Raging Justice_20180506184337

El género indie está tomando cada vez más impulso entre los jugadores, y la época de la nostalgia normalmente es un buen incentivo para las ventas. MakinGames ha sabido sacarle partido a ambas con su Raging Justice, un arcade brawler clásico como los geniales Final Fight, Streets of Rage o Cadillacs and Dinosaurs, con una animación que bien nos recuerda a los antiguos tiempos de Mortal Kombat.

El juego está distribuido por Team17 y nos ofrece peleas callejeras que se basan en una clara desventaja en contra del jugador, el cual por suerte ya no tiene que dejarse las monedas para continuar jugando y sacando vidas extra y continuaciones. Si bien es cierto que la mayoría de los enemigos nos darán poco o casi ningún problema a pesar de que sean muchísimos en nuestra contra, siempre están los especiales que son más duros de pelar o tienen movimientos injustamente efectivos, además de que según vayamos avanzando en la historia nos los encontraremos como enemigos de a pie causándonos algún que otro problemilla, como cuando nos impiden levantarnos cuando van encadenando golpes de unos y otros. Un gran atractivo es el modo multijugador, una pena que hasta el momento solo podamos disfrutar de él en local (muy nostálgico también el sentarse frente a la consola y pelearse por el primer control, pero un simple online le daría mucha vida a este título).

La historia se centra en una ciudad sumida en el caos dónde los macarras, matones y bandas callejeras llevan al extremo la calidad de vida en Big Smoke City, en la que comenzamos investigando la misteriosa desaparición del alcalde de esta ciudad (hasta la historia es retro). Es cierto que las escenas son un poco ortopédicas, más bien una simple sucesión de pantallazos que hacen referencia a la nostalgia de la que hablamos antes, y la trama argumental tampoco es que sea la mejor, pero sinceramente así es justo cómo era antes, así que por mi parte ninguna pega al respecto. Lo que sí hay es escenas de diálogo conforme avanzamos, con bastante gracia a decir verdad.

El apartado gráfico está bastante bien cuidado, sobre todo los escenarios. El movimiento de los personajes puede chocar un poco al principio, pero una vez te acostumbras no es tan importante; podemos saltar, esquivar con una doble pulsación en la dirección que queramos evadir, y a la hora de golpear tendremos puñetazos, patadas (muy útiles para rematar a enemigos en el suelo), agarres (con puñetazos, patadas o si pulsamos de nuevo agarre lanzaremos a nuestro rival por los aires) y el ataque especial que nos resta vida, pero nos hará inmune un segundo, muy útil para tumbar a los jefes. No hay voces dentro del juego, pero está completamente traducido al castellano y es de agradecer (a un buen castellano, nada de copiar y pegar de un traductor) y el apartado sonoro es bastante positivo, un ambiente muy retro tanto en la banda sonora como en los efectos de sonido.

Tenemos tres personajes entre los que elegir: Rick Justice, Nikki Rage y Ashley King.

  • Rick es un policía que hace bastante daño aunque es un poco lento
  • Nikki es una exmilitar muy habilidosa
  • Ashley es un chaval de 15 años que es bastante hábil con los combos

Es posible que en el futuro amplíen esta lista de personajes, ya que se pretendía homenajear a los clásicos y al principio solo estaban disponibles Rick y Nikki, así que no debemos descartar que en algún momento anuncien una actualización. En cuanto a enemigos tampoco hay demasiada variedad, habiendo algo más de una docena en total. Por el camino nos iremos encontrando con armas para usar a nuestro favor (y entorno para ayudarnos, como cabinas de teléfono, un oso o una pecera gigantesca de pared) que son variadas pero poco resistentes (de máximo unos cuatro o cinco golpes), algunas más letales que otras pero todas útiles a la hora de hacer daño a nuestros oponentes.

Para darle un poco de vidilla al juego, además del evidente modo historia, tenemos un modo Supervivencia, pero el punto fuerte del juego son los retos que podemos ir desbloqueando en cada episodio de la historia, tales como noquear a X enemigos con un arma en concreto, sacar una puntuación específica o terminar la pantalla antes de cierto tiempo. En cuanto a la dificultad podremos elegir entre tres diferentes, depende del grado que queramos o en su defecto del tiempo del que dispongamos. He de decir que la duración no está nada mal, se divide en nueve fases, cada una con su jefe final correspondiente, aproximadamente unos 90 minutos de duración para completarlo.

Uno de los atractivos del juego es la opción de ser un poli malo o un poli bueno, esto se decide cuando haya fugitivos a los que atrapar: en cada episodio tendremos una lista de personajes buscados que resaltarán en rojo cuando nos encontremos con ellos, con los que decidiremos si arrestarlos o noquearlos. Esta decisión tendrá sus consecuencias; si los noqueamos ganaremos más puntos y si los arrestamos nos darán comida que regenerará nuestra barra de vida. Dependiendo de nuestras acciones con estos fugitivos, conseguiremos el rango de poli bueno o malo, con miramientos a los retos de cada pantalla o logros (he de decir que podemos arrestar a cualquier enemigo para que nos de vida, simplemente hay que llenar la barra debajo de su vida hasta arriba y cuando esté confuso acercarte y arrestarle; lo más útil para ello es engancharlos y darles patadas para rellenar la barra mencionada lo más rápido posible).

Los retos son bastante variados y van desde golpear a varios enemigos con un arma en concreto (bueno «arma», hay un logro de noquear a un enemigo con una rata), terminar en un tiempo concreto, conseguir una alta puntuación, arrestar a varios enemigos en un tiempo determinado, conseguir un combo alto o requisar dinero de los enemigos. En el tema de logros es bastante amplio, disponiendo de 50 diferentes, que además de centrarse en la historia y los modos de dificultad, se basan mayormente en acabar con un número concreto de enemigos con cada arma o vehículo. Nos harán sudar un poco los retos y el terminar el juego sin usar un crédito.

Hablando en lo personal, la dificultad fácil es bastante exigente sobre todo para la generación en la que nos encontramos y puede que eso reste atractivo a quien pueda probarlo y no disponga de mucho tiempo llegando a frustrar (esos golpes encadenados que no te dejan levantarte causan muchas muertes injustas, o los objetos que no pueden ser esquivados) y si bien es cierto que antes es lo que había, para algo se incluyen tres niveles de dificultad que podrían diferenciarse un poco más. A mí no me molesta que sea así, ya que me encantaba Captain Commando y hasta que no te hagas con los movimientos de los personajes es normal cierta frustración, pero le resta encanto a la experiencia que puedan recibir algunos jugadores. El multijugador está bastante bien, pero el inconveniente es que solo es local. Las armas son variadas y útiles, y los enemigos difieren unos de otros en su forma de atacar.

En mi opinión es un título a tener en cuenta para quienes disfrutaban de estos arcade en su época, que puede no ser comprendida por muchos jugadores de la generación actual, sobre todo en el apartado gráfico, que ya digo que a mí me chocó al principio, que no hubiera sido muy difícil conseguir una animación más fluida y no tan acartonada. Si bien es cierto que ofrece diversión muy variada con todas las armas y las pantallas son bastante diferenciables entre sí, podría haber dado algo más de sí, ya que da la impresión de que le falta algo. Buen título indie para echar el rato y golpear cosas, quizás no lo suficientemente bueno para ser recordado, pero se pueden disfrutar unas buenas horas con él, sobre todo si vamos a completar los retos y repasamos los logros.

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