El pasado noviembre llegaba al catálogo de Montena “Monstruos del mundo”, un curioso recopilatorio de los seres mágicos, sobrenaturales y extraños que desde tiempos ancestrales han enriquecido las leyendas y la mitología de todas las regiones del planeta. De la mano de la historiadora Georgia Costa y del ilustrador Claudio Sánchez Viveros, el lector se adentra en un amplio y curioso museo de lo extraordinario y lo fantástico.

Un volumen que consta de una división y un índice muy claros que facilitan la búsqueda de cualquier criatura que nos interese, por lo que permite la lectura no lineal. Los monstruos vienen clasificados en doce categorías, pasando por las clásicas elementales (agua, tierra, aire y fuego), por los poderes de las criaturas (proféticos, cambiapieles), o hasta por sus hábitos alimenticios (comedores de hombres). En total, reúne una centena de seres tan variados como curiosos.

Como amante de la mitología en general y de las criaturas fantásticas en particular, lo que más temía de este libro era que se limitase a los monstruos más comúnmente conocidos en nuestra cultura (como podrían ser sirenas, unicornios, hadas y dragones). Para mi grata sorpresa, este bestiario bebe de la cultura de los cinco continentes, con especial hincapié en la europea, la celta, la china y la japonesa.

Así, a los míticos enanos, zombis y vampiros se les unen banshees, kitsunes, krampus, domovois o crocottas que, si quieres descubrir lo que son, deberás hacerte con “Monstruos del mundo” (o googlearlos, vaya).

Pero un bestiario poco sería sin la información que aporta, y Georgia Costa describe a cada una de las criaturas de este libro de forma amena y concisa. Algunos textos son más largos que otros, pero todos suelen tener en común la descripción física, hábitat, características mágicas o sobrenaturales y grado de peligrosidad con respecto a los humanos. Si este último es alto, también nos aconseja cómo defendernos del monstruo en

cuestión, por si se diese un encuentro desagradable. De hecho, hay bastantes seres a los que se puede mantener contentos con pequeñas ofrendas, y otros tan educados que, si los saludas, te devolverán la cortesía dándote tiempo para huir de ellos antes de que termines convertido en su cena.

También me ha parecido curiosa la gran cantidad de criaturas dañinas para los humanos aunque, teniendo en cuenta el título de este volumen, no es de extrañar.

Por otra parte, “Monstruos del mundo” es un título eminentemente visual. ¿Qué sería un bestiario sin dibujos de las bestias que contiene? Y esta fue la segunda gran sorpresa: en lugar de ilustrar a pequeña escala a todos los habitantes de sus páginas, Claudio Sánchez elige a unas cuantas criaturas y las retrata a página completa, en blanco y negro y sin escatimar en mimo y en detalles, captando su esencia, ya sea esta salvaje, ancestral o benéfica.

Así, los monstruos seleccionados se muestran en todo su esplendor, si bien, para desgracia del lector, no contamos con guías visuales de todas las entradas del bestiario. Así que hay que prestar el doble de atención a la información textual. Porque si nos topamos con un nixie (o algo peor) y no sabemos reconocerlo, puede costarnos la vida.

Este volumen deja el listón muy alto en cuanto a la edición se refiere. No solo las ilustraciones son bellísimas: el diseño de su portada, en negro, gris y dorado, es precioso. Su formato en tapa dura con sobrecubierta, el alto gramaje de sus páginas con márgenes y nombres de las criaturas en oro y su limpieza lo convierten en una joya de colección. Y en un peligro para los fetichistas de libros bonitos, como yo.

Nos encontramos, en definitiva, ante una obra que satisfará tanto a amantes de la mitología como a los curiosos en general, a grandes y pequeños, y a los que tienen alma de coleccionista. Porque no importan la condición ni la edad a la hora de ser precavido, y nada mejor que “Monstruos del mundo” para estar al tanto de los peligros que se ocultan donde no podemos verlos… hasta que es demasiado tarde. En estas páginas aprenderás cómo defenderte, pero cuidado, incautos. Porque allá fuera, en los márgenes de los mapas, habitan los dragones.

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Cris Carou
Profundamente enamorada de las historias y de cualquier formato que sirva para contarlas (especialmente el papel). Cuando no estoy creando mis propios mundos de fantasía, analizo y reseño los de los demás. Admito dragón como animal de compañía.

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