No hay nada mejor, para las personas que nos encanta meter el cerebro y la atención en un libro (perdiéndonos en sus detalles, en sus infinitas opciones), que encontrarse con una historia bien contada. Una narración sólida, consecuente, es una cimentación estable que soporta cualquier elemento que se quiera construir encima. Xavier B. Fernández (Barcelona, 1960) consigue con “Los archivos de Van Helsing”, publicada por El Transbordador, el milagro de contar una historia de más de 500 páginas sobre un tema clásico y salir airoso. Bueno, airoso es decir poco: triunfante. Sin exagerar.

Voy a permitirme el lujo, en esta caótica reseña de un libro que cuenta tanto y tan bien, de empezar por lo que menos debería importar: la estética. Si, voy a juzgar un libro por su cubierta. El trabajo de Rebombo es una puerta perfecta para la entrada al mundo que se nos presenta en el interior. La mezcla de iconos clásicos relacionados con Drácula y su universo (el ataúd, la figura del vampiro, las novias, el dragón…), en una composición efectiva y sencilla, resulta muy reconocible a simple vista a la vez que sorprendente. El mismo trabajo, el mismo mimo, se nota en las cubiertas interiores y en las páginas con las que arranca cada capítulo. Aparte del trabajo de ilustración, la edición de  El Transbordador destaca por su calidad: el tamaño, la calidad del papel. Todo perfecto.

Dejando de lado el componente estético, “Los archivos de Van Helsing” es una pirueta complicada. En el fondo no deja de ser una revisitación del clásico de Bram Stoker, añadiendo elementos característicos de las diversas encarnaciones del personaje, dándole al conjunto una nueva dimensión que quizás se había diluido con el paso de los años (y las versiones): Drácula, como personaje, es el mal absoluto. Cero romanticismo. Lo siento, Gary Oldman.

El argumento nos lleva a viajar por varias etapas históricas, mediante documentos y diarios, siguiendo el rastro del vampiro.

El argumento, intentando no contar demasiado para no estropear las sorpresas, nos acerca a un descendiente actual de Van Helsing, también llamado Abraham, que consigue, ya en las últimas etapas de su vida, recuperar los archivos recopilados por sus antecesores donde relatan la lucha contra el mal. La lucha contra el vampiro. La novela se compone, por tanto, de diferentes documentos (diarios, informes policiales, recortes de periódico…) que van completando la historia, de manera mas o menos lineal. Puede parece que queda poco que contar en relación a la vida y pecados de Vlad Tepes y su universo, pero solo con las primeras cincuenta páginas del libro ya veremos que hemos caído en un error. La cantidad de épocas históricas, de momentos, personajes y de intrincadas vueltas acerca de la relación de los Van Helsing y Drácula puede resultar abrumadora. Casi con la mitad de ideas se podrían llenar un par de libros. Ese acercamiento, esa expansión, respetuosa a los personajes pero sin encorsetarse, es el primer acierto del libro. Son historias que añaden contenido, trasfondo pero tienen valor por si mismas, no son meros refritos.

En una historia que abarca varios siglos, diferentes periodos, con una cantidad importante de personajes históricos, puede plantearse el problema de llegar a aburrir o abrumar con conocimientos al lector. Xavier B. Fernández resulta lo suficientemente hábil para no caer en ese defecto y convierte la narración, la fluidez de los hechos a contar, en una de las armas mas importantes del libro. La sucesión de acontecimientos es casi constante, tomándose el tiempo necesario para ubicar cada historia en su contexto histórico y en su lugar dentro de la narración. Además, pese a la torpe descripción que estoy haciendo de un libro dividido en historias separadas en el tiempo, nunca se pierde la visión de que la narración forma parte de un todo, de un gran conjunto.

Bien versus mal a lo largo del tiempo.

