegos de la próxima generación, pero Red Dead Redemption 2 nos permite hacernos una idea de lo que pueden llegar a ser capaces los mejores de ellos. Van a pasar muchos años hasta que podamos disfrutar de un título que le haga sombra, y eso que en el momento de redacción del análisis ni siquiera hemos podido probar el modo online del título, que promete unir lo mejor del online del primer Red Dead, con lo mejor de Gran Theft Auto online, casi nada. Un verdadero juego de diez.

Red Dead Redemption 2 está disponible para PlayStation 4 y Xbox One.

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