El género del terror vive un momento dulce. Después de años de propuestas irregulares, el survival horror ha recuperado la tensión, la atmósfera y el buen gusto por el susto.
Hay algo en el survival horror que no tiene equivalente en ningún otro género. No son solo los sustos; es la tensión acumulada, la sensación de que nos faltan recursos y de que el propio entorno te estudia antes de atacarte. Hace unos años el género anduvo algo perdido, apostando más por la acción que por el miedo, pero en los últimos tiempos ha recuperado con fuerza sus señas de identidad y hoy vamos a recomendar varios juegos que confirman nuestra teoría.
Resident Evil: la saga que no se rinde
Capcom lleva varios años demostrando que Resident Evil sigue siendo la referencia del género. El remake de Resident Evil 2, publicado en 2019, marcó un antes y un después al recuperar la tensión del original con una puesta en escena que funcionaba a la perfección. Su continuación, el remake de Resident Evil 3, no alcanzó el mismo nivel —resultó más corto y lineal—, pero sirvió para preparar el terreno de lo que estaba por venir.
Resident Evil 4 Remake fue otro golpe sobre la mesa. Tomó un clásico que muchos consideraban intocable y lo mejoró hasta el punto de convertirlo en uno de los mejores juegos de los últimos años. Y Resident Evil Village, aunque supuso un paso atrás respecto a Resident Evil 7, ofreció momentos de terror absolutos como los que vivimos en la mansión Beneviento. Ahora, Resident Evil Requiem también ha dejado momentos de absoluto terror, sobre todo en la primera mitad de juego en la que controlamos a Grace.
Silent Hill 2 Remake: el regreso que salió bien
El anuncio de un remake de Silent Hill 2 en manos de Bloober Team generó más escepticismo que ilusión entre los aficionados al género. El original, publicado en 2001, es para muchos el juego de terror mejor escrito de la historia, una obra que usa el horror como metáfora de la culpa y el duelo de una forma que pocas obras de ningún medio han igualado.
El resultado, publicado en 2024, sorprendió prácticamente a todos los jugadores. Bloober Team respetó la historia y la atmósfera del original, actualizó los controles y la cámara de forma inteligente, y consiguió que Pyramid Head volviera a resultar tan amenazante como en su día. No es perfecto —algunas secciones de acción chirrían más de la cuenta—, pero es un trabajo honesto con el material de partida y una puerta de entrada ideal para quienes no vivieron el original.
Alan Wake 2
Remedy lleva años construyendo un universo propio que mezcla lo sobrenatural con el meta-humor y, Alan Wake 2, publicado en 2023, es quizás su trabajo más ambicioso hasta la fecha: una propuesta que alterna entre dos protagonistas con estilos de juego distintos, que usa secuencias de vídeo real integradas en el juego de forma sorprendente y que consigue crear una atmósfera de pesadilla genuinamente perturbadora.
No es un survival horror al uso —los recursos son más abundantes que en otros títulos del género y la acción tiene más peso—, pero la densidad narrativa y la capacidad de Remedy para generar inquietud lo convierten en una experiencia imprescindible para los aficionados al terror.
Fatal Frame II: Crimson Butterfly Remake
Si hay un subgénero que maneja el terror de una forma radicalmente diferente al enfoque occidental, ese es el J-horror. Y si hay una saga que representa mejor que ninguna otra esa forma de entender el miedo en los videojuegos, esa es Fatal Frame. El remake de Fatal Frame II: Crimson Butterfly llega con una premisa que suena sencilla sobre el papel y que en la práctica resulta perturbadora desde el primer minuto: dos hermanas gemelas, Mio y Mayu, se pierden en un bosque y acaban atrapadas en la aldea de Minakami, un lugar olvidado en el que todos sus habitantes llevan décadas muertos.
Lo que hace único a Fatal Frame II —y a la saga en general— es su mecánica central: la única forma de combatir a los espíritus que pueblan la aldea es fotografiarlos con la Cámara Oscura, un artefacto que captura a las entidades espectrales y las debilita con cada disparo. Esto obliga al jugador a hacer algo que va completamente en contra del instinto de supervivencia: acercarse al fantasma, encuadrarlo en el visor y aguantar mientras el terror se abalanza sobre la pantalla. Pocos juegos consiguen esa sensación de vulnerabilidad con tanta eficacia.
La ambientación es otro de sus grandes valores. La aldea de Minakami, diseñada con una arquitectura japonesa tradicional que el remake actualiza visualmente sin perder su esencia, ya que cada estancia, cada pasillo y cada figura que aparece al fondo de una habitación está colocada para generar miedo y tensión.
La historia, centrada en el vínculo entre las dos hermanas y en el ritual que tiene atrapada a la aldea, tiene una carga emocional que no es habitual en el género. Fatal Frame II habla sobre la pérdida, la dependencia y el sacrificio, contada con una delicadeza que hace que los momentos más duros resulten todavía más impactantes. Para quienes quieran exprimir el juego al máximo —encontrar todos los coleccionables y no perderse ningún documento —, existe una guía completa para avanzar en el juego que cubre desde los primeros pasos en la aldea hasta los secretos más difíciles de encontrar.
Otros títulos que no deberías pasar por alto
Más allá de los grandes nombres, el género ha dado en los últimos años títulos algo más pequeños a los que merece la pena dedicar el tiempo. Amnesia: The Bunker renovó la fórmula de la saga metiéndonos en un bunker de la Primera Guerra Mundial. Signalis recuperó el espíritu del survival horror de los años noventa con una historia de ciencia ficción que bebe de autores como Philip K. Dick y Stanisław Lem. Y para quienes busquen algo más cercano al terror de atmósfera que al combate, Dredge —aunque formalmente es un juego de pesca— es una aventura que tiene momentos muy perturbadores.

