“Los archivos de Van Helsing” relata la lucha a través del tiempo de la estirpe de Van Helsing contra Vlad Tepes, del bien contra el mal (absoluto). En esta ocasión no se cae en la construcción del príncipe de la oscuridad como un atormentado y romántico personaje capaz de cruzar océanos de tiempo para ver a su amada. Este Vald Tepes es, hablando mal y pronto, un hijo de perra. Quizás el mayor hijo de perra de todos los tiempos. Y siempre queda claro, a lo largo de las 500 páginas. Hay capítulos de su puño y letra que no dejan lugar a la duda. Vlad es un tirano, obsesionado con el poder, la dominación y trascender a lo largo del tiempo. No resulta difícil conectar su discurso, su forma de ser como personaje, con ciertos personajes históricos o actuales o, incluso, con algunos comportamientos de la sociedad actual, con independencia de signos políticos.

Si Dracul es el mal, los Van Helsing representan el bien. Xavier B. Fernández logra el complicado giro de hacer frente a un enemigo casi inmortal. Si el mal perdura en el tiempo, ¿cómo conseguir que el bien haga lo mismo para hacerle frente? De ahí surge la solución de crear la saga de los Van Helsing, ligada a Vlad desde el inicio. El mal se extiende a través del tiempo siempre con el mismo semblante, con la misma capa negra y roja, con la profunda mirada inyectada en sangre. Con la familia Van Helsing se consigue el mismo efecto, una manera efectiva y simbólica de retratar una lucha antagónica en la eternidad.

“Los archivos de Van Helsing” es una novela muy especial, imprescindible para los aficionados al terror gótico y sobre todo para los que deseen acercarse a una historia bien narrada.

La estructura del libro trabaja a favor de la historia. La fragmentación de la narración en diarios (o documentos), mas o menos autoconclusivos, genera la elaborada sensación de ser capítulos de una misma historia. No hay capítulos al uso pero la sensación es la misma. Todos aportan algo, diferentes visiones, pero ni son iguales ni se basan en dar vueltas a los mismos elementos. La historia que narra está viva, fluye a través del tiempo, con un ritmo envidiable. Hay algunos mas acertados que otros, quizás haya uno en concreto que se alarga demasiado pero funcionan como engranajes perfectos de un todo. Puede surgir, ante una obra que discurre en tantos periodos diferentes con personajes históricos involucrados, la duda de que la narración se obsesione con presentar un montón de datos, de alardear de conocimientos, llevándose por delante el ritmo. No sucede en este caso y es otro punto (enorme) a favor.

“Drácula” fue publicada en 1897 y mas de un siglo después, el imaginario de la novela ya está firmemente instalado en la sociedad. Una novela como “Los archivos de Van Helsing” bebe, obligatoriamente, de la fuente principal pero no resulta un calco de la misma ni la novela de Stoker es la única referencia. Dentro de la novela hay mucha historia, mucho personaje histórico real o ficticio (desde Napoleón hasta Hitler, de Victor Frankenstein a la condesa Bàthory) y varias encarnaciones del vampiro que, personalmente, me recuerdan a la terrorífica personificación del mismo a cargo de Christopher Lee en las producciones de la Hammer. También hay un fuerte toque Lovecraftiano que baña el conjunto y le otorga una atmósfera especial, junto con una colección de referencias oscuras sobre libros perdidos y ciertos personajes. La fascinación por el personaje de Drácula trasciende el tiempo y el papel y es uno de los reclamos del libro. Hay pasajes cercanos al terror, otros a la narración histórica, al drama, pero siempre bajo los enrojecidos ojos del Conde. Quizás la lectura, si no te encuentras bajo esa especie de hipnosis por el vampiro, pueda resultar algo densa.

En resumen:

“Los archivos de Van Helsing” es una novela muy especial, imprescindible para los aficionados al terror gótico y sobre todo, para los que deseen acercarse a una historia bien contada. También es un trabajo muy serio y culto pero sin caer en pedanterías innecesarias, a pesar de ser una novela extensa. El trabajo de Xavier B. Fernández usando los referentes, el imaginario popular, la historia de Europa (pasada y cercana) y sus habilidades como narrador (de historias, diarios o fragmentos periodísticos) son excepcionales, convirtiendo la lectura en toda una experiencia. Tenemos las librerías y estanterías llenos de libros que muchas veces cuentan lo mismo, con una frialdad espantosa. Cuando llegan a tus manos libros como este, tan trabajado, erudito y narrado con maestría, te das cuenta de lo que disfrutas leyendo.

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