Irene Franco (izq.) y Maria Eriksson, del Karolinska Institutet (foto: Ulf Sirborn).

La función muscular se deteriora con el envejecimiento. Una nueva investigación del Karolinska Institutet en Suecia muestra cómo un inesperadamente alto número de mutaciones en las células madre de los músculos dificultan la regeneración celular. Este descubrimiento puede resultar en el desarrollo de nueva medicación que sirva para disponer de músculos más fuertes a medida que envejecemos. Este estudio ha sido publicado en Nature Communications.

Aparte de la disminución en la fortaleza de los músculos con la edad, también se sabe que el número y la actividad de las células madre musculares declinan con la edad. Sin embargo, las razones por las que ocurre no son comprendidas del todo. En este nuevo estudio se ha investigado el número de mutaciones que acumulan las células madre musculares (células satélite).

Lo que más sorprende es el alto número de mutaciones. Hemos visto cómo en un cuerpo sano de 70 años de edad había acumulado más de 1.000 mutaciones en cada célula madre muscular, y que esas mutaciones no son aleatorias, sino que hay ciertas regiones más protegidas que otras”, asegura la profesora Maria Eriksson, del Departamento de Biociencias y Nutrición en el Karolinska Institutet.

Las mutaciones tienen lugar durante la visión celular natural, y las regiones que están protegidas son aquellas que tienen especial importancia para la función o supervivencia de las células. No obstante, las investigadoras se dieron cuenta de que esta protección también disminuye con la edad.

Podemos demostrar que esta protección disminuye más a medida que envejeces, e indica un descenso en la habilidad que tienen las células para reparar su ADN. Esto es algo que deberíamos ser capaces de influenciar con nuevos fármacos”, indica Maria Eriksson.

Las investigadoras han utilizado nuevos métodos para completar este estudio. Usaron células madre cultivadas para disponer de suficiente ADN para la secuencia completa del genoma. “Logramos ésto en el tejido muscular esquelético, algo absolutamente único. También hallamos que hay muy poca superposición de mutaciones, aunque las células están localizadas muy cerca entre sí, lo que representa una carga mutacional extremadamente compleja”, afirma la también investigadora Irene Franco, del grupo de científicos de Eriksson.

El siguiente paso consiste en investigar si el ejercicio físico puede afectar al número de mutaciones acumuladas. ¿Es cierto que el ejercicio físico a edad temprana limpia las células de muchas mutaciones, o es al contrario, genera un número más alto de estas células?

Nuestro objetivo es descubrir si es posible, de forma individual, influenciar en la carga de mutaciones. Nuestros resultados pueden resultar beneficiosos para el desarrollo de programas de ejercicio, en especial entre la población de más edad”, afirma Maria Eriksson.

Fuente: Nature Communications.

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