Dejaremos de lado, primero, la historia, que sin duda está anticuada, tanto por su duración (unas tres horas en este remaster) como por su argumento (el típico de salvar a la princesa), ya que no tiene sentido evaluar este aspecto si no se ha tocado desde su anterior versión. Dejaremos de lado también su sistema de progresión y habilidades, ya que también tiene aspectos anticuados, a pesar de que todo esto en su momento fue bien valorado, por el momento en que se contextualiza el título nada que decir.

Así que nos centraremos en el remaster y los cambios introducidos:

«¿Qué hay de nuevo, viejo?»

Pues en primer lugar, y como es normal en los remasters, se ha subido la definición de las texturas y escenarios hasta el HDTV (1920×1080 píxeles), pudiendo cambiar la resolución en cualquier momento del juego. También se ha adaptado el antiguo formato 4:3 propio de las antiguas televisiones, al formato actual 16:9. Este cambio de formato se ha hecho por medio de ampliar la imagen y recortarla. En un principio, pensaríamos que se ha bajado la calidad con este proceso, pero como a su vez se ha mejorado la definición, como decíamos al principio, no se nota como un problema. Finalmente, se ha retocado el aspecto visual, con un sistema de scroll de imagen, en el que para perfeccionar este «zoom» de cámara se adapta a donde esté el personaje, pasando de los escenarios con cámara fija del título de 2001 a un sistema en el que hay cámaras fijas que tienen un ligero movimiento de fijación al personaje protagonista.

Cabe destacar, como hemos dicho, que se trata de un remaster y esto se caracteriza por ser una reedición del mismo juego, pero con retoques gráficos, que en ningún caso se trata de un remake, es decir, se ha retocado el juego, pero no se ha trabajado en profundidad para rehacerlo con la tecnología actual.

Vale la pena comentar lo anterior, ya que a pesar de que el trabajo de redefinición que comentamos antes es muy positivo, al no haber cambiado ni motor gráfico ni texturas o escenarios, tiene algunos handicaps, como la vibración de los modelos, algo que en PS2 se matizaba con un efecto blur. Entonces, cuando se creaban los modelos de los personajes y se les dotaba de movilidad, costaba mucho ajustar la precisión de los movimientos al 100%, es decir, los modelos vibraban con un poco de movimiento. Este hecho no se notaba demasiado en el 2001 porque la calidad que tenían, y el blur effect que se le daba, lo minimizaban, pero ahora… Con el lavado de cara que le han hecho a Onimusha, este hecho se destaca más, y son tan nítidos los polígonos (por la mejora de la definición y eliminación del blur effect) que se ve claramente como los modelos vibran en determinadas escenas.

Por otro lado, cabe destacar para acabar con este primer apartado, que al haber aumentado la resolución, se ha retocado la interfaz; tanto el menú de equipo como el de objetos y armas se han mejorado y ahora se ve mucho mejor.

En segundo lugar, y como segundo cambio más destacable, tenemos el cambio de controles. En esta versión pasamos de un control «tanque» a uno «analogico» que nos permite movernos con gran facilidad en todas direcciones y con la posibilidad de cambiar de dirección en todo momento, sin tener que girar y después ir adelante, controles que en 2001 caracterizaban este título.

En este punto hay que destacar que el cambio que han hecho ha significado, principalmente, hacer más fácil el título. En su versión original, el título podía durar unas seis horas, y es que había que invertir mucho tiempo en morir y aprender a ser un maestro con esos antiguos controles, que no hacían (para nada) de Onimusha: Warlords un título fácil. Con este cambio se han cargado toda la complicación que podía tener el título, convirtiendo, por ejemplo, la posibilidad de conseguir la espada diabólica (la mejor del juego) asequible en un speed run de no más de dos horas y media. En resumen, el juego es un paseo. Ciertamente, es un paseo agradable, bonito (el píxel es bello) y nostálgico, pero un paseo. Te hace sentir poderoso durante todo el título y, que a pesar de las dificultades de jugabilidad que tiene (como caídas en las que estás tres o cuatro segundos en el suelo hacen te peguen varias veces más de las merecidas), te hace rememorar tu tiempo jugado y seguir jugando…

…Pero entonces, ¿para que le ponen un modo «fácil»? Sí, este título tiene la opción de coger el modo fácil en lugar del normal. La cosa no tiene demasiado sentido si ya de por sí el juego es tan fácil. Hubiese sido mejor optar por un modo difícil, para que realmente fuese un desafío.

En Conclusión:

Mi opinión final es que este Onimusha: Warlords Remastered deja mucho que desear. A pesar de que como remaster se ha hecho un trabajo bueno, quizá no se merecía quedarse ahí. Capcom ha no se ha esmerado y tratado con el máximo cariño a este título, si fuera así, hubiese hecho un remake en lugar de solo un remaster.

En este punto debemos recordar… ¿De dónde salió el éxito y la idea de Onimusha? Del tirón que había tenido Resident Evil en los años anteriores. Y si repasamos el trabajo que está haciendo Capcom con este título, vemos que efectivamente Onimusha no es el preferido. En 2015 se hizo un remaster HD del primer título de Resident Evil y por las fechas de publicación de este artículo se ha publicado el remake del segundo. Igual que en su momento fue el segundo, esta vez ha tenido un trato también de segundón.

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