Ojos GrisesBienvenidos a las calles de Poblenou en la Barcelona de 1990, vamos a recorrer sus calles, y las grúas de las obras que pretenden levantar la ciudad olímpica del 92, de manos de Lucho, Xavi, Vicente, Ori y Marina que a través de sus ojos grises nos mostrarán su vida, la de sus familias y la dureza del valor de la vida y la muerte en sus calles. Panini, mediante su sello “Evolution” nos trae este precioso cartoné de gran formato que representa el sueño cumplido de sus autores: El guionista Fernando Llor, el dibujante Roger Vidal y el colorista Álex Batlle. Ojos Grises es el resultado de su paso por un concurso de cómic, que si bien no ganaron encandilo tanto a Panini como para publicarles esta historia que seguro os enamorará también a vosotros.

Esta historia bebe de de la estructura pandilla de amigos adolescentes deben encarar un gran problema que altera todas sus vidas, estructura que no por manida sigue fascinando con éxitos como “Cuenta Conmigo” o “It” de Stephen King, “Los Goonies”, o la más reciente degustación de clichés llamada “Stranger Things” , a ello habría que añadirle en toque macarrana a ritmo de rumba catalana, no por nada las primeras páginas del cómic están acompañadas por la inmortal “No sé, no sé” de Rumba Tres, o la influencia del cine “quinqui” de “Perros Callejeros”.

Todo parece ir bien en el verano de 1990 para Lucho, su anhelada Marina al fin le ha dicho de quedar en una de esas interminables tardes-noches estivales. Esas que los hijos de los ochenta y noventa recordamos idealizadas por las enésimas reposiciones de "Verano Azul". Lucho nos va a traer de vuelta los vaqueros rotos, los walkman, la irrupción del punk o de Madonna en la vida de la generación de los noventa, una generación X, perdida, nacida fuera del yugo de la dictadura, sin un rumbo muy claro de a dónde dirigirse.

Ojos Grises Llor hila bien una trama costumbrista a través de la cual vemos situaciones muy típicas en aquella época, el fantasma del paro, las heridas de la dictadura, alcoholismo, drogadicción, etc. Un suceso va a chocar de frente en la vida de Lucho y su amigo Xavi, van a presenciar como “el Palanca” un implacable policía del barrio mata de una paliza a “el Rico”, uno de los camellos de “las barracas” la peor zona del pueblo, y fan incondicional de los Ramones.

A partir de aquí Llor lleva dos tramas paralelas, por un lado, una bonita historia de amor adolescente entre Lucho y Marina, y la vida de éstos con sus familias y amigos y por otra parte el intento por parte de estos jóvenes de lograr que “el Palanca” pague por lo que ha hecho. Llor tiene diálogos realmente logrados, que van desde las típicas charlas de calimocho y chicas al potente monólogo final del “Palanca” en el cementerio, que nos demuestra que los actos nos pueden mirarse desde unos ojos blancos o negros, si no desde el gris del humo de las fabricas de Poblenou que todo lo tiñe.

De las pocas pegas que se le puede poner al guión de Llor es quizás el exceso de personajes para una historia tan corta y simple, lo que en algunos casos nos va a llevar a escenas y tramas que se quedan colgando o que resultan innecesarias y otros personajes que aparecen de forma muy repentina y forzada.

Ojos Grises

Eso sí, el giro del uso de Miquel, el hermano policía de Marina que parecía estar de relleno y luego es el cierre fundamental de la trama, casi en una demostración de ese viejo dicho de que “la policía no es tonta”. Llor utiliza un lenguaje muy propio de la época, será frecuente el uso de expresiones como “basca”, “peña”, “darse el piro” o “madero”, muy propio de la época y edad de nuestros protagonistas.

Ojos GrisesEs tiempo ahora de hablar del gran trabajo de Roger Vidal. Con un trazo muy simple y amable pero cargado de expresividad logra que el lector enseguida empatice con Lucho y compañía, a caballo entre el cartoon y el minimalismo no duda sin embargo en recrear con todo lujo de detalles las calles y edificios de Poblenou. Hace también un gran trabajo de diseño histórico en el vestuario de nuestros protagonistas, donde se ve la gran influencia de hitos de aquella época como son “Los Cazafantasmas” “Star Wars” o “Desafío Total”. La narrativa de Vidal es impecable, con algunas secuencias de autentico vértigo a pedaleadas de bicicleta, sin duda las persecuciones son de las escenas que mejor trabaja este autor. Las emociones saltan directamente del papel, y por ello la interacción entre los personajes es de lo que mejor consigue el trazo de Vidal. Nos ponemos tiernos con Marina y Lucho, sentimos la rabia y perdida de Xavi, incluso en ambiente tóxico de “las Barracas”. Casi puede sentirse el humo de las chimeneas y el sonido rompiente de las olas del mar.

Las calle de Poblenou son el graffiti personal de Vidal, un lugar y una época, una tragedia que va a quedarse marcada en vuestros ojos grises.

No puedo dejar de admirar el gran trabajo de colorista Batlle, en cada momento su paleta juega con las luces del momento del día, con las emociones de la escena, o con la caracterización de los personajes, casi es un compositor que hace música con el color y que redondea el trabajo de Vidal, ayudando a recrear Poblenou y su atmósfera y dando vida a Lucho y al resto de los chicos.

Ojos GrisesTermina Panini el tomo con un interesantísimo artículo de Andreu Mitxjans que a modo de epílogo cuenta en primera persona como era la vida en el Poblenou de los noventa, con un recorte de periódico que revela que las acciones de “el Palanca” no estaban muy alejadas del día a día real del barrio. En la sección de extras se incluye una divertida ilustración en la que Lucho y Xavi discuten sobre Cobi, la controvertida mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona diseñada por Mariscal. Bocetos, diseños de personajes y una muestra del proceso completo de la obra desde el guión de Llor al coloreado de Batlle.

Si eres un enamorado de las historias juveniles, de las hazañas de los humildes y lo cotidiano, si deseas ver la gris vida de los noventa y de como un evento arrasó y cambió las vidas de la gente del barrio de Poblenou, éste es sin duda tu cómic. No, no es ni pretende ni de lejos ser “Stranger Things” a la española, es por contra un verdadero viaje a la nostalgia de esa época, donde no necesita una artificiosa fantasía si no los ojos grises de un niño para revelarnos la gris vida de aquella convulsa época a caballo entre una gris dictadura y un futuro de grises gruas y villas olímpicas.

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